En Costa Rica, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas ya abrió perfiles en Facebook, Instagram y WhatsApp Business. Sin embargo, una parte importante continúa utilizando estos canales sin una planificación clara, publicando contenido sin un objetivo definido ni medición de resultados concretos. De cara a 2026, el reto para las pymes deja de ser abrir cuentas y pasa a ser aprovechar mejor las redes sociales como herramientas para vender, atender clientes y fortalecer la marca.

Las cifras ayudan a entender este contexto. Más de siete de cada diez personas en el país —según el informe de Símbolo Interactivo sobre “Estadísticas de Marketing Digital en Costa Rica 2025”— utilizan redes sociales, mientras que la inversión en anuncios digitales continúa en aumento. A pesar de ello, muchas pymes todavía dependen principalmente del boca a boca tradicional y de publicaciones ocasionales en redes, lo que limita el impacto real de estos canales. En este escenario, usar las plataformas únicamente para “estar presentes” reduce su potencial como apoyo directo al negocio.
Un entorno digital que cambia
El uso de redes sociales atraviesa una etapa distinta a la de años anteriores. Hoy existe una gran cantidad de contenido compitiendo por la atención de las personas, lo que obliga a las empresas a ser más ordenadas y estratégicas. El alcance orgánico —es decir, la cantidad de personas que ven una publicación sin pauta— se ha reducido, y los algoritmos priorizan el contenido que genera interacción real.
En este contexto, el video corto se consolida como uno de los formatos más utilizados. Herramientas como Reels, TikTok y Shorts permiten a los negocios mostrar productos, procesos o el día a día de la empresa de forma sencilla y sin grandes producciones. Al mismo tiempo, las publicaciones excesivamente promocionales pierden efectividad frente a contenidos más prácticos, como demostraciones rápidas, explicaciones simples o testimonios de clientes.

Otro cambio relevante es el crecimiento del comercio dentro de las redes sociales. Cada vez es más común que una persona compre un producto, reserve una cita o escriba al WhatsApp del negocio directamente desde una publicación. Para las pymes, esto representa una oportunidad siempre que cuenten con información actualizada, procesos claros de atención y respuestas oportunas.
Qué implica esto para las pymes
Para una pyme, manejar las redes sociales únicamente como un espacio para publicar ofertas ya no es suficiente. Un negocio que solo sube fotos de productos o promociones sin una estrategia definida corre el riesgo de pasar desapercibido, incluso si publica con frecuencia.
En contraste, las empresas que conectan redes sociales, WhatsApp Business y su perfil de Google como parte de un mismo proceso logran resultados más concretos, como llamadas, visitas al local, reservas o ventas repetidas. En 2026, el perfil de Google cobra especial relevancia para negocios de atención local, como restaurantes, talleres, clínicas o servicios personales.
Además, los grupos y comunidades por intereses comienzan a ganar peso en ciertos sectores. Espacios como grupos de Facebook o comunidades profesionales permiten resolver dudas frecuentes, compartir información útil y llegar a personas con un interés más específico en el producto o servicio.
De publicar por costumbre a publicar con propósito
Ante este panorama, la pregunta clave para las pymes no es qué publicar, sino qué quieren lograr con sus redes sociales. Definir objetivos claros —como aumentar reservas, generar consultas o atraer nuevos clientes— permite ordenar mejor el contenido.
Una forma práctica de hacerlo es dividir las publicaciones en tres tipos: contenido informativo, contenido interactivo y contenido orientado a la acción. Esta combinación ayuda a mantener el interés del público y a guiarlo hacia una acción concreta.
Herramientas de inteligencia artificial también empiezan a utilizarse como apoyo para generar ideas, adaptar mensajes o revisar el desempeño de las publicaciones, siempre con supervisión humana. Asimismo, la automatización de respuestas básicas —como horarios o ubicación— permite que el negocio concentre su tiempo en la atención personalizada.
Un rol más directo en el negocio
En 2026, las redes sociales dejan de ser un simple escaparate y pasan a funcionar como una extensión del servicio al cliente y del punto de venta. Cada mensaje, comentario o publicación se convierte en una oportunidad para responder, informar y concretar una venta.
Para las pymes costarricenses, el desafío ya no es abrir nuevos perfiles, sino usar mejor los que ya existen, medir lo que realmente importa y priorizar los canales que generan resultados. En un entorno donde casi todos están presentes en redes, la diferencia la marca una gestión más clara, coherente y orientada a objetivos concretos.