Frente a los desafíos que impone la inteligencia artificial (IA) al Estado, a las empresas y a la población, Costa Rica no parte de cero y su oportunidad es convertir capacidades existentes en ejecución.
El país ya tiene una base estratégica, avances en digitalización y condiciones institucionales en comparación con el resto de la región. El siguiente salto depende de integrar mejor los datos, infraestructura, talento, coordinación pública y confianza regulatoria para que esta tecnología contribuya de forma tangible a la productividad, a los servicios públicos y al desarrollo más inclusivo.
Así lo establece el informe Evaluación del panorama de la inteligencia artificial en Costa Rica, que analiza el nivel de preparación de las naciones para adoptar la inteligencia artificial desde una perspectiva integral, publicado en agosto de 2026 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt).
La metodología organiza la evaluación en tres pilares complementarios: ecosistema (condiciones habilitantes para el desarrollo y adopción), gobierno (capacidad del sector público para incorporar esa tecnología) y regulación y ética (examina el marco normativo y de gobernanza).
Los progresos y las dificultades locales también están documentados por otros reportes especializados recientes.
Por ejemplo, un reciente informe de la Cámara de Industrias de Costa Rica mostró que la mayoría de las empresas del sector ya incorporaron la IA en sus procesos, aunque existen brechas entre los regímenes de zona franca y de perfeccionamiento activo, así como entre las grandes empresas y las medianas y pequeñas empresas.

Principales resultados
Según el documento elaborado por el PNUD y el Micitt, el país se clasifica en una etapa “Sistemática” de preparación.
Eso significa que la conversación estratégica ya avanzó y existe una base institucional real. Sin embargo, la adopción efectiva choca contra persistentes brechas de coordinación, confianza y ejecución operativa.
Para dar el próximo gran salto, se enfrenta a una doble transición: por un lado, debe consolidar una transformación digital aún inconclusa y, sobre ella, realizar la transición hacia la IA para elevar la productividad y los servicios públicos.
A nivel del ecosistema, los investigadores encontraron que existe una base institucional y digital relativamente favorable en comparación con sus pares de América Latina. Empero, estas condiciones mínimas —como la conectividad— aún no se traducen en un ecosistema nacional capaz de escalar y absorber esta herramienta de manera robusta.
Asimismo, si bien existe un Portal Nacional de Datos Abiertos y guías de publicación, se mantienen la fragmentación, la falta de interoperabilidad, la baja calidad y la falta de estandarización de la información para ser usada en la IA.
Otro hallazgo es que, si bien el “entorno habilitador” se beneficia de la existencia de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024–2027, el problema es la baja inversión en investigación y desarrollo, la cual ronda apenas el 0,29% del PIB, una situación que no mejora en más de tres décadas.
En lo que el documento denomina Computación Verde, Costa Rica ostenta una cobertura poblacional del 100% en la red de cuarta generación (4G) y una matriz eléctrica renovable, pero existe una escasez generalizada de cómputo avanzado doméstico y de aceleradores especializados.
El país también obtiene un resultado positivo en talento, con una “buena alfabetización básica”. No obstante, faltan competencias avanzadas aplicadas (como aprendizaje automático y desarrollo de software) y se sufre de una preocupante fuga de cerebros.
A nivel del estado, el sector público presenta una preparación intermedia y prometedora, con avances reconocidos internacionalmente en gobierno digital (GovTech). La cara contraria es que el estado muestra una brecha clara en su capacidad interna, así como predominan los esfuerzos aislados, el talento técnico es escaso y la alfabetización de los funcionarios en este tipo de herramientas es baja.
Además, la tecnología implementada en el Estado depende en gran medida de adquisiciones externas y pilotos aislados, sin que se observen plataformas reutilizables o integraciones ampliamente compartidas entre agencias públicas.
La gobernanza de datos gubernamentales, otro ítem evaluado, presenta una evolución desigual, en la que el intercambio de información entre diferentes ministerios y entidades sigue siendo ineficiente y muy fragmentado.
Cara y cruz para la IA
El informe enumera las fortalezas y oportunidades de mejora de Costa Rica para la IA:
Fortalezas
Dirección estratégica ya definida: el lanzamiento oficial de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024–2027 posiciona al país con un rumbo claro, reconociendo prioridades en marcos éticos, innovación y capacidades.
Base digital e institucional relativamente robusta: se registran progresos recientes en gobierno digital, según la OCDE, brindando una plataforma institucional sólida sobre la cual construir su ecosistema tecnológico.
Condiciones habilitantes favorables: se evidencian fortalezas fundacionales en la conectividad ciudadana, una trayectoria previa de transformación digital y algunos progresos en materia de datos abiertos.
Oportunidad estructural en sostenibilidad: la combinación de una matriz eléctrica predominantemente renovable con la base de infraestructura digital vuelve al país sumamente atractivo para un despliegue de infraestructura de baja huella de carbono.
Oportunidades de mejora
Gobernanza e interoperabilidad de datos: es fundamental superar la fragmentación de la información, establecer reglas operativas cruzadas y elevar la calidad y catalogación de los datos estatales.
Cierre de brechas de infraestructura y acceso territorial: resulta necesario equilibrar el acceso y la infraestructura digital, solucionando la marcada desigualdad de conectividad que existe entre la Gran Área Metropolitana y las zonas rurales.
Traducción de la estrategia en ejecución pública: se requiere pasar de la retórica y los pilotos a una implementación interinstitucional sostenida, eliminando limitaciones presupuestarias, tramitología y carencia de hardware en el Estado.
Consolidación de marcos operativos de confianza: aún existen vacíos que deben subsanarse en áreas críticas como la ciberseguridad, la regulación aplicada, la protección de datos actualizada y los mecanismos claros de supervisión.
Desarrollo y retención del talento avanzado: se debe fortalecer la articulación entre la educación y las necesidades productivas, invirtiendo en capacitación estructurada, competencias de ciencia de datos y mecanismos para frenar la fuga del talento técnico especializado.
Fuente: PNUD y Micitt, Evaluación del panorama de la inteligencia artificial en Costa Rica, agosto de 2026
