Los adelantos en telecomunicaciones dependen de la evolución tecnológica, de la visión, de la competencia y de la inversión de los operadores. También de las políticas públicas que defina el gobierno.
Estas políticas se plasman en el Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones (PNDT) y en el Plan Nacional de Atribución de Frecuencias (PNAF), el cual acaba de ser “actualizado” por el Ministerio de Ciencias, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), como rector del sector.
“La reforma tiene como objetivo optimizar el uso del espectro radioeléctrico —un bien público finito cuya administración corresponde al Estado— asegurando que el marco regulatorio nacional fomente la competencia efectiva”, explicó el Micitt.
Para la industria, el resultado presenta avances, si bien hay aspectos técnicos a revisar y se debe tomar en consideración el rápido desarrollo de la tecnología y de la normativa internacional para que Costa Rica no quede rezagada.
También hay preocupaciones, en especial en lo relativo a radio y televisión, donde se estaría reproduciendo el mismo enfoque que dominó a la subasta de frecuencias impulsada en el 2025 por el Micitt y la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel).
La subasta de frecuencias para radio y televisión fue cuestionada a través de más de una decena de recursos, de los cuales la Sala Constitucional ya resolvió dos, dando la razón a los sectores que objetaron el pliego del concurso.
Actualización
El proceso de actualización del PNAF inició en abril de 2024, cuando el Micitt convocó a las sesiones técnicas a su Departamento de Administración del Espectro Radioeléctrico y a la Dirección General de Calidad de la Sutel.
El trabajo concluyó entre el 6 de febrero y el 9 de abril de 2026, cuando ambas entidades compartieron los dictámenes técnicos de la reforma, las observaciones recibidas en la consulta pública “no vinculante” y el informe final. Tres semanas después se publicó la actualización del PNAF en el Diario Oficial La Gaceta. El Micitt lo anunció y destacó los logros.
Los dos más importantes son que armoniza la normativa nacional con las últimas disposiciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y que facilita el despliegue de soluciones de vanguardia, como las plataformas de estaciones base de gran altitud, conocidas como High Altitude IMT Base Stations (HIBS). Estas abarcan drones solares, globos estratosféricos o aeronaves no tripuladas. Habría más logros.
Según el Ministerio, también se establecen las bases para la conectividad directa entre sistemas satelitales y dispositivos móviles (conocida como Direct-to-Device o D2D), tales como teléfonos, sensores, vehículos o equipos de Internet de las cosas (IoT).
Además, se fortalecería la seguridad técnica y jurídica al adoptar de forma integral la normativa de la UIT, se mejoraría las condiciones para aplicaciones de acceso fijo inalámbrico (FWA, por sus siglas en inglés) para servicios de Internet residencial o empresarial que utilizan redes inalámbricas (principalmente 4G y 5G) y se integra formalmente la frecuencia 2182 KHz para la radiotelefonía de socorro y seguridad marítima y aeronáutica.
El Micitt también señaló que se actualizan los parámetros técnicos en bandas de uso libre (que pueden utilizar personas, empresas o dispositivos para redes wifi o conexiones de Bluetooth, sin necesidad de obtener una licencia individual del Estado), para garantizar límites de potencia claros que promueven un uso más eficiente del espectro radioeléctrico.
También se otorga certeza técnica para el despliegue de nuevas redes, se robustecen los protocolos de emergencia nacionales, se promueven la transparencia y la explotación óptima del espectro y se otorga el respaldo legal necesario para desplegar servicios de telecomunicaciones más veloces y con mayor cobertura para la población.
Ajustes positivos
Para la industria, la actualización del PNAF concreta varios avances, en particular la modernización técnica del marco regulatorio para fortalecer la seguridad jurídica, mejorar el uso eficiente del espectro radioeléctrico y facilitar el desarrollo tecnológico de la radiodifusión.
“La administración cuenta con la potestad de modificar el PNAF por razones de conveniencia y oportunidad”, dijo Saray Amador, presidenta de la Cámara Nacional de Radio y Televisión (Canartel).
Entre los avances, se estaría reordenando el espectro para asignar frecuencias a servicios avanzados, conocidos como sistemas de telecomunicaciones móviles internacionales (IMT, por sus siglas en inglés), que permitirían brindar Internet en zonas vulnerables y cerrar la brecha digital.
Asimismo, estaría sellando la convergencia tecnológica, lo que —a su vez— implica el reto para las emisoras de adaptarse a un marco regulatorio que prioriza la banda ancha móvil y los servicios satelitales.
Otro de los principales avances es la reglamentación de las frecuencias de enlace necesarias para transportar la señal desde los estudios de las emisoras hasta sus sitios de transmisión.
“Este aspecto brinda mayor seguridad jurídica y técnica para garantizar la continuidad y el desarrollo futuro de la radiodifusión en Costa Rica”, respondieron Javier Castro Vargas y Víctor Hernández Rodríguez, miembros de la Comisión Técnica de la Cámara Nacional de Radiodifusión (Canara).
Castro y Hernández agregaron: “Asimismo, permite ordenar de mejor manera elementos operativos fundamentales para el funcionamiento diario de las emisoras y fortalece las condiciones para una adecuada planificación técnica del sector”.
A la armonización del marco regulatorio local con las nuevas normas de la UIT, se sumarían logros como la habilitación de las plataformas HIBS, el fortalecimiento de las condiciones para aplicaciones de acceso fijo inalámbrico (FWA) y la incorporación de disposiciones para aplicaciones de conectividad directa entre sistemas satelitales y dispositivos móviles (D2D).
“La actualización cumple los objetivos planteados y crea las bases regulatorias necesarias para habilitar nuevas soluciones tecnológicas”, indicó la Cámara de Infocomunicaciones y Tecnología (Infocom), que reúne a operadores y proveedores de telecomunicaciones.
Ahora lo que quedaría es avanzar en la implementación práctica y en los lineamientos operativos que permitan aprovechar plenamente estas capacidades, garantizando siempre un uso eficiente y ordenado del espectro radioeléctrico. También habría varios fuegos que atender.
Observaciones
Para la industria, en especial de radio y televisión, el cumplimiento de la potestad que tiene el Micitt para actualizar el PNAF debe realizarse siempre que se sigan los procedimientos técnicos, se respeten los títulos habilitantes vigentes y se mantenga la diversidad informativa en el país.
En primer término, es fundamental que futuras actualizaciones mantengan un equilibrio entre apertura tecnológica, orden técnico y sostenibilidad del servicio, garantizando condiciones que permitan a las emisoras seguir invirtiendo en infraestructura, cobertura y nuevas tecnologías.
“Cualquier proceso de modernización debe tomar en cuenta tanto las necesidades técnicas del sector como el papel que cumple la radiodifusión en el acceso a la información, especialmente en comunidades alejadas y durante situaciones de emergencia nacional”, indicaron Vargas y Hernández, de Canara.
La reforma estaría incluyendo varios “aspectos técnicos” que causan ruido al esfuerzo, en coincidencia con los cuestionamientos planteados contra la frustrada subasta de frecuencias, pues la reforma “no solo es un ajuste técnico”.
La subasta fue criticada por sus objetivos fiscales en detrimento de los sociales, seguir “ocurrencias” técnicas (como los estudios comparativos con otras economías sin ajustarlos al país y el análisis de cobertura, ambos realizados por Sutel) y basarse en la regionalización del Ministerio de Planificación.
“Sutel utiliza herramientas tecnológicas de cobertura sin estudios realmente confiables”, recordó Amador. “Esto se le comentó en su momento a Sutel, pero no fuimos escuchados”.
En el PNAF hay “detalles” técnicos a reconsiderar. La reforma estaría, según el gremio, introduciendo cambios en la forma en que se calculan las coberturas, se gestionan los enlaces de estudio a transmisor (STL) y se convive con nuevas tecnologías como las de redes móviles de quinta generación (5G) y los sistemas satelitales de conexión directa a dispositivos.
También se considera necesario la revisión de lo relacionado con la separación entre frecuencias y la adecuada administración del espectro radioeléctrico, así como garantizar que cualquier flexibilización técnica preserve el ordenamiento del espectro y evite posibles riesgos de interferencia que afecten la calidad del servicio y la cobertura.
Preocupa, además, la incorporación de parámetros relacionados con la altura de algunos sitios de transmisión, ya que esto podría limitar el aprovechamiento de infraestructura históricamente utilizada para llevar información y comunicación a amplias zonas del país.
En telecomunicaciones, aunque la reforma estaría atendiendo las necesidades de este sector respecto al uso eficiente del espectro y nuevos modelos de conectividad, se debe estar alerta a la evolución tecnológica y a las actualizaciones de normas internacionales.
Ambas generarían oportunidades de mejora y de ajustes futuros, las cuales deberán introducirse conforme evolucionen las necesidades del mercado y los estándares internacionales. En especial, se deberá poner atención a la identificación de bandas de frecuencias que soportarán las futuras evoluciones de los servicios IMT.
“Asimismo, podrían incorporarse ajustes técnicos adicionales que permitan seguir mejorando la eficiencia, flexibilidad y aprovechamiento del espectro radioeléctrico”, señaló Infocom.
