Tecnología

El futuro de la energía, el trabajo, la gerencia y la innovación en la era de las tecnologías exponenciales

Costa Rica debe prepararse y aprovechar su potencial para que las empresas locales sean más competitivas y para la atracción de inversiones

“Las tecnologías exponenciales crecen de forma más acelerada de lo que previó”, dijo Ramez Naam, futurista en temas de energía. “No estamos preparados mentalmente ante su crecimiento tan acelerado”.

Pasa con las nuevas alternativas de generación de electricidad, con los autos eléctricos y autónomos y con la inteligencia artificial.

Lo mismo está pasando con la expansión de la robótica, el uso de la realidad virtual para entrenamiento laboral y la combinación de tecnologías.

En todos los campos el cambio también se está produciendo en Costa Rica, aunque el país deberá acelerar la adopción de las nuevas tecnologías para no quedarse atrás.

En el campo ambiental, por ejemplo, Naam indicó que ya el país sufre el incremento de la temperatura de 1° Celsius, pero que se prevé aumente de 5° a 6° en los próximos años.

Si se realizan los ajustes necesarios la perspectiva es de que el incremento sea de 2,5° o 3° Celsius, lo cual sigue siendo una mala noticia por el efecto en los ecosistemas.

El problema es que el país, que muestra avances en campos como la electrificación, enfrenta problemas de altos costos en energía y contaminación, por ejemplo.

Naam estuvo en el Singularity University Summit, el cual se realizó los pasados 19 y 20 de febrero en el Centro Nacional de Convenciones.

Él y otros expositores mostraron qué ocurrirá en los próximos años en energía, en el campo laboral y en la gerencia.

Los conferencistas insistieron en la necesidad de prepararnos y aprovechar el potencial de Costa Rica en estos campos, tanto para las empresas locales sean más competitivas como para la atracción de inversiones.

El futuro de la energía

Energía eólica

Inicialmente esta energía fue lanzada por mandato estatal y sus servicios eran subsidiados.

Los costos de la energía eólica han disminuido debido a economías de escala, con el aumento de la generación de este tipo de electricidad.

En Costa Rica el 17% de energía es eólica, pero hay gran potencial en oeste del Valle Central y otras zonas.

Energía solar

Los paneles solares bajaron costos 350 veces desde 1977 a 2019.

Actualmente en países como Estados Unidos cuesta ¢16, en Chile ¢12, en Brasil ¢10 y en Portugal ¢9 por KwH. En 20 años la energía solar ha crecido 1000 veces.

En Costa Rica podría tener costos de ¢6 con diferentes proveedores y en un mercado competitivo.

Baterías de ION

Las baterías de ION vienen bajando costos para almacenar la energía generada de fuentes eólicas y solares.

Para 2029 se espera que sus costos sean cinco veces menores a los actuales y con el triple de capacidad.

Autos eléctricos

Con el modelo actual de transporte sufrimos tanto por la polución como por el costo financiero de importación de combustible fósil (14% de importaciones y ¢850.000 millones al año).

Desde que Tesla apareció con vehículos eléctricos de baja gama, y luego empezó a escalar, empujó la carrera de los fabricantes y actualmente los fabricantes de autos están dedicando $250 millones de inversión en vehículos eléctricos.

Solo un fabricante está lanzando al mercado 500.000 vehículos eléctricos.

Los costos de operación y mantenimiento son menores. Cuando disminuya el costo de la batería el crecimiento será mayor y la ventaja es que disminuirá la factura petrolera.

Autos autónomos

Los vehículos autónomos –impulsados por la industria tecnológica y la automovilística–mejoran sus capacidades, aunque no son perfectos todavía.

Si se continúa a este paso, se reducirán los errores y la necesidad de intervención humana por cada 100.000 kilómetros.

Lo que se tendrá a disposición son servicios de alquiler de vehículos autónomos donde se solicita y llega a la casa sin chofer (la mitad del costo es el chofer).

Dos industrias que se verán impactadas son los seguros (por la reducción de accidentes) y los bienes raíces (por la disminución de la necesidad de espacios de estacionamiento en los centros de ciudades).

La disrupción más fuerte será con la industria petrolera, lo que es una buena noticia para el ambiente.

En 10 años se llegará al pico de la demanda de petróleo y es posible luego la demanda y los precios se desplomen.

El futuro de las ciudades

Geci Karuri Sebina, especialista en planificación urbana, advirtió que los temores de seguridad y privacidad de las personas están frenando el avance de las ciudades inteligentes.

A pesar de ello, ciudades como Singapur, Dubai o Barcelona son ejemplos de de ciudades inteligentes que se basan en las tecnologías y son ambientalmente sustentables en un espacio limitado.

Asimismo, son iconos por la combinación de planificación, arquitectura y tecnología, servicios gubernamentales, manejo de desechos, uso de sensores, soluciones centradas en el ciudadano y redes wifi para que los ciudadanos se conecten desde sus móviles.

Lo que sigue es un nuevo urbanismo basado en los cambios tecnológicos. Sin embargo, el peor obstáculo vendrá del aumento de la ineficiencia gubernamental y de los problemas de gobernanza debido a la polarización social y política.

El futuro del trabajo

Las empresas están automatizando y digitalizando puestos, tareas, actividades y procesos rutinarios, al tiempo que crean nuevos empleos y están urgidas mayor talento creativo.

Cathy Hackl, especialista en realidad aumentada, realidad virtual, computación espacial e innovación, explicó que la realidad virtual y la realidad aumentada tendrán mayor aplicación en manufactura, comercio al detalle, entretenimiento, medicina y arquitectura, por ejemplo.

En estas industrias se emplea ya cada vez más para el aprendizaje asistido, la visualización médica 3D, el merchandising, el diseño de vehículos y las compras.

Los colaboradores de las empresas tendrán una mayor interacción con los robots y aplicaciones o servicios robotizados (utilizando inteligencia artificial, aprendizaje de máquina y redes neuronales).

Por ejemplo, un escáner holográfico permite a los clientes probarse la ropa. Los ingenieros podrán supervisar obras utilizando realidad virtual y aumentada, así como holograma o avatares aun cuando no se encuentren en el sitio.

El futuro de la automatización

Anita Schjoll, directora ejecutiva y cofundadora de Iris.ai, aclaró que en la actualidad estamos utilizando lo que se conoce como inteligencia angosta, donde una máquina hace solo una cosa, como reconocer objetos, animales y máquinas.

Iris.ai es una de las 10 compañías de inteligencia artificial más innovadoras en 2017, según la revista de negocios Fast Company.

Con aprendizaje de máquina y las redes neuronales las máquinas podrán enfocarse en las cosas que los humanos no hacemos bien y ellas hacen mejor.

¿Cuándo ocurrirá esto? Algunas estimaciones dicen que para el 2060; en China se estima que en 2030; en EE. UU., que en 75 años.

Pero para las startups que están desarrollando nuevas aplicaciones de inteligencia artificial, aprendizaje de máquina y redes neuronales el tsunami será entre nueve y 25 años, pues los avances que realizan son muy rápidos.

Hace cuatro años los asistentes virtuales empezaron a ser comercializados (en teléfonos inteligentes y otros dispositivos) y actualmente tienen mayores capacidades de entendimiento de la voz humana, funcionalidades y capacidades.

Asimismo en la identificación de objetos se pasó de 18 días a solamente unos instantes.

“¿Dónde estaremos en los próximos 4 años?”, dijo.

Schjoll anticipó que los desarrollos en el futuro inmediato serán impulsados por tecnologías de procesamiento de lenguaje natural, de transferencia de aprendizaje, de comprensión del contexto, generación de textos y procesamiento de video.

La convergencia de la inteligencia artificial con la computación cuántica acelerarán los desarrollos de mayores aplicaciones.

El futuro de la gerencia

Las empresas necesitan, para la adopción de las tecnologías disruptivas o exponenciales, líderes más que gerentes.

“Siempre pensamos que el liderazgo y la gerencia eran lo mismo, pero en realidad son distintas”, advirtió David Roberts, experto en tecnología disruptiva, innovación y liderazgo exponencial.

Los problemas de las compañías se resumen en liderazgo, talento, cultura, tecnología e innovación.

Los líderes impulsan procesos, a que sean los mismos colaboradores quienes se gestionen y a que las mejoras se sigan realizando aún cuando ellos no estén.

Los jefes o gerentes son todo lo contrario y contratan talento de menores capacidades para que no se conviertan en sus competidores.

Con talentos mediocres y jefes mediocres sólo se obtienen resultados mediocres. Las compañías mediocres tienen 100 formas diferentes para que las ideas disruptivas no funcionen.

Pero si se tiene el talento adecuado el resto de problemas desaparecen. La mayoría de las compañías ni contratan talento de nivel A ni capacitan al que tienen.

Si la cultura –hábitos, procedimientos, rituales– es mediocre, el talento nivel A no querrá permanecer ahí.

“Si tiene liderazgo, cultura, talento y tecnología tipo A, usted es atípico”, sostuvo Roberts.

El futuro de la innovación

La innovación disruptiva es la que causa que los productos o proceso viejos se vuelvan obsoletos.

Las compañías grandes no entienden cómo hacerlo y su rutina las lleva a preguntar a los clientes qué es lo que quieren.

Por eso, la innovación disruptiva la hacen las startups y, como los clientes no entienden lo que se les está ofreciendo, no les preguntan. La hacen.

Roberts advirtió que en el siglo XX tuvimos mucha innovación y de cambios incrementales, pero poca disrupción.

En cambio este siglo XXI es de mucha innovación disruptiva con cambios acelerados, máquinas tomando trabajos rutinarios y peligrosos, así como generando nuevos y más trabajos con la automatización.

“La mayoría de la gente, hoy tiene trabajos que hace varias décadas no existían”, dijo Roberts. “Los países con mayores niveles de automatización están creando más trabajos y tienen bajo desempleo”.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".

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