Opinión

El avatar del líder y su efecto Proteus

Las personas migran al mundo digital y esperan un líder que se movilice ágilmente, habilite conexiones y entregue “misiones épicas”

Los diseñadores de juegos llevan ventaja absoluta en el arte de mantener una profunda motivación en las personas e impulsarlas a resolver, en entornos virtuales, los más complejos desafíos.

Sus creaciones son misiones retadoras que inspiran a los jugadores a descubrir y ejercitar sus habilidades. Les movilizan a planificar estrategias y administrar recursos para poder superar etapas. Diseñan rutas gratificantes con objetivos de logro claramente definidos que premian, sin error, a los participantes de mejor desempeño.

Se articulan, en definitiva, los ideales y emociones que requiere un sistema de talento y, por tanto, animan a las compañías a descifrar sus extraordinarios códigos y lecciones para moverse de forma exitosa en el entorno virtual organizacional.

Los líderes reales están sintiéndose retados por esa virtualidad. Entienden que la vida laboral “en línea” se incrementará bajo ondas expansivas y se consolidarán las comunidades que migran del espacio físico al virtual, convirtiéndose en redes, remotas, diferidas, abiertas y diversas.

Estos líderes buscan recursos para ser mejores versiones de ellos mismos. Quieren amplificar su “virtud” o “fuerza” para generar “impacto” aún sin estar físicamente presentes. Esa, según el latín, es la esencia de la virtualidad. El secreto para desplegar esa virtud y lograr misiones épicas, podría encontrarse en un avatar y el efecto Proteus.

¿Por qué diseñar su avatar?

En un estudio previo sobre nuevas generaciones, reflexioné sobre las diferencias en la dinámica virtual y postulé que la generación Z no usa redes, en absoluto. Vive en ellas. Construye un mundo virtual con características, dinámicas y símbolos propios.

Ahora, bajo la línea a los “Perennials” todas las generaciones viven en la virtualidad, aunque a algunas se les perciba el acento analógico, como indicaba Marc Prensky. Es entonces, fundamental explorar ese mundo y conocer sus signos para interactuar adecuadamente.

En esa misma línea, Jane McGonigal, desarrolladora de juegos e investigadora del Institute for the future (IFTF), exploró las reacciones de los participantes al sumergirse en un videojuego e identificó habilidades y emociones tales como: sentido de urgencia, tenacidad, optimismo, sorpresa, colaboración instantánea y concentración profunda. Este conjunto de características se intensifica previo a un “triunfo épico” que llega cuando el jugador descubre que es capaz de lograr algo inimaginable.

Por tanto, cuando el objetivo del líder es lograr una conexión y productividad óptima en la virtualidad, existe un primer paso a considerar: el diseño del avatar o su representación digital para navegar e interactuar en el nuevo biotopo.

Diversos estudios psicológicos han revelado impactos en el comportamiento de las personas que maniobran su avatar. Algunas investigaciones señalaron que quien crea y opera su avatar lo impregna de su propia realidad y refleja su personalidad en el mundo virtual. Otros, como el de la Universidad de Oxford (Blascovich, Yee y Bailenson, 2007), coinciden en que el avatar puede moldear nuevas características en su creador.

El estudio de Oxford describió el efecto “Proteus”, en alusión al dios griego de la transformación. El fenómeno se activa cuando el comportamiento de un individuo, dentro de mundos virtuales, cambia y se adapta a las características de su avatar. Esto porque sabe que otros usuarios asocian ciertos comportamientos con las características que seleccionó. Además, y de forma reveladora, demuestra que el avatar puede cambiar el comportamiento del usuario y afectar la forma en la que interactúa en el mundo físico. Por ejemplo, si el avatar tiene un fuerte poder de negociación en el juego, su creador demostrará un mejor desempeño de esa habilidad en el mundo real.

Aunque estos hallazgos se siguen estudiando, lo cierto es que cuando el líder real “diseña” su avatar o su dinámica para interactuar en el nuevo escenario virtual, reuniones, diálogos de desempeño, talleres, puede tener una enorme oportunidad de reinventarse.

El efecto “Proteus” se convierte en un mecanismo real para activar la transformación del liderazgo en el mundo digital y dinamizar el rol del líder potenciando sus mejores características y desarrollando nuevas habilidades.

Este ejercicio implica, necesariamente, un profundo análisis del entorno virtual, sus flujos de trabajo y sus herramientas; también el conocimiento del diseño del avatar de cada miembro de su equipo y la comprensión de la cultura digital.

Manifiesto del avatar líder

El diseño de un avatar líder debe contemplar las claves de los creadores de juegos:

  1. Entregar misiones épicas. La virtualidad, transparentó muchas debilidades de los líderes. Una de las más críticas es no entregan misiones claras. Para recibir buenos trabajos el líder debe saber establecer tareas con objetivos y tiempos definidos. El líder avatar se mueve ágilmente por misiones. Si el juego está bien diseñado, el tiempo y el objetivo lo controlará el equipo. Además, deben diseñar misiones que se ajusten a las posibilidades reales de sus equipos configurando adecuadamente los niveles de complejidad. Su rol es construir, colaborativamente, misiones que generen “logros épicos” que catalicen emociones e inspiren a seguir jugando.
  2. Impulsar las meta-habilidades. Las horas videojuego ejercitan las capacidades que permiten a las personas reinventarse a partir de sus habilidades disponibles o le preparan para moldear más rápido nuevas destrezas. El avatar líder debe guiar misiones que desarrollen esas meta-habilidades: aprender a aprender, experimentar incluido el error y pensar de forma creativa. Algunos reclutadores están pidiendo incluir los logros de videojuegos de alto nivel.
  3. Impactar sin estar. El avatar líder debe conocer e interactuar con el avatar de cada miembro del equipo según sus preferencias de comunicación. Se esfuerza por ampliar sus conocimientos, descubrir plataformas y artefactos porque le apasiona la agilidad digital.
  4. Respetar las reglas y activar la gratificación. Activa retos más complejos, entrega insignias y trofeos, desbloquea herramientas y aprendizaje como premios. El avatar tiene una confianza absoluta en las reglas y normas del juego, esa misma transparencia debe caracterizar al líder y su misión.
  5. Visibilizar la gran comunidad y colaboración: El entorno del juego es abierto, los avatares están situados en diferentes geografías o culturas. La diversidad enriquece el juego y permite ampliar el aprendizaje.

Adelante, su avatar le espera para potenciar su reconversión como líder digital y celebrar victorias épicas.