Por: José Joaquín Fernández.   28 febrero

Según una nota periodística emitida por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en su portal de Internet, con fecha del 22 de febrero, dicha entidad ha aplicado 101.183 vacunas a la fecha contra la COVID-19. ¡Vamos al paso de la tortuga!

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), durante el 2020 la población de Costa Rica fue de 5.111.238 personas. Dado que, según la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE), el gobierno de Costa Rica ha contratado la compra de 6.129.675 de vacunas contra el covid-19, se infiere que el gobierno pretende vacunar apenas al 60% de la población (3.064.838). Recordemos que cada persona requiere dos vacunas.

Si se desea vacunarlos en 9 meses, lo cual es mucho tiempo, la CCSS tendría que aplicar 157.171 vacunas por semana. Si se pretendiera vacunar al 70% de la población, la cifra sube a 183.481 vacunas por semana.

El programa de vacunación de la CCSS empezó el 24 de diciembre y al viernes 19 de febrero tan solo había aplicado la insignificante (mediocre) cifra de 101.183. La CCSS está aplicando vacunas a un ritmo de apenas 12.648 vacunas por semana cuando se requiere que aplique, al menos, 157.171 por semana.

Al paso de tortuga que va la CCSS, se necesitarán 484 semanas para vacunar al 60% de la población costarricense; es decir, casi nueve años y medio. Vacunar al 70% de la población tomaría 566 semanas, es decir, casi 11 años.

Según la Organización Mundial de la Salud, se desconoce el porcentaje de la población que requiere ser vacunada para alcanzar la inmunidad de rebaño contra la COVID-19 porque este varía con cada enfermedad. En el caso del sarampión, por ejemplo, se requiere que el 95% de la población esté vacunada. En este sentido, la meta del Poder Ejecutivo de vacunar al 60% de la población puede ser muy baja.

Los costarricenses pagamos carísimo las cuotas de seguro médico de la CCSS. Por tanto, no merecemos tal lentitud en la ejecución del programa de vacunación contra la COVID-19. Una vez más, vemos la incompetencia, ineficiencia e ineficacia del ministro de Salud, del presidente de la CCSS y del presidente de la República.