El avance de la inteligencia artificial (IA) ya hace que emprendimientos tecnológicos necesiten de menos recursos y personal para crear un negocio. Algunos son incluso unipersonales, cuando antes podían necesitar de equipos con muchas personas.
Jorge Peraza, un ingeniero de software costarricense, fundó Monkeys Code en 2024 y lanzó recientemente un editor de código con IA para la programación de soluciones que, a su vez, se apoyen en esta tecnología.
La plataforma se basa en un modelo propio de IA llamado Capuchin (por el mono capuchino o cariblanco), integra otras plataformas como las creadas por OpenAI (ChatGPT y Codex), Anthropic (Claude) y Google (Gemini) y ofrece varias ventajas: es más visual, considera el contexto, muestra diagramas, provee tareas, presenta los cambios implementados (los aprueba o rechaza) y el programador puede dirigirla.
Ya cuenta con 800 usuarios en Estados Unidos y proyecta alcanzar 8.000 en su primer mes. Para los usuarios, el primer mes es gratuito. Luego pagan una suscripción de $20 por mes.
Jorge, quien estudió ingeniería en sistemas en la Ulacit entre 2000 y 2004, trabajó desde entonces en diferentes compañías, como Gorilla Logic (Escazú), Cidi Labs (Utah) y Tesla (Denver). En esta última fue arquitecto de software y trabajó de forma remota desde Costa Rica hasta que la firma redujo su planilla un 10% en 2024.

En la actualidad, compagina su trabajo de ingeniero de software en Biotechne (también con sede en Denver, Colorado, donde se trasladó) con el impulso de Monkeys Code, que promete acelerar el desarrollo de las soluciones.
Un sistema de inventarios de una pequeña cadena de tiendas, por ejemplo, podría desarrollarse en un mes; una página web o una app, en dos días; y un problema informático podría encontrarse y solucionarse en minutos. Todo con un profesional que domine la herramienta.
La misma firma, que solo cuenta con cinco colaboradores, utiliza un panel de administración basado en agentes de IA para su operación (facturación, proyecciones financieras y gestión). “En los próximos meses, presentaremos otras herramientas de desarrollo de sistemas”, dijo Jorge. “Además, estamos acelerando la incursión en Costa Rica”.
La IA está cambiando el desarrollo del software con herramientas para programación cada vez más poderosas, impactando el modelo de negocio de las empresas desarrolladoras —una industria que en Costa Rica creció y aumentó su relevancia hace 30 años— y potenciando la fundación y desarrollo de emprendimientos tecnológicos (startups).
“Su impacto más profundo no está solamente en escribir código con mayor rapidez”, dijo Adolfo Cruz, presidente de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic). “También permite automatizar la investigación de mercado, el diseño, la documentación, las pruebas, el servicio al cliente, el mercadeo, las ventas y las tareas administrativas”.
El impacto se siente también en diferentes mercados. Dos recientes reportes de The Wall Street Journal muestran la transformación de la industria.
En Estados Unidos, entre 2023 y 2025, los emprendedores individuales —One Person Founders— que alcanzaron $1 millón en ingresos anuales se duplicaron y los que sobrepasaron los $10 millones casi se triplicaron. El fenómeno también se replicó en China.
Se vive, además, lo que el Journal denomina la SaaSpocalipsis, marcada por una caída superior al 30% en el valor de mercado de gigantes de servicios de software (SaaS, por sus siglas en inglés), basados en plataformas en la nube, que ahora deben centrarse en ofrecer arquitectura de agentes de IA.

Más allá de una nueva generación de informáticos
La transformación de la industria de tecnologías de la información va más allá de un nuevo cambio generacional, a tres décadas de la explosión del sector en Costa Rica con firmas como Artinsoft, Avantica, Codisa, Exactus, Tecapro y Sysde, algunas de ellas son hoy parte de multinacionales europeas o estadounidenses. De acuerdo con la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer), las exportaciones de servicios de tecnologías de información y comunicación (TIC) superan los $1.500 millones anuales.
Entonces las desarrolladoras, grandes o pequeñas, ofrecían software a la medida, para instalar, comercializado mediante licencias, con costos basados en horas profesionales y de implementación, y diseñado con menos recursos tecnológicos y de programación. Varias tecnologías modificaron ese esquema posteriormente.
Los servicios en la nube se combinaron con la expansión de la programación de código abierto, aplicaciones de integración (APIs), plataformas de terceros, aplicaciones móviles, trabajo remoto y acceso global a infraestructura y talento. La contratación de personal empezó a depender de la demanda y la capacidad para atender a clientes.
En los últimos años, se han sumado la automatización y la IA, cambiando el mercado, tanto en la oferta como en la demanda, la gestión de las firmas y la fundación de startups.
Cambia la distribución. Antes se requería personal técnico y oficinas en otros países. Ahora, se identifica una oportunidad, se valida, vende e implementa una solución, y se da soporte mediante canales digitales.
Cambia la monetización. Las compañías utilizan modelos basados en la suscripción, el pago por uso, las transacciones, los servicios administrados y el licenciamiento de la propiedad intelectual.
Cambia la demanda. Los clientes exigen soluciones integradas, actualizadas y capaces de producir resultados concretos en productividad, ingresos, costos y experiencia de usuario, en un mercado mucho más global, dinámico y competitivo.
Los clientes evalúan otros parámetros: la transparencia sobre el uso de la IA, la solidez técnica, comercial y operativa, el nivel de riesgo y el de servicio, la experiencia y las referencias disponibles.
También analizan la seguridad y la privacidad de los datos, la infraestructura utilizada, los mecanismos de respaldo, la capacidad para la atención de incidentes, las funciones que dependen de terceros y, entre más crítica sea la solución, la evidencia de continuidad, además de la responsabilidad contractual.
Cambia la producción de software, pues con la IA se acelera la identificación de oportunidades de mercado, se escribe código con mayor rapidez y se lanzan las soluciones más pronto a distintos mercados.
Esto es facilitado por infraestructuras, herramientas avanzadas, canales, capacidades de automatización y recursos de menores costos, más diversificados y más globales, que antes estaban reservadas para organizaciones de mayor capital y escala.
Cambia la forma de contratar talento, pues ahora se recurre a un modelo híbrido de personal propio, especialistas independientes, profesionales globales, equipos distribuidos en cualquier parte del mundo, proveedores especializados y agentes de IA capaces de desarrollar código, ejecutar pruebas, documentar y apoyar distintas etapas del ciclo de desarrollo.
Aquí la ventaja competitiva está en saber orquestar correctamente todas esas capacidades, sin perder calidad, seguridad, continuidad ni conocimiento crítico del negocio. ¿Y menos personal?
Todavía sería muy temprano para saber si la tendencia de recortes de planillas en algunas firmas globales se mantendrá. No pocas compañías incluso habrían tenido que corregir o matizar decisiones iniciales de recortes y sustitución de personal, al comprobar que la automatización de tareas no equivale necesariamente a sustituir capacidades completas ni a mantener la calidad de sus servicios.
La caída de barreras para emprender
También cambia la forma de emprender, al derribar las barreras de entrada para nuevas startups. Cuando se emprende con las nuevas tecnologías es posible realizar una serie de tareas con menos recursos y más certeza.
Por ejemplo, es más fácil investigar, diseñar y probar un prototipo, desarrollar las versiones, generar documentación y preparar materiales de comercialización.
Aumenta a la vez la capacidad para dirigir las empresas, pues se pueden gestionar usando IA, plataformas en la nube, servicios externos, profesionales independientes y proveedores especializados. Antes se requería una estructura con más recursos y mayor complejidad.
La IA permite lanzar plataformas digitales que no requieren inversión de capital ni el levantamiento temprano de rondas de capital. Tampoco se necesitan recursos para entrenar agentes de IA que operen como asistentes digitales y se encarguen de los procesos administrativos, minimizando la necesidad de contratar personal.
“Lo que cambia es la necesidad de capital económico”, dijo Juan Ignacio González, de Virtuosos de Innovación (CiHubs). “La democratización de plataformas digitales, muchas de ellas impulsadas por IA, permite que un emprendedor con conocimiento tecnológico pueda ofrecer una solución de un producto mínimo evolutivo que resuelve un problema de mercado donde el cliente está dispuesto a pagar por esa solución”.
Esto ocurriría con mayor probabilidad en casos de productos digitales, soluciones de nicho, herramientas especializadas y negocios que pueden distribuirse y atenderse mediante canales digitales. De hecho, una de las condiciones para el éxito de startups one person founders (un emprendedor que funda, construye y dirige una empresa en solitario) es contar con un conocimiento especializado y profundo del servicio.
Allan Matarrita, director de emprendedurismo del Centro de Innovación y Tecnología (CIT) de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit), recalcó que el éxito de una startup en la actualidad depende del equipo que reúna la persona fundadora.
En cualquier caso, tarde o temprano, se enfrentan múltiples retos: demostrar que la solución resuelve un problema y da resultados, que es confiable, que es escalable, que puede integrarse, que cumple con la calidad, la seguridad, la disponibilidad, el soporte y las regulaciones exigidas y que es competitiva en costos y en valor agregado.
“Esto es algo que se debe evaluar constantemente“, advirtió Cruz, de Camtic. “Una empresa pequeña puede competir exitosamente cuando ofrece especialización, cercanía con el cliente, rapidez y resultados comprobables”.
En ningún caso eso implica que todo se delegue a la IA. “El control de la solución debe estar siempre en manos humanas”, insistió González, del CiHubs.
Para el sector informático de Costa Rica, la transformación introducida por la IA implica amplias oportunidades. A las desarrolladoras con más décadas de operación les exige evolucionar ante la presión de los costos. Además permite que más emprendedores conviertan conocimiento especializado en productos y plataformas, en propiedad intelectual y en nuevas empresas.
El programa CyberStart, de acompañamiento a emprendedores en ciberseguridad impulsado por CiHubs y el Cyber Cluster de Costa Rica, lo demuestra.
En esta iniciativa ya se graduaron tres startups en la primera etapa de acompañamiento: OwlyOn, Piscium Security y Bennetek, que ofrecen plataformas de gestión inteligente de ataques externos, de exposición a amenazas continuas y de identificación de cadenas de texto ocultas, respectivamente.
OwlyOn y Bennetek fueron iniciadas por tres fundadores, mientras Piscium Security por uno solo: Emmanuel Jiménez.

Él es de Heredia y estudió informática en el Tecnológico de Costa Rica. Ahí mismo llevó una maestría con énfasis en ciberseguridad. Trabajó en Equifax y en la actualidad es colaborador de Cisco. En el Cyber Cluster fue parte de la selección nacional de ciberseguridad y participó en torneos y en capacitación.
La idea de un negocio surgió a finales de 2025. En enero pasado, empezó el proceso de incubación.
Su solución se enfoca en detectar vulnerabilidades de forma autónoma en portales y páginas web, sistemas informáticos, hardware, servicios e incluso equipos de aire acondicionado en sectores de infraestructura crítica, tales como manufactura, electricidad, transporte, clínicas y hospitales y bancos y entidades financieras.
En su desarrollo, Emmanuel recurrió a varios grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés) de OpenAI y Anthropic (los clientes pueden integrar LLM de origen chino o propios) y contrató solo a una persona para la programación. Sin la IA, habría tenido que contratar a siete desarrolladores.
En la actualidad, la plataforma está en prueba piloto. La comercialización se inicia en los próximos meses. “Para el lanzamiento contrataremos una persona en mercadeo y ventas y un arquitecto que esté pendiente de los clientes y brinde acompañamiento”, dijo Emmanuel.
