Por: Carlos Cordero Pérez.   Hace 6 días
La metodología de Design Thinking puede implementarse para innovar en productos, servicios, estrategias, proyectos y otras iniciativas de las empresas. (Foto archivo)
La metodología de Design Thinking puede implementarse para innovar en productos, servicios, estrategias, proyectos y otras iniciativas de las empresas. (Foto archivo)

¿Le dicen por todo lado que innove y que genere valor agregado en sus productos y servicios? El problema es que es más sencillo decir lo que hay que hacer. La ventaja es que innovar no es complicado si se sabe cómo hacerlo.

La fórmula que puede aplicar es el Design Thinking, que traducido significa “pensamiento de diseño” y que no se limite a la apariencia de un producto.

“Se busca comprender las necesidades de los clientes”, enfatizó Steven González, profesor de Design Thinking de la Universidad Cenfotec.

¿Qué es?

El Design Thinking sirve para todo tipo de empresas, tanto corporaciones como pymes, para la definición de su estrategia.

Es una metodología que proporciona soluciones a problemas que parecen complejos y que tienen múltiples formas de resolverse.

La esencia es identificar y entender las necesidades de las personas, centrándose en ellas. “Es el diseño centrado en la persona” recalcó González.

¿Por qué interesa?

Es importante en procesos de innovación y en momentos de incertidumbre.

Los recursos y el tiempo son limitados. Con el Design Thinking se puede utilizar esos recursos para agregar valor a los clientes.

Lo primero que intenta es empatizar con el cliente, mediante la observación. Aquí se obtienen datos cuantitativos y especialmente cualitativos que ayudan a entender mejor las necesidades del cliente.

La idea es atinarle mejor, ser más efectivo y hacerlo de forma más económica.

Constante

La innovación debe ser un ejercicio permanente en las empresas, puesto que siempre aparecerá otro competidor que intente hacer lo mismo o que lo supere.

Puede entenderse como crear un producto disruptivo (Amazon, Netflix o Uber), pero también puede ser introducir una mejoría en el producto, en el servicio o en el proceso.

También puede ser implementar mejoras en los componentes, en la comercialización, en las ofertas o en la cadena de abastecimientos

La innovación necesita ser constante. “Son más los competidores”, advierte González. “Son más rápidos y aparecen competidores globales. En este momento puede haber un competidor en Asia de su producto o servicio a punto de ingresar al mercado local”.

Así se hace

Para aplicar el Design Thinking debe ir cumpliento estas cinco etapas, basadas en el método científico desde un problema, hipótesis, prueba y mejoramiento contínuo:

1. Observación empática: identifique necesidades, reacciones y acciones de los clientes; póngase en sus zapatos para identificar dónde duele.

2. Definición del problema: interprete los datos generados y las demandas de los clientes para definir el problema que se quiere resolver.

3. Idea: realice una lluvia de ideas para explorar múltiples soluciones y elegir cuál de ellas generan más valor para el cliente y son más rentables. Se priorizan y se eligen las más viables.

4. Prototipar: es la etapa donde Usted construye el prototipo del producto o servicio como producto mínimo viable, con el fin de realizar pruebas; puede hacer el prototipo en cartón, en una pizarra, en un software.

La clave es llevarlo al cliente para obtener su retroalimentación, identificar qué se puede ajustar. Nunca se tendrá toda la información completa, por lo que debe tener cuidado en avanzar. Con la retroalimentación obtenida se pasa producto funcional, centrado y validado por el usuario.

No es “lo que yo pienso”, sino lo que le dicen. El prototipo es para que fallemos lo más rápido posible.

Recomendación: no hay que ejercer presión sobre el cliente de lo que debe decir. Hay que ver qué tan funcional es el producto o servicio con pruebas de usabilidad.

5. Lanzamiento: si vemos que es viable se lanza al mercado lo más rápido posible. No es viable cuando los usuarios indican que no hay valor agregado, que no se diferencia de otros productos o servicios de la competencia o que no es funcional.

“Hay que pensar qué otro tipo de experiencias hay que ofrecer y dar a los clientes”, aconsejó González. Para el lanzamiento al mercado se hacen los ajustes necesarios.

Otras aplicaciones

El Design Thinking puede aplicarse al producto o servicio y a la hora de definir la estrategia de la empresa,para definir los objetivos del negocio y cómo alcanzarlos.

De ahí viene lo que se conoce como Estrategia de Diseño, la cual consiste en cómo se genera la estrategia de negocios, los planes, los objetivos, todo enfocado en el usuario final.

Recomendaciones

Piense más allá del mercado en dónde está y piense en la experiencia de los usuarios y en cómo se ofrece valor más allá del producto y servicio.

Piense de forma innovadora: investigue y use la metodología para potenciar y reducir costos y ser más efectivos.

Rompa barreras que tenga, especialmente que para empezar un negocio o lanzar un producto y servicio debe tener todo.

No espere demasiado: si espera a tener la estructura completa, cuando lance el negocio, producto o servicio el mercado ya habrá cambiado, pues ahora todo cambia muy rápidamente.

Incorpore a las personas: por ejemplo, en un hotel en el que se busca mejorar la seguridad, especialmente para las mujeres, incorpore a los jefes y a todo el personal pues son ellos los que caminan por el hotel, saben cuáles son los puntos ciegos y hablan con los clientes.

Aplíquelo siempre: si desea aumentar su presencia digital para lograr un mejor posicionamiento de mercado, se puede aplicar el Design Thinking generando una lluvia de ideas basadas en las interacciones de usuarios. Puede aplicarse también en la construcción de proyectos de todo tipo.