Por: Carlos Cordero Pérez.   21 septiembre
Telefónica continúa con el lanzamiento de ofertas y nuevos servicios a nivel local. (Foto Abelardo Fonseca / Archivo)
Telefónica continúa con el lanzamiento de ofertas y nuevos servicios a nivel local. (Foto Abelardo Fonseca / Archivo)

Más de un mes después del anuncio del acuerdo para que Liberty compre la operación de Telefónica Costa Rica sigue pendiente la presentación de la solicitud de concentración de las firmas ante la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel).

Movistar –la marca de Telefónica– continúa con lanzamientos en el mercado local, mientras que en El Salvador el acuerdo con América Móvil (Claro) para la adquisición de la operación en ese país se frustró debido a las condiciones impuestas por las autoridades de ese país.

La presentación de la solicitud de concentración es el paso inicial para el proceso en el cual la Comisión de la Competencia, la misma Sutel y el Poder Ejecutivo posteriormente aprueban la adquisición de los activos de Telefónica Costa Rica por Liberty Latin America.

Las compañías esperan que ese proceso culmine en el primer semestre del 2021.

La Sutel confirmó, mediante la oficina de prensa, indicó que “a la fecha –el pasado 18 de setiembre– no ha ingresado formalmente la notificación de concentración entre Movistar y Liberty”.

Ninguna de las firmas ha comunicado públicamente ninguna otra novedad a sus inversionistas.

A nivel local tampoco se conoce cuál es el el estado del trámite.

“Los procesos ligados a la transacción en cuestión escapan a la operación local”, dijo José Pablo Rivera, gerente de regulación y asuntos institucionales de Telefónica Costa Rica.

Rivera agregó que la firma mantiene el foco en la prestación del servicio a los clientes y en la introducción de nuevos servicios.

Los servicios y facilidades adquiridos deberán mantenerse aún cuando Liberty asuma la operación local, ya que las ofertas son de carácter permanente y se vuelven condiciones adquiridas por los clientes, dado que existe la obligación regulatoria de mantener tales condiciones durante la vigencia de los contratos del suscriptor.

Tropezón

Tras el fracaso de la compra de los activos en Costa Rica por parte de Millicom, Telefónica sufrió un segundo traspié en El Salvador.

Telefónica había concluido sin inconvenientes las ventas de sus operaciones en Guatemala a Claro y en Nicaragua y Panamá a Millicom (Tigo).

A finales de abril y principios de mayo, Millicom rescindió oficialmente el contrato de compra de Telefónica Costa Rica. El sinsabor no duró mucho: el 30 de julio se anunció el acuerdo con Liberty.

Dos semanas después la Superintendencia de Competencia de El Salvador condicionó “por mayoría” la aprobación de la concentración en la que América Móvil adquiría el capital accionario de Telefónica Móviles El Salvador y de Telefónica Multiservicios (Movistar).

A principios de setiembre anterior Telefónica y América Móvil comunicaron que ambas rescindían el acuerdo de compra firmado en enero de 2019 por $342 millones.

“Esta decisión se ha adoptado tras un análisis detallado por ambas parte de las condiciones establecidas… para la obtención de la correspondiente aprobación regulatoria”, comunicó Telefónica el 3 de setiembre pasado.

Las autoridades salvadoreñas advirtieron que la concentración entre Claro y Movistar en ese país produciría limitaciones a la competencia en tres mercados: telefonía móvil, telefonía fija y conectividad empresarial.

Con el objetivo de evitar tal impacto la Superintendencia de la Competencia de El Salvador condicionó que previamente Claro debía renunciar “de manera pura, simple e irrevocable” al derecho de explotación de 25 MHz de espectro radioeléctrico de la banda 850 MHz.

También tenía que renunciar a 30 MHz de la banda 1900 MHz que estaban otorgadas mediante concesión a Telefónica.

El espectro liberado debería ser puesto a concurso por la Superintendencia General de Telecomunicaciones (Siget), de El Salvador.

Claro, además, debía mantener su operación durante siete años más, informar a los clientes de la transacción para que los suscriptores puedan elegir si continuarían o no, y suspender penalidades si los usuarios no deseaban continuar con sus servicios.

Las autoridades salvadoreñas también exigieron que Claro debía brindar roaming nacional a cualquier otro operador que ingresara a ese mercado.

En El Salvador también operan las firmas Tigo, Digicel y Red Intelfon.