Por: Antonio Grijalba.   29 noviembre
Todas las empresas, sin importar su tamaño y actividad, generan sus resultados a través de dos factores claves: las condiciones físicas que posee y la capacidad de ejecución de la organización para hacer que las cosas sucedan.
Todas las empresas, sin importar su tamaño y actividad, generan sus resultados a través de dos factores claves: las condiciones físicas que posee y la capacidad de ejecución de la organización para hacer que las cosas sucedan.

En física, la equivalencia masa-energía establece que cualquier cosa que tenga masa tiene una cantidad equivalente de energía y viceversa, y están directamente relacionadas entre sí por la famosa fórmula de Albert Einstein: E = mc2.

Esta fórmula establece que la energía equivalente (E) se puede calcular como la masa (m) multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado. Debido a que la velocidad de la luz es un número muy grande en unidades diarias, la fórmula implica que incluso un objeto cotidiano en reposo con una cantidad modesta de masa tiene intrínsecamente una cantidad muy grande de energía.

Todas las empresas, sin importar tamaño y actividad, generan resultados a través de dos factores claves: las condiciones físicas que posee y la capacidad de ejecución de la organización para hacer que las cosas sucedan.

La masa entonces se identifica por las condiciones físicas con las que la empresa cuenta para generar los productos o servicios, como edificios, materias primas, equipo y mobiliarios, automóviles, sistemas, procesos y estructura organizacional por medio de las cuales se llevan a cabo las operaciones.

Ahora, en toda organización existe una fuerza que hace que esta masa genere unos determinados resultados. La cantidad de fuerza que se aporte a la organización (masa) generará un nivel de resultados directamente proporcional y por lo tanto con la misma masa podemos obtener diferentes resultados.

Esta fuerza es la cultura organizacional, la cual es el elemento no visible que tiene cada firma y que influencia la actitud de los colaboradores para hacer que las cosas pasen. Impacta la forma en que implementamos los planes estratégicos, la utilización de los recursos y el cómo se ejecutan las acciones. Una organización puede tener los mejores recursos y la mejor estrategia, pero si cuenta con una cultura desalineada, los resultados nunca serán los esperados. Como dijo Peter Druker: “la cultura se come la estrategia en el desayuno".

Así como Einstein indica en su fórmula que la masa en reposo por sí misma tiene la capacidad de generar una cantidad muy grande de energía, pero sin la velocidad, la energía generada será cero. Asimismo, la compañía tiene una gran capacidad de generación resultados, pero la cultura puede multiplicar esta masa por cero y por lo tanto los resultados no son los esperados. La cultura genera una reacción en el uso de los activos tangibles e intangibles de la organización e impacta en la generación de los resultados que deseamos.

La cultura es el conjunto de valores, creencias y comportamientos aprendidos y compartidos por los miembros de una organización. Sencillamente el comentario común que dice “la forma como se hacen aquí las cosas” es la cultura y está determinada por los valores practicados, las normas explícitas, los símbolos implícitos, las creencias compartidas y los comportamientos diarios de los miembros de una organización. Todo esto impacta los comportamientos del día a día de los colaboradores y forma la cultura, el factor multiplicador con el que la organización opera.

La cultura, a pesar de ser tan importante para la generación de los resultados, es un tema en el que muchas empresas no invierten tiempo. He observado que simplemente la cultura se va gestando con el tiempo y todos en la organización se acostumbran, incluso los líderes. Normalmente las organizaciones trabajan en los planes estratégicos que guían las acciones que se desean realizar porque esto lo más fácil de administrar y controlar. Al ser la cultura el resultado de los valores, creencias y comportamientos, no es tan fácil de controlar y menos cambiar.

Cultura saludable

Para moldear o cambiar la cultura primero tenemos que identificar las características requeridas de cultura requeridas por la empresa, luego evaluar estas características para identificar las fortalezas y debilidades en los comportamientos.

Podemos hablar de la cultura saludable, que es aquella que potencializa los conocimientos, comportamientos y actitudes de los colaboradores para lograr resultados extraordinarios.

Es aquella en la que sus colaboradores muestran un alto compromiso con la Misión y Visión de la organización, más que con los mismos resultados, pues los resultados son generados en el corto plazo y el logro de la Misión y Visión es de largo plazo. Una cultura saludable debe estar caracterizada por altos niveles de moralidad, de confianza, de claridad y productividad.

Su compañía, departamento, equipo; todos tienen una cultura que trabaja 24 horas, los 7 días de la semana. Esa cultura induce a las personas sobre lo que es importante, a lo que deberían prestarle atención y lo que deberían o no deberían hacer. La cultura siempre está trabajando: nunca se toma unas vacaciones, nunca descansa.

Esta es la pregunta que los líderes deben hacerse: ¿La cultura está trabajando para nosotros o en contra nuestra, apoya o frena nuestra habilidad para lograr resultados?

“La cultura saludable es aquella que potencializa los conocimientos, comportamientos y actitudes de los colaboradores para lograr resultados extraordinarios".

Las siguientes preguntas le ayudarán a saber si su cultura es un problema: ¿Está usted obteniendo los resultados que prometió? ¿Está usted dentro del plazo establecido y el trabajo avanza de acuerdo con lo previsto? ¿Las personas se están tomando el trabajo a pecho y realmente se comprometen en serio para que el equipo o la organización tenga éxito? ¿Las personas trabajan en un ambiente de confianza y respeto? ¿Los clientes de la organización, tanto los externos como los internos, están satisfechos? ¿Ve usted que hay iniciativa o ingenio en la gente que trabaja en la organización? ¿Regularmente hacen mejor las cosas por iniciativa propia? ¿Sienten las personas que pueden lograr con bastante éxito los resultados de aquello que tienen la responsabilidad de hacer? ¿Las personas recomiendan a la empresa cuando hay vacantes? ¿El ausentismo por enfermedades en su empresa está creciendo?

Independientemente de que la cultura de su organización haya sido el resultado de un esfuerzo metódico o del tiempo, si usted respondió "no" a cualquiera de estas preguntas, entonces la cultura puede ser mejorada. Si usted respondió "no" a tres o más de las preguntas, entonces usted tiene una urgente necesidad de empezar a cambiar la manera en que la gente piensa y actúa, ahora, no más tarde. Manejar la cultura de su organización no es una opción, es un imperativo para el logro de los resultados.

Asegurar que tenemos la cultura correcta definirá los resultados que alcancemos.

“Cambien su manera de pensar, para que así cambien su manera de vivir” Romanos 12:2.