El inicio de un año electoral suele venir cargado de incertidumbre. Entre debates políticos, caravanas y promesas de campaña, es normal que los hogares y las empresas pongan en pausa sus grandes decisiones financieras por temor a un cambio brusco en las reglas del juego o en la economía nacional.
La preocupación por el costo de la vida, el miedo a una subida repentina en las cuotas de los préstamos o la duda sobre si es mejor ahorrar en colones o en dólares son fantasmas que suelen rondar la planificación en estos periodos de transición política.
Sin embargo, en medio del ruido electoral, los indicadores técnicos sugieren un escenario muy distinto al de la turbulencia política. Los números macroeconómicos parecen haber pactado una tregua temporal que beneficia directamente al bolsillo de los costarricenses.
Una ventana de oportunidad se abre para quienes deseen poner orden en sus cuentas. Un reciente informe académico proyecta que, lejos de la volatilidad, Costa Rica navegará por aguas tranquilas durante el primer semestre del 2026, ofreciendo condiciones ideales para el ahorro y la inversión cautelosa.
Estas conclusiones se desprenden del análisis realizado por la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED). Destaca que la baja inflación y las perspectivas sólidas para la industria manufacturera crean un clima de estabilidad financiera en el corto plazo.

El director de la Escuela de Ciencias de la Administración de la UNED, Federico Quesada Chaves, explicó que la postura del Banco Central de Costa Rica (BCCR) es la pieza angular de este equilibrio.
“Con respecto a la coyuntura económica de Costa Rica para la primera mitad del año 2026, en particular con respecto a la tasa de política monetaria debido a la neutralidad asumida por el Banco Central de Costa Rica, se puede esperar algún grado de estabilidad”, afirmó Quesada.
El experto señaló que el valor actual de la Tasa de Política Monetaria (TPM), ubicada en 3,25%, ofrece un marco de previsibilidad que el mercado necesitaba.
Este nivel del 3,25% refleja una postura que el Banco Central califica como “neutral”. En términos técnicos, esto implica que la autoridad monetaria no aplica una política restrictiva que encarezca el crédito, dado que la inflación se mantiene en terreno negativo, ni tampoco una medida de estímulo monetario excesivo.
Dicho equilibrio permite que la actividad económica se desarrolle sin alteraciones bruscas en el mercado. Esta condición fundamenta la estabilidad financiera proyectada por los expertos para los próximos meses, ofreciendo un entorno de mayor certidumbre para los agentes económicos.
“El mismo ha tenido un impacto importante de manera positiva en la industria manufacturera de empresas que pertenecen al régimen especial y que participan de cadenas globales de valor”, agregó el académico sobre el efecto dominó de las tasas en la producción real.
Dólar: ¿qué esperar?
Uno de los puntos más sensibles para los presupuestos es el tipo de cambio. La UNED anticipa que la divisa mantendrá una tendencia a la estabilidad, e incluso el colón podría apreciarse levemente frente al dólar en el primer trimestre.
Esta proyección se sustenta en datos contundentes del mercado. El dólar inició el 2026 rompiendo pisos históricos, cotizando cerca de los ¢487 en el mercado mayorista (Monex), niveles que no se veían desde hace casi dos décadas.
Este comportamiento sigue la tendencia de finales de 2025, cuando la divisa tocó un mínimo de ¢488 el 4 de diciembre, confirmando que la abundancia de dólares es estructural y no un fenómeno pasajero.
“Con respecto al tipo de cambio, debido a las posiciones acumuladas de diferentes entidades financieras en términos positivos a nivel superavitario, el nivel de las reservas monetarias internacionales es históricamente elevado”, explicó.
El académico también destacó el papel del sector exportador en esta dinámica cambiaria, que ha mostrado un músculo robusto en los últimos años, inyectando divisas al sistema.
“El superávit que ha experimentado el régimen especial, en particular aquellas industrias de bienes y servicios para la vida, se puede esperar una estabilidad en el tipo de cambio”, detalló el director.
Sin embargo, se advierte que esta calma no está garantizada para todo el año y podría verse alterada por factores políticos internos conforme avance el calendario y se defina el nuevo gobierno.
“Habría que esperar, esta es una estabilidad que se vaticina durante los próximos dos o tres meses debido a que es necesario esperar el cambio de gobierno para determinar si se va a asumir un cambio de política”, puntualizó.
Además, el contexto internacional juega un rol. La depreciación de monedas de socios comerciales podría ejercer presión sobre el colón en el mediano plazo.
Inflación y tasas de interés
En materia de precios, el panorama luce controlado. La inflación cerró el 2025 en terreno negativo, y la UNED estima que se mantendrá baja al inicio de este año.
Los datos respaldan el optimismo: el 2025 cerró con una inflación general de -1,2%, muy por debajo de la meta del Banco Central. Este escenario de precios estables o decrecientes refuerza el poder de compra de los hogares en el corto plazo, permitiendo que el salario rinda más en la canasta básica antes de que eventuales ajustes externos impacten el mercado.
“Es importante recordar que durante el año 2025 el valor siempre estuvo cercano a cero”, comentó Quesada, refiriéndose al Índice de Precios al Consumidor.
Para el 2026, se espera un retorno gradual hacia los objetivos del BCCR, específicamente que se ubique en la parte inferior del rango de tolerancia.
No obstante, no todas las noticias son positivas para el consumidor. El informe advierte sobre presiones en ciertos productos financieros de uso cotidiano.
No se puede decir lo mismo ”con respecto a las tasas de interés de tarjetas de crédito, las cuales durante los últimos dos meses han tenido un leve repunte”, advirtió.
Este encarecimiento del dinero plástico podría impactar el gasto de las familias. “Esto podría afectar de manera negativa al consumo de los hogares”, señaló el experto.
Por el lado de la inversión, las perspectivas son más alentadoras gracias al descenso previo de las tasas de interés generales.
“Con respecto a la inversión, sí, el impacto sería positivo de este descenso en las tasas de interés, lo mismo vinculado a que existen todavía proyectos pendientes por parte del gobierno central”, explicó Quesada.
Esto sugiere un dinamismo en la construcción y adquisición de bienes de capital. “Durante la primera mitad del año 2026 se podría observar un incremento en la formación bruta de capital fijo”, proyectó.
Consejos para su bolsillo
Ante este escenario mixto, la UNED elaboró una serie de recomendaciones prácticas para cuidar las finanzas personales y empresariales.
La premisa principal es aprovechar la fortaleza de la moneda local. “Primero que nada, si se va a realizar un ahorro, que es el mismo sea en colones, porque hay un premio importante por ahorrar en esta moneda”, aconsejó Quesada.
Para quienes tienen gastos en dólares, el momento actual podría ser oportuno para abastecerse de divisas, dado su precio bajo.
“Con respecto a la compra de divisas extranjeras, en particular dólares, se recomienda adquirirlos en este momento si los mismos son de uso de... en el corto o mediano plazo”, indicó el director.
Sin embargo, el endeudamiento en moneda extranjera sigue siendo un riesgo latente para quienes no generan ingresos en dólares.
“En particular con respecto a motivos y decisiones de endeudamiento, se recomienda no hacerlo una vez más si no es la moneda en la que se generan rentas”, enfatizó.
El informe también llama a la cautela a los empresarios, sugiriendo prudencia antes de comprometer capital a largo plazo en medio del ciclo electoral.
“Con respecto a las empresas, se sugiere esperar el despeje de la incertidumbre que rodea al periodo electoral”, recomendó el académico.
La sugerencia es pausar las grandes decisiones de inversión. “Si se va a tomar alguna decisión de inversión importante o de largo plazo, esperar unos dos o tres meses a determinar qué sucede con la decisión electoral”.
Como punto de cierre, el precio de los combustibles es otra variable a monitorear, pues aunque hubo rebajas a inicio de año, el mercado global es inestable.
“Es probable que la inestabilidad geopolítica genere un impacto, de hecho, ya lo ha generado el precio del crudo Brent pasó de $60 a $65 dólares”, concluyó Quesada.
