Por: Andrea Hidalgo.   9 enero

La economía costarricense muestra síntomas de recuperación a un ritmo pausado, pero tiene síntomas de fragilidad. Factores como el creciente déficit fiscal, los contagios y las medidas para contener la COVID-19 mantienen fuertes presiones sobre los principales indicadores de la salud económica de Costa Rica.

El control de la pandemia será clave. Sin embargo, en Costa Rica se agotaron las camas de la Unidad de Cuidados Intensivos para pacientes COVID y las en las calles las personas siguen circulando con tranquilidad. Foto: Alonso Tenorio
El control de la pandemia será clave. Sin embargo, en Costa Rica se agotaron las camas de la Unidad de Cuidados Intensivos para pacientes COVID y las en las calles las personas siguen circulando con tranquilidad. Foto: Alonso Tenorio

El 2020 marcó la contracción económica más aguda del país desde hace décadas, ni siquiera en la crisis financiera mundial del 2009 el país tuvo una contracción tan profunda como la que experimentó durante el año anterior. Por el momento, los especialistas vislumbran el 2021 con una leve mejoría.

El principal inconveniente para un mejor desempeño de la economía sigue siendo el problema fiscal y la poca apertura para llegar a acuerdos de mejora efectivos por parte de los diferentes grupos políticos que lideran el país. Este aspecto, según los especialistas, requiere atención prioritaria, pues la efectividad del crecimiento económico dependerá de los pactos que se logren en el transcurso del año.

Otro de los elementos fundamentales para la economía global y nacional en el 2021 será la efectividad y el éxito de las campañas de vacunación, en especial si logran modificar la tasa de letalidad de la COVID-19. Si esto ocurre se dará un incremento en la confianza y un mejor desempeño de todas las actividades.

El Banco Mundial proyectó un 2,6% de crecimiento económico para en Costa Rica para este 2021 y un 3,7% para el 2022, según las últimas estimaciones realizadas por el organismo sobre la economía mundial en el informe Perspectivas económicas mundiales.

La entidad asegura que en todos los países la principal prioridad a corto plazo deberá ser el control de la propagación de la COVID-19 y la garantía de una distribución rápida y amplia de las vacunas.

Para apoyar la recuperación económica las autoridades también tienen que facilitar un ciclo de reinversión destinado a lograr un crecimiento sostenible que dependa menos de la deuda pública, indicó el Banco Mundial.

Rodrigo Cubero en una entrevista para EF el pasado jueves 7 de enero, explicó que desde el Banco Central de Costa Rica esperan una menor caída de la producción del 2020 y también mejores proyecciones para el 2021.

La mejoría responde a una serie de actividades económicas que de acuerdo a los indicadores estudiados por el Central han mostrado una recuperación sostenida desde junio del 2020. Uno de estos sectores es el comercio. De acuerdo con Cubero particularmente en diciembre pudieron observar como la capacidad de consumo de las personas empezó mejorar.

“Podríamos esperar una contracción menor para el 2021″, aseveró el jerarca.

Especialistas del grupo financiero Acobo aseguran que para el 2021 la economía nacional tendrá un crecimiento de 3%; pero advierten que será gradual y dependerá en gran medida de acciones que deberá ejecutar el gobierno para mejorar la situación fiscal.

“Sí hay espacios de recuperación pero hay que quitarse de la mente ese mito de que rápidamente vamos a crecer al 5% o 10%. No hemos hecho nada en los últimos 20 años o en estos meses para crecer así por lo tanto no podemos esperar milagros” José Luis Arce, economista de FCS Capital.

Por su parte, el economista Alberto Franco coincide con esta proyección, aseguró a EF que desde las tendencias observadas y su experiencia es posible que el país experimente una recuperación de la economía gradual y parcial.

“Gradual en el sentido de que no veremos cambios significativos de un mes o trimestre al otro. No estamos ante una recuperación en forma de “V” en el caso de Costa Rica, Parcial porque el crecimiento será porcentualmente bajo (entre un 2%y 3%)”, agregó Franco.

José Luis Arce, economista y gerente general de FCS Capital, advirtió que la reactivación dependerá de varios factores clave. Por un lado de la atención del tema sanitario y las medidas asociadas a este y por otro lado, de las decisiones que se tomen respecto a la crisis fiscal.

Es decir, que en la medida en la que el virus se expanda y sea necesario recurrir nuevamente al confinamiento, la reactivación económica pasará su factura y se verá reflejada una contracción aún mayor de la producción del país.

“No vamos a volver a tener la economía que teníamos en diciembre del 2019 o en enero del 2020. Vamos a seguir viviendo con una economía que es entre un 10% y y 20% más pequeña de lo que era antes. Pero sí habría recuperación con respecto al agujero en el que nos fuimos el segundo trimestre”, agregó Arce.

El especialista explicó que en corto y mediano plazo habrá sectores que no se recuperarán del todo como el área de turismo y entretenimiento entre otros. Es probable que se mantenga un nivel alto de desempleo, esto mantendrá en cifras negativas la producción del país.

Cubero, por su parte, señaló que la efectividad de las campañas de vacunación serán fundamentales para el control de contagios y para bajar las tasas de mortalidad de la COVID-19.

Sin embargo, destacó que no es el único factor y al igual que los especialistas consultados por EF agegró que la situación fiscal es otro elemento que marcará el ritmo del crecimiento económico en Costa Rica.

El problema fiscal

El otro factor determinante para la recuperación económica, junto con el control de la pandemia, es la situación fiscal.

Costa Rica llegó a noviembre del 2020 con un déficit fiscal de 7,7% del Producto Interno Bruto (PIB). A este dato se suma una caída en la recaudación tributaria, una deuda del Gobierno Central que alcanza el 69,16%, así como un crecimiento del 3,54% del gasto corriente respecto a noviembre del 2019. Esos indicadores presionan muy fuerte las finanzas públicas.

El país deberá hacer una reestructuración de sus finanzas públicas para poder contener la crisis fiscal y mejorar las condiciones crediticias y por ende el proceso de reactivación para aumentar las posibilidades de crecimiento.

Con respecto a la situación fiscal de Costa Rica, Luis Diego Herrera, analista económico de Grupo Acobo, considera que se deben implementar acciones que incentiven la actividad económica para aumentar la recaudación tributaria, reducir la evasión de impuestos, modificar estructuralmente el gasto público y cumplir de manera estricta la Ley de Fortalecimeinto de Finanzas Públicas publicada en diciembre del 2019.

José Luis Arce, explicó que durante le 2020 el gobierno pudo financiarse en el mercado doméstico con deuda bonificada colocada entre los bancos del país.

La alta demanda de los bancos durante el año anterior fue la respuesta a un exceso de recursos en sus cuentas como resultado de las pocas solicitudes de créditos y que ante la incertidumbre las personas empezaron a colocar su dinero en cuentas de ahorro, esto le permitió a las entidades financieras contar con más capacidad para financiar al gobierno mediante bonos.

Sin embargo, este fenómeno de liquidez no será para siempre pues conforme la economía empiece a recuperarse y las familias o empresas empiecen a demandar créditos y los bancos no puedan seguir financiado al gobierno, se reflejará en una presión sobre el mercado financiero local, lo que afectaría el ritmo de crecimiento del país.

El especialista también afirmó que la toma de decisiones desde el ámbito político incide directamente en el desarrollo de la economía del país. Explicó que en la medida que el país continúe su proceso de la polarización como resultado de un favoritismo político no se van a lograr acuerdos para efectuar reformas estructurales en las finanzaas públicas, lo que traería como consecuencia un aumento en la desconfianza de mercados hacia el país y entre los consumidores.

“La presión del gobierno y un clima político más complejo lo que va a hacer es aumentar las tasas de interés, volatilidad cambiaria y otros factores”, advirtió Arce.

Cubero explicó que desde hace varios años el país arrastra unas finanzas públicas inestables, por lo que en 2018 se aprobó la Ley de Fortaleciemiento de las Finanzas Públicas como herramienta para reestructurar el sistema financiero del país.

Sin embargo, para principios del 2020 —cuando se empezaban a ver los primeros efectos de la reforma— llegó la pandemia y dificultó el proceso de recaudación de ingresos y por ende se reflejó en un mayor debilitamiento de las finanzas del Gobierno Central.

Asimismo el jerarca aseguró que es imprescindible una reforma estructural del lado del crédito con el Fondo Monetario Internacional, pues de esto dependerá el crecimiento económico del país.

Rodrigo Cubero: “La tasa de crecimiento económico será mucho menor en la ausencia de un ajuste fiscal”.
Recuperación

Otro factor determinante en la velocidad de recuperación de la economía nacional será la rapidez con la que mejoren los principales socios comerciales de Costa Rica, que también dependen del control de la epidemia para restaurar al 100% sus actividades.

De acuerdo con David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial, si bien la economía mundial parece haber entrado en una recuperación moderada, los encargados de la formulación de políticas se enfrentan a grandes desafíos al tratar de asegurar que esta recuperación mundial, aún frágil, cobre impulso y siente las bases de un crecimiento robusto.

La economista Adriana Rodríguez destacó que un factor del que dependerá la recuperación económica del país es el de las exportaciones, adicional al sanitario y la situación fiscal.

“Pudimos observar como en el 2020 las zonas francas terminaron el año con cifras muy positivas pese al golpe de la pandemia. Pero lo que es el régimen definitivo sí tuvo una caída de la que le ha tocado recuperarse y eso a lo largo del 2021 vamos a verlo mejorando paulatinamente conforme se vayan mejorando los socios comerciales de la región centroamericana”, agregó Rodríguez.

Por su parte Arce comentó que el país va a seguir viendo el crecimiento de inversión en regímenes especiales como zonas francas, debido a que dependen de la demanda externa y están aislados de la situación económica, política y fiscal del país, además la depreciación de la moneda les beneficia.

“El sector exportador no se va a echar al hombro la economía. esto no son los noventas. Sí va a seguir creciendo pero hay muchos otros factores que pueden ayudar a que la economía mejore, no solo exportaciones” expresó Arce

El economista Freddy Quesada argumentó que el sector externo (ligado a exportaciones de zonas francas) va a seguir mostrando crecimiento, lo que implicará una serie de encadenamientos positivos para el país, pero destacó también que se debe mantener vigilado el petróleo y el posible aumento del costo de esta materia prima.

“Del comportamiento del precio del petróleo dependen muchas industrias. Si el petróleo sube los costos de producción también por ende el producto final también. Eso es una economía frágil puede perjudicar al consumidor. Habrá estar antentos a este movimiento para el desarrollo de la economía”, explicó Quesada.

Rodrigo Cubero, explicó que otro factor determinante en el proceso de recuperación económica para el 2021 es el crédito y principalmente en el sector privado.

En el 2019 y 2020 el crédito en el sector privado siguió una senda de desaceleración, el año anterior inclusive concluyó el con tasa de crecimiento del crédito cercana a cero. Solo hay un aumento un poco mayor en las operaciones en moneda nacional, mientras que en dólares los porcentajes son negativos.

“El estancamiento del crédito es un factor al que hay que ponerle lupa por eso hemos venido manejando la política monetaria y financiera para enfrentar algunos de los problemas que son consecuencia del estancamiento del crédito”, agregó Cubero.

Adicionalmente los especialistas consideran que la reactivación del turismo será clave para el desarrollo de la economía nacional, el valor del dólar y las posibles políticas monetarias que adopte el Banco Central.

Quesada y Rodríguez coincidieron en que es posible que durante el segundo semestre del 2021 se pueda observar un rebote de la actividad turística si se aplica una mayor contención al virus y una campaña de vacunación intensiva. Sin embargo, aseguran que para ver las cifras iguales a las del 2019 habrá que esperar un poco más.

José Luis Arce, agregó que el sector se recuperará de manera pausada y que deberá haber un cambio estructural en el tipo de turismo y en las empresas que sobrevivan pues dependen del ingreso extranjero para una mejora en la actividad que ya de por sí estaba muy golpeada.

Indicadores clave

El Banco Central de Costa Rica (BCCR), con el objeto de mitigar el impacto económico de la pandemia y contribuir a reducir las secuelas permanentes de la crisis actual, aplicó una política monetaria expansiva y contracíclica, así lo confirmó en su informe de coyuntura económica publicado el pasado 17 de diciembre.

Al comparar noviembre 2020 con diciembre 2019 se aprecia la Tasa Básica Pasiva (TBP) se ha reducido en 2,35 puntos porcentuales (p.p.) y la Tasa Efectiva en Dólares (TED) en 0,64 p.p.

Este comportamiento es debido al financiamiento del Gobierno Central y la política contracíclica y el poco dinamismo de la demanda de crédito.

“Poca demanda por crédito y un Banco Central que emitió mucho dinero para bajar las tasas de interés y por eso hemos visto la Tasa Básica Pasiva en niveles de 4 (puntos) o menos”, agregó Arce

Para el 2021 el Central deberá maniobrar con dos variables para mantener la Tasa de Política Monetaria en un nivel bajo y así mitigar el ciclo económico.

El primer elemento es la inflación, según Arce se mantendrá por debajo del 2% en los próximos 24 meses.

En los primeros 11 meses del año este macroprecio tuvo una variación acumulada de 0,36% mientras que el aumento interanual (de diciembre a noviembre), fue de solo 0,24%.

Las expectativas provenientes de encuestas del BCCR muestran que el comportamiento esperado de los precios a 24 meses será del 2,14%.

Arce explicó que este comportamiento responde a que la demanda interna está muy deprimida y no hay presiones inflacionarias sustanciales a nivel externo.

Sin embargo, aseguró que para países como Costa Rica es ingenuo pensar que solo hay una meta de inflación, debido a que para efectuar el proceso de compra de dólares en el mercado y estabilización del tipo de cambio es necesario contar con colones.

“El Central debe tener mucho cuidado sobre su política expansiva, porque no puede imprimir billetes a lo loco, eso provocaría volatilidad en el mercado cambiario”

Respecto al tipo de cambio los especialistas advirtieron sobre la posibilidad de que se siga observando una devaluación de la moneda local.

Al 11 de diciembre la devaluación era de un 6,2% y ₡35,2. Es explicada por elementos coyunturales como la mayor demanda de divisas debido al aumento en la incertidumbre de las personas y por elementos estacionales (que se observan cada año).

Fernando Naranjo, economista y exministro de Hacienda explicó que el Banco Central ha perdido más de ₡1.000 millones en reservas internacionales durante el este año para estabilizar el tipo de cambio.

Sin embargo, aseveró es probable que en el 2021 el Central inicie el año con una política cambiaria y monetaria diferente, “menos liberal”. Lo que implicaría un aumento en las tasas de interés. Aseguró que no se verán tasas como las del año pasado.

No obstante, Cubero enfatizó que mientras la inflación no esté en la meta mínima el BCCR mantendrá una política monetaria contracíclica y expansiva, considera que el país aún cuenta con suficiente espacio para mantener estas decisiones.

“Estamos conscientes de que eso genera un premio negativo por inversión en colones, lo que provoca presión al tipo de cambio, pero la política monetaria se adapta a la meta de inflación y mientras tengamos la inflación por debajo de la meta vamos a mantener una política expansiva y contracíclica que apoye la recuperación económica vía tasas de interés”, expresó Cubero.

Además aseguró que si eventualmente se enfrentan a presiones sobre el tipo de cambio, no será la política monetaria —vía tasas de interés— la que solucione ese problema, sino la intervención en el mercado cambiario como lo hizo en el 2020.

Por otra parte, Naranjo advirtió que mientras no se solucione el problema fiscal del país, el gobierno va a tener que acudir cada vez más al mercado financiero local para financiarse y esto representará una presión sobre las tasas de interés.

Arce también explicó que si la situación política y fiscal se complica aún más, el BCCR va a tener menos espacio para seguir con el modelo aplicado hasta hoy y va a tener que subir las tasas de interés.

Arce explicó que poco a poco los bancos buscarán la manera de regresar a la normalidad en su estructura de depósitos y la presión del Gobierno Central por financiamiento va a mantenerse, esto se verá reflejado en un incremento de las tasas de interés a largo plazo.

En el momento en el que las tasas de interés empiecen a evidenciar esa presión, el BCCR deberá buscar cómo equilibrar su Tasa de Política Monetaria hasta donde la incertidumbre y la estabilidad política se lo permitan, explicó el economista.

Consumo y producción

El Banco Central proyectó en su informe de Política Monetaria que la producción del país tendría una contracción del 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2020.

La menor caída económica del año pasado se explica por una baja menos fuerte en manufactura, servicios empresariales e intermediación financiera. Para el 2021, el alza en el crecimiento que se espera respondería a un comportamiento más favorable de las industrias de manufactura y construcción.

En el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del BCCR fue posible observar que en octubre la actividad económica del país registró un acumulado de varios meses de repunte.

Sin embargo, sectores como el de construcción y comercio se mantienen con contracciones de dos dígitos si se compara con octubre del 2019. La actividad constructiva decreció 15,7% ante una menor edificación tanto privada como pública, por efectos de la pandemia. Con ese resultado, ya acumula 23 meses estar en números negativos.

Por su lado, el comercio disminuyó 13,9% respecto a octubre del 2019, debido a una menor comercialización de materiales de construcción, automóviles y productos químicos, según los datos del BCCR. Otro segmento de demanda de bienes como la de consumo masivo se mantiene positiva.

El BCCR señaló que la recuperación económica del país se debe en gran parte a la mejora en los flujos de comercio exterior, así como de la reapertura comercial en los últimos meses, tras el levantamiento de las restricciones sanitarias locales.

Por otra parte, la tasa de desempleo llegó al 21,9% durante el trimestre móvil que comprende agosto, setiembre y octubre del año pasado, según datos de la Encuesta Continua de Empleo.

Este porcentaje representa a 526.138 personas que se mantienen sin trabajo, casi 228.000 más que en el mismo periodo del año anterior.

Pese a que es una cifra menor a la registrada en segundo trimestre del año pasado, especialistas advirtieron que aún se deben recuperar las cifras principalmente para los sectores más golpeados por la pandemia debido existen sectores donde la recuperación ha sido más lenta.

“Ese proceso de recuperación va a seguir pero va a llegar un momento donde los empleadores que no pudieron recuperar del todo su actividad no puedan seguir generando empleos. Mientras la economía no crezca el país tendrá un desempleo estructural por resolver”, explicó Arce.

En cuanto la confianza del consumidor los resultados de la encuesta reflejan una leve mejoría con respecto a los resultados de agosto.

Se mantiene el ambiente de pesimismo generalizado que priva en el país desde 2018 y que aumentó con el impacto de la pandemia.

Esto significa que dentro de una coyuntura adversa y una percepción pesimista de los consumidores −que prevalece desde febrero del 2020− la confianza de este grupo mejoró sin alcanzar los niveles positivos que se registraban antes de mayo del 2018.

¿Y la vacuna?

En Costa Rica las autoridades de salud informaron el pasado 19 de diciembre que en el país no será obligatoria la administración de la vacuna contra la COVID-19.

Sin embargo, los especialistas coinciden es que en la vacuna descansa la posibilidad de una recuperación económica más rápida.

Por ejemplo, Alberto Franco explicó que la evolución y control de la pandemia, tanto en Costa Rica como con sus socios comerciales, dependerá de los procesos de vacunación.

Arce afirmó que si las vacunas funcionan, las personas podrán volver un poco más a la normalidad y a la vez se recuperarían la confianza en el desarrollo económico.

Por otra parte, el Banco Mundial explicó en su informe de Perspectivas económicas mundiales que se espera que la economía global se expanda 4 % en 2021, suponiendo que la distribución inicial de las vacunas contra la COVID-19 se amplíe a lo largo del año.

Cubero agregó que la noticia de las vacunas mejora las perspectivas sobre las economías mundiales, además provoca un optimismo generalizado que se ve reflejado en los mercados financieros

“Es fundamental que el despliegue de las campañas de vacunación se dé con éxito y lo antes posible para mejorar la confianza tanto en mercados como en personas” finalizó.