Andrés Bolaños, director ejecutivo de Cementos Progreso (Cempro) en Costa Rica, se prepara para una conferencia de seguridad social que se realizará el 23 de setiembre en Canadá, organizada por una entidad vinculada a la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Usando una solución de inteligencia artificial (IA), integró la información que recibió en seis correos electrónicos y estructuró los mensajes clave de la guía de conversación que llevará sobre cómo la cultura, el liderazgo, la innovación y la tecnología contribuyen a la seguridad social y ocupacional en la industria minera.
“La hice en dos minutos”, dice Bolaños. En esa firma, la implementación de la tecnología es más amplia. “En Cempro hemos tenido una muy buena adopción de la IA en seguridad industrial, en carretera y de activos, que es donde están nuestros esfuerzos más importantes”.
Cempro es una compañía de capital guatemalteco fundada en 1899 y con cuatro años de operar en Costa Rica. Aquí tiene una planta en Abangares y 572 colaboradores. Aparte de seguridad, se incorpora a la IA en otras áreas con cautela.
De forma similar, la mayoría de las empresas utiliza la IA, según un informe de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR). Persisten, empero, brechas y barreras, relacionadas con talento, costos y preocupaciones sobre privacidad. Podría ser más profundo.
“La brecha que importa cerrar no es de acceso a la herramienta, sino de capacidad organizacional para cambiar cómo se trabaja y conocer los resultados y el retorno de inversión de esa tecnología“, dijo Fredo Picado, socio fundador de FJC Global Services y especialista en transformación de negocios y tecnología.
Un informe de Microsoft de junio pasado muestra que el uso de la IA en Costa Rica aumentó en el primer trimestre de este 2026 un 2% respecto al 2025, alcanzando al 28% de la población laboral. El país ocupó la posición 32 entre 80 países y es el de mayor adopción en América Latina.

Adopción, brechas y barreras
El estudio de la CICR abarcó una muestra de 115 empresas con tres o más trabajadores y es considerado una primera fotografía.
Sus resultados muestran que el 53% de ellas utiliza la IA en administración, mercadeo y ventas, investigación, desarrollo e innovación, gestión contable, de control y financiera y, en menor medida, en procesos de producción o de servicios. También, que hay brechas entre zona franca y grandes empresas, por un lado, y en el régimen definitivo y las pymes, por el otro. “El principal desafío no es únicamente tecnológico o económico, sino de capacidades”, indicó la CICR. Esto es más acentuado en las pymes.
El informe agregó que casi ninguna compañía reporta impactos de la IA en sus planillas y muy pocas una reducción o un aumento, lo que se explicaría por su baja adopción en los procesos de producción propiamente. Las transformaciones vendrían más tarde cuando se profundice la adopción de las herramientas.
Las brechas, que también ocurren a nivel global y se amplían, se deben a que la mayoría de firmas de zona franca son multinacionales, con procesos, presupuestos y directrices y condiciones (datos de calidad y conocimiento) que vienen de sus sedes centrales.
En cambio, las organizaciones locales requieren acompañamiento y, en particular las pymes, aún tienen procesos rudimentarios, carecen de datos confiables y de sistemas de información de calidad o de buen aprovechamiento de la tecnología. Además, creen que la IA es prohibitiva.
“La zona franca usa más la IA porque llega con los procesos hechos. La empresa del régimen definitivo tiene que construirlos primero”, recalcó Picado.
Aún así, McKinsey advierte que, a nivel internacional, solo 40% de las firmas ven su impacto en los resultados financieros.
“La mayoría de las empresas consolidadas abordan la IA con cautela”, reportó The Wall Street Journal este 9 de setiembre. “Temen ser desbancadas por competidores que incorporen IA. Pero también desconfían de modificar sistemas informáticos y filosofías empresariales que funcionaron durante décadas”.
Así se usa en Cempro
Muchas compañías están en transición tecnológica. Aún así, la IA ya es una herramienta de valor.
En Cempro la utilizan en seguridad del transporte, por ejemplo. La compañía tiene 104 vehículos propios y se apoya en otros 200 de proveedores. Para entender los comportamientos de conducción, antes alguien acompañaba a cada chofer.
Ahora, con cámaras que integran algoritmos, se detectan diferentes situaciones y riesgos (microsueños, frenada brusca, uso del teléfono celular). Si un conductor sufre una recaída de sueño, se genera una alerta, una persona lo llama y ambos deciden si requiere descansar o alguna otra medida preventiva. La herramienta también permite saber qué ocurrió en un incidente.
Por ahora, la iniciativa está enfocada en la flotilla propia. ¿Resultados? Antes ocurrían más de 300 incumplimientos a las directrices. “Hoy son contadas con la mano”, afirmó Bolaños, director país de Cempro.


En la planta de producción también se utilizan cámaras que integran un algoritmo para identificar automáticamente movimientos sospechosos incluso en espacios de escasa iluminación. También se identifican riesgos dentro de la planta: personas caminando fuera de las zonas de seguridad, que van distraídas con el celular o que utilizan mal las mascarillas y dispositivos de protección auditiva.
Además, Cempro experimenta en Guatemala —para luego replicarlo en Costa Rica— con sensores, gemelos digitales (una réplica virtual) y la IA para procesar la gran cantidad de información de los hornos con el fin de monitorearlos y brindarles mantenimiento preventivo.
Las implementaciones se guían por un plan estratégico y políticas sobre las herramientas, las reglas y las condiciones de privacidad de los datos corporativos y del personal.
Pero hay mayores cuidados al aplicarla en administración y gerencia, contabilidad, finanzas y recursos humanos debido a las preocupaciones de privacidad de la información. La idea es asegurar la infraestructura, que las reglas estén bien claras, probar la IA con más profundidad y observar su impacto.
Por ahora, cada ejecutivo desarrolla su experiencia en productividad, a través de Copilot, la IA incorporada en el Office 365 de Microsoft, para priorizar los correos electrónicos, trabajar en el Excel o preparar la participación en eventos, como la conferencia internacional de seguridad social.
“Cada uno experimenta y ve su potencial”, asegura Bolaños. “Es como en los años noventa, cuando no se entendía el poder de un Excel. Ahora es con la IA, aunque esta tecnología es 100 o 1.000 veces más poderosa”.
