Jesús Zeledón es un AI Architect, enfocado en convertir sistemas de inteligencia artificial (IA) en infraestructura operativa, para que “respondan” y ejecuten acciones.
Desde 2024 trabaja con la firma californiana Core Semantic. Pero desde apenas cumplió 18 años empezó a brindar servicios informáticos en forma independiente y en noviembre anterior fundó Tico Neural, en la que tiene cinco colaboradores.
Ahí desarrolla soluciones de automatización con agentes IA, chatbots y asistentes avanzados, utilizando las plataformas en la nube de Google y Amazon. Su propuesta es ofrecer bots que entiendan lo que pide el usuario, aunque la redacción o el audio sean ambiguos.
En la actualidad impulsa su servicio en las municipalidades para consultas del público, tarea que exige presencialidad, personal dedicado, tiempo de atención y corre el riesgo de brindar información incompleta.
La IA también le sirve para desarrollar las soluciones de la empresa: software, sitios web, mercadeo digital, entre otros, además de automatización. Se apoya en herramientas como Claude (de Anthropic), Codex (de OpenAI), Antigravity (de Google) para programación y en los servicios en la nube de Amazon Web Services y Google.
“En dos horas podemos tener un prototipo de un sitio web”, dice Jesús, también conocido como Dilan. “Sin IA necesitaría 30 personas y duraría días o hasta un mes para que todo quede con la misma calidad. El costo es mucho más bajo para el cliente, menos del 50%”.
Las firmas de tecnología y comunicaciones (TICs) de Costa Rica se pusieron al día con rapidez para responder a las demandas del mercado y consolidaron una amplia gama de soluciones basadas en IA, al tiempo que utilizan herramientas en programación. Pero el principal impacto de la integración de la IA es que altera y transforma el modelo de negocios.
“La adopción de la IA en Costa Rica está en una etapa natural de evolución. Hace uno o dos años se usaba principalmente para tareas puntuales. Hoy ya permite automatizar flujos completos de desarrollo y trabajar sobre sistemas complejos”, dijo Adolfo Cruz Luthmer, presidente de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic).
La industria global se encuentra en una intensa carrera en este campo. El gasto total en IA alcanzará los $2.520 millones en este 2026, un aumento del 44% respecto a 2025, según Gartner. Pero se resiente en las planillas: en los primeros tres meses de este 2026 despidió a más de 80.000 personas.
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Nueva radiografía de la industria tica
Los avances de las desarrolladoras de Costa Rica ya están documentados.
Un estudio de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), del 2025 y con unas 80 firmas, indica que las desarrolladoras usan herramientas para la creación de soluciones (80%) y ofrecen productos basados en la IA (33%).
La mayoría son micro y pequeñas (68%), exportan (72%) a mercados como Colombia, México y Estados Unidos y se enfocan en sectores como el financiero, TIC, comercio, farmacéutico, construcción y alimentos.
Las empresas aprovechan la IA en redacción o corrección de textos (79%), creación de contenido (73%) y generación de código o scripts de programación (61%). Reportan beneficios de ahorro de tiempo en tareas repetitivas (93%), mejora en la calidad de la comunicación (66%) y creatividad e innovación (65%). Incluso cuentan con equipos exclusivos para IA y aprendizaje automático (12%).
En la operación diaria, la IA les facilita la creación rápida de aplicaciones empresariales (59%) y en automatización inteligente (54%) y robótica (38%) de procesos.
Utilizan bots de IA generativa (63%), aprendizaje automatizado e IA Clásica (57%), agentes digitales inteligentes (47%), procesamiento de lenguaje natural y sistemas conversacionales (43%), y aprendizaje profundo (23%), entre otras. La mayoría (76%) realiza tales acciones desde hace 14 años o menos.
Pero reconocen desafíos en conocimiento, seguridad y privacidad de datos, falta de claridad sobre retorno de inversión, falta de talento especializado, complejidad y costo de infraestructura de cómputo, escasez o calidad insuficiente de datos de entrenamiento y falta de estándares y mejores prácticas.
Para enfrentar esas situaciones las firmas implementan procesos de entrenamiento y upskilling interno con desarrolladores, analistas, especialistas en calidad, arquitectos y líderes de producto para que trabajen con automatización, prompting (generación de instrucciones) e integración de modelos y nuevas prácticas de aseguramiento de calidad.
En ese esfuerzo organizan equipos híbridos que combinan perfiles tradicionales de software con perfiles de datos, nube, ciberseguridad y negocio.
Además, empiezan con pilotos controlados para afinar los modelos y la gestión de manera controlada y segura. Todo lo cual las obliga a ser más selectivas en la contratación de talento, buscando personas capaces de abstraer problemas, validar resultados de IA y conectar tecnología con valor de negocio.
El principal reto, empero, es “operar estructuralmente con IA”. Esa lógica coincide con la experiencia internacional reciente que muestra que el beneficio de la IA depende del sistema de trabajo, más allá de las herramientas.
“Lo que falta es rediseñar procesos, integrar datos y establecer gobernanza”, explicó Cruz. “La diferencia no está en usar la IA, sino en quién logre convertirla en una ventaja competitiva real. En la práctica, la adopción exitosa depende de capacidades organizacionales, procesos, gobernanza, definición de casos de uso, métricas y supervisión humana”.


Según Camtic las universidades responden con programas formales específicos y licenciaturas y maestrías en IA aplicadas al software. Por ejemplo, el Incae anunció su nueva maestría de Management en Inteligencia Artificial y Sostenibilidad.
El reto es que los centros de estudio reduzcan la brecha entre la velocidad del mercado global y su respuesta curricular, pues existen necesidades a nivel de credenciales o certificaciones cortas, educación permanente, y actualización de docente. Asimismo en pasar del modelo de la actualización ocasional a uno de aprendizaje continuo.
La misma Camtic creó el Capítulo de IA para impulsar la articulación de sectores (empresa, academia y política pública), iniciativas como Innova CR (identificar brechas, desarrollar pilotos, articular actores, formación y escalar resultados, entre otros) y relanzó el Capítulo de Talento Humano con un énfasis muy especial en IA.
Cruz señaló que localmente no se cuenta con información sobre el impacto de la IA en el empleo informático, por lo que están trabajando con diferentes entidades para realizar un mapeo para “tomar decisiones, aprovechar oportunidades y minimizar amenazas”.
El Banco Central de Costa Rica sí reitera en sus informes mensuales de actividad económica el buen desempeño del sector TIC debido a la demanda externa. Esto podría estar incidiendo en la demanda de informáticos y el surgimiento de emprendimientos TIC.
Lo que dicen y hacen las empresas
Las iniciativas de las firmas TICs de Costa Rica para integrar la IA en sus soluciones y en la programación son variadas.
“Costa Rica tiene una ventana estratégica real, pero es una ventana que no va a estar abierta mucho tiempo”, advirtió Cruz, de Camtic. “La IA no premia al que sabe más, sino al que la aplica mejor, y eso implica combinar talento, datos, confianza, especialización sectorial y una capacidad país de moverse con agilidad”.
Aura Interactiva, dedicada al elearning, integró herramientas de IA en dos productos: una plataforma de creación de contenido elearning con IA para generación automatizada de cursos, simulaciones, historias y gamificación; y otra solución enfocada en gestión del aprendizaje y análisis de datos para medir el impacto de programas de formación.
Ambas soluciones permiten que empresas globales desplieguen capacitación corporativa en una fracción del tiempo y costo tradicional.
La firma ganó cuatro premios oro y bronce en la categoría de “Best Advance in AI for Business Impact” en los Brandon Hall Group Tech Awards entre 2021 y 2025, incluyendo tres oros consecutivos en 2023, 2024 y 2025. Este es un reconocimiento internacional de alto prestigio para empresas que implementan tecnologías innovadoras en capital humano.
La integración de la IA la inició en 2017 con “herramientas rudimentarias” y cada año intensificaron su adopción, de tal forma que la tecnología está presente en prácticamente todas las etapas del proceso productivo y del producto.
Otra firma, Hound Software ofrece una solución que brinda visibilidad en tiempo real de los riesgos relacionados con correos electrónicos, actualizaciones y sistemas. Asimismo inicia automáticamente las acciones necesarias para gestionarlos. Aquí utilizan también herramientas de IA para desarrollo y para tareas administrativas desde hace dos años.
Y la firma Mawi, que comercializa una solución de gestión de presupuestos y proyectos de construcción, integró la IA en sus productos basándose en los grandes modelos de lenguaje (LLM).
Cuenta con funcionalidades como la extracción automática de presupuestos desde PDF y Excel, la clasificación inteligente de partidas presupuestarias, agentes de análisis financiero, procesamiento de voz para solicitudes de materiales y un asistente de presupuestos en tiempo real.
A partir de ahí se genera una clasificación automática de partidas presupuestarias, un suite de 21 agentes de análisis financiero, un chatbot de presupuestos en tiempo real y registro de gastos desde WhatsApp con reconocimiento de imágenes.
También incorporó una función de emparejamiento o matching inteligente de texto para asignar gastos a proveedores y proyectos y sugerencias automáticas de códigos presupuestarios. Todos estos módulos conviven dentro del core de la plataforma.
“Las integraciones de IA dentro del producto tienen ya unos dos años”, respondió Sergio Monge, CEO de Mawi. “Empezamos explorando casos de uso concretos donde la automatización generaba valor real para las constructoras, y fuimos construyendo desde ahí. El uso de IA como herramienta de desarrollo interno es más reciente, alrededor de seis meses, pero el impacto en productividad ha sido casi inmediato”.
De hecho las firmas señalan que los resultados son variados, especialmente en la velocidad de desarrollo (con reducciones de tres a cinco días en completar funcionalidades y de hasta 70% en el ciclo de desarrollo de productos) y que no implica la reducción de planillas.
“Hay procesos donde la IA aún no mueve la aguja, y otros donde hemos logrado aumentos superiores a 40 veces en productividad. Evaluamos cada proceso con honestidad — no todo se resuelve con IA, pero donde aplica, el impacto es transformador”, dijo Juan Carlos Vidal, director de operaciones de Aura Interactiva.
¿Y la calidad de las soluciones? En Mawi, por ejemplo, la aplicación de la IA en el desarrollo de las soluciones implica mayor cobertura de pruebas automatizadas, menos bugs o errores que escapan a producción y un código más consistente con los patrones del sistema.
Según Monge un desarrollador trabajando con IA como copiloto rinde lo equivalente a dos o tres sin ella y el costo de las aplicaciones de integración (APIs) es marginal ($400 al mes) comparado con el ahorro en horas-trabajo. Todo eso permite que un equipo pequeño mantenga y evolucione una plataforma con más de 30 módulos.
La consecuencia directa es la agilidad de poner en la mano de los clientes los productos y el lanzamiento de funcionalidades complejas en menor tiempo y de forma competitiva frente a los competidores más grandes.
“Para los clientes, el beneficio se traduce en horas que se ahorran sus equipos. Un presupuesto que antes tomaba horas capturar manualmente hoy se procesa en minutos, gracias a la extracción y clasificación automática que ofrecemos dentro de la plataforma”, aseguró Monge.
Con las herramientas de IA los ciclos de desarrollo se aceleraron “fácilmente” 10 veces y con una reducción de costos en igual proporción.
“Muchas de las tareas básicas que se hacían antes manualmente ahora se hacen con estas herramientas”, explicó Manrique Feoli, CEO de Hound Software.
| La transformación del negocio informático |
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| El impacto de la IA va más allá de incorporarse en soluciones y como herramienta de programación: |
| —La IA cambia modelos de negocio completos de servicios en la nube: de ofrecer valor en el software como herramienta (con el pago de una licencia o una suscripción) a “software que ejecuta trabajo” que ejecutan acciones y las automatizan directamente con agentes y flujos inteligentes. |
| —El esquema de ingresos se mueve de “pago por uso del software” a “pago por resultado” o por tarea ejecutada. |
| —La barrera de entrada baja, porque equipos más pequeños pueden construir productos más rápido, lo que aumenta la competencia y reconfigura el valor del software ahora enfocado en resolución del problema completo del cliente. |
| —Replantea radicalmente el talento que se contrata con menos demanda de perfiles centrados solo en producción rutinaria de código y más demanda de perfiles capaces de diseñar soluciones, validar salidas de IA, orquestar agentes, integrar plataformas, proteger datos y sistemas, asegurar calidad y conectar tecnología con operación y negocio. |
| —La adopción de la IA corporativa exige una combinación de gobernanza, arquitectura y controles operativos, que estén acordes a las políticas de cumplimiento corporativas, incluyendo: segmentación de datos, ambientes privados o dedicados, control de accesos, cifrado, anonimización o seudonimización cuando corresponde, trazabilidad de uso y políticas sobre qué información ingresa y cuál nunca debe salir del perímetro corporativo. |
| —Se debe ir más allá de la ciberseguridad tradicional y las políticas de cumplimiento para cumplir con marcos internacionales de gestión de riesgo y seguridad, que ya se aplicaba en avances tecnológicos anteriores (dispositivos móviles y la nube cuando se pasó de modelos cerrados a modelos distribuidos). |
| —La velocidad del cambio y la mayor complejidad de la IA amerita mayor capacidad de aprendizaje, aplicación de estándares (gestión de identidades, zero trust, cifrado extremo a extremo y políticas de uso de información) y adopción de modelos que procesan, interpretan y generan nuevas salidas. |
| Fuente: Camtic |
