Elija una carrera que coincida con tu personalidad
No se castigue si por su tipo de personalidad se aburre o se distrae con facilidad. No es el único. Además, mientras elija un trabajo o una carrera que coincida con su temperamento natural, no hay ninguna razón para no ser exitoso. Por ejemplo, tal vez debería considerar ser emprendedor, una trayectoria profesional que ofrece mucha variedad.
Desde pensar en una idea hasta encontrar los recursos para convertir esa idea en una línea de acción e interactuar con usuarios y clientes, casi no hay tiempo para el aburrimiento y la rutina. Si le cuesta desconectarse, tal vez deba considerar una carrera en relaciones públicas o producción de medios. No hay un solo momento de aburrimiento en esos trabajos, pues debes estar preparado para reaccionar ante noticias, o aprender a comunicarse con audiencias muy diferentes en una amplia gama de medios.
Si quiere evitar la monotonía y la rutina, otra carrera que le podría funcionar es la consultoría, en la que interactúa de manera regular con nuevos clientes y se enfrenta a nuevos problemas. Su personalidad es una parte inherente de quién es. Identificar el cargo que mejor se adapta a su inclinación natural le ayudará a mejorar su rendimiento laboral y a maximizar su potencial profesional.
Este consejo fue adaptado de “4 Careers for People Who Are Easily Distracted”, de Tomas Chamorro-Premuzic.

Al preparar un discurso, piense primero en las necesidades de su audiencia
Cuando da un discurso o hace una presentación, no le corresponde agradarle a su público. De hecho, si la audiencia pone demasiada atención en usted, es probable que no esté captando el mensaje. Más bien, enfóquese en estar presente y atento a las necesidades de su público.
Desde el momento en que comience a prepararse, piense en las personas que estarán en la habitación. Cada vez que practique, concéntrese en tu audiencia imaginaria. Cuando se percate de que va en piloto automático, deténgase y vuelva a comenzar la oración.
Además, justo antes de hablar, tómese un momento para respirar y mirar directamente a tu público. Luego, comience con una oración dirigida a “ustedes”, por ejemplo: “En esta sala, cada uno de ustedes...” o “Quiero compartirles una historia sobre el poder de...”. Eso provoca que su audiencia perciba de inmediato que estás ahí para ayudarle.
Este consejo fue adaptado de “Do You Need Charisma to Be a Great Public Speaker?”, de Sarah Gershman.
Procure orientar a los empleados jóvenes todos los días
Muchas empresas tienen programas de orientación jerárquica en algún lugar de su departamento de recursos humanos. Sin embargo, la evidencia demuestra que estos programas no bastan para involucrar o desarrollar de manera suficiente al talento joven.
Si le interesa la orientación, considere volverse un “orientador del momento”, buscando oportunidades de desarrollo en las interacciones diarias. Póngase en contacto con sus colegas más jóvenes de manera regular. Pregúnteles cómo van y ofrezca apoyo o recursos en la medida que considere adecuada. Haga preguntas sobre su desarrollo: “En un mundo perfecto, ¿qué le gustaría hacer en diez años? ¿Cómo puedo ayudar a lograrlo?”.
Cuando observe a un empleado joven en acción, tómese el tiempo para ofrecer una retroalimentación que refuerce lo que haya parecido más exitoso y lo que observó. Este tipo de orientación, aunque es informal, a menudo rinde buenos frutos para las organizaciones en términos de una mejor retención de personal y una mayor lealtad y más compromiso por parte de los empleados.
Este consejo fue adaptado de “Real Mentorship Starts With Company Culture, Not Formal Programs”, de W. Brad Johnson y David G. Smith.
Ayude a su equipo a tomar mejores decisiones
Todo director quiere que sus empleados tengan un buen criterio. La buena noticia es que el criterio es un músculo y puede ayudar a que su equipo lo fortalezca. Comience por explicar en detalle cómo toma las decisiones importantes.
Explique los parámetros y las partes interesadas que considere relevantes, así como cualquier riesgo y concesiones que evalúe. Esto les mostrará a las personas cómo piensa, les servirá para comprender las prioridades de la empresa y les demostrará los factores que quiere que tengan en cuenta al momento de tomar decisiones subjetivas en el futuro. Reconozca que habrá errores, y qué está bien que sucedan.
Debe permitir que de vez en cuando los miembros de su equipo tomen decisiones importantes o difíciles por sí solos. Recuerde los errores que sirvieron para crecer. Y, muéstrese curioso, no despectivo, cuando los miembros tomen malas decisiones. Haga preguntas que sirvan para entender su razonamiento y la próxima vez influya en ese proceso.
Este consejo fue adaptado de “Do You Really Trust Your Team? (And Do They Trust You?)”, de Amy Jen Su.
Calle a su crítico interno antes de la próxima entrevista de trabajo
Las entrevistas de trabajo pueden lograr que hasta la persona más segura se cuestione a sí misma. Sin embargo, es importante anular esos pensamientos negativos para que saque a relucir lo mejor de usted.
Primero, recuerde que la entrevista no se trata de demostrar su experiencia técnica ni su dominio de la materia. Ya demostró eso en su solicitud de empleo, y los entrevistadores quieren saber cómo será trabajar con usted. Por lo tanto, no busque que la entrevista sea perfecta en términos técnicos. Como sucede con todas las habilidades, mientras más las haga, mejor será, así que practique, practique y practique un poco más.
Cuando mejoren sus aptitudes, también lo hará su nivel de confianza. Disminuya su ansiedad concentrándose en los elementos que puede controlar. Por ejemplo, si le preocupa llegar a tiempo, intente tomar varias rutas hasta su destino antes del día de la entrevista para ver cuál es la más rápida.
Sobre todo, póngase en los zapatos del director contratante. Articule las necesidades del equipo cuando las entienda, y cuente una historia sobre cómo ha ayudado a resolver problemas similares. Seguir estos consejos servirá para controlar los nervios y superar a su competencia.
Este consejo fue adaptado de “Don’t Let Impostor Syndrome Derail Your Next Interview”, de Susan Peppercorn.