Negocios

En Costa Rica seis de cada 10 gerentes trabajan desalineados del resto de departamentos

Estudio de Tendencias Globales de RRHH de Deloitte concluye que los altos mandos se concentran en su departamento pero descuidan atención transversal de problema

Las empresas buscan gerentes con valores como autogestión, concentrados en soluciones y enfocados en resultados, pero este perfil ha desarrollado ejecutivos acostumbrados a encerrarse en su departamento, sin mezclarse con el resto de la operación.

El estudio Tendencias en Capital Humano 2018 de Deloitte, en sus resultados para Costa Rica, señala que la individualidad y el carácter de “héroe” tan apetecido en las gerencias, ha creado líderes que trabajan muy bien con sus subalternos y con otros líderes, pero cada unidad por separado y desalineadas entre sí.

Este modo de liderazgo deberá dar paso a las capacidades para conectarse con diferentes partes del negocio, en las que probablemente la gerencia deba ceder liderazgo y pasar por procesos de aprendizaje.

En la encuesta participaron 133 gerentes de Costa Rica, un 67% de departamentos de Recursos Humanos y un 33% de otras áreas. Un 63% reportó no trabajar en forma integrada, sino tener un mayor enfoque en sus roles funcionales o esquemas básicos de colaboración.

“El panorama que revela el estudio es como si cada ejecutivo de C-Suite (gerente general, gerente de Recursos Humanos, gerente de Operaciones, gerente de Finanzas, etc) estuviera dirigiendo su propio conjunto de instrumentos, tocando la música que creen que contribuirá mejor al rendimiento de la orquesta en general”, afirma el estudio.

La investigación marca el objetivo del trabajo interconectado o “sinfónico” en la primera de las 10 tendencias detectadas y que abarcan diferentes áreas de la gestión empresarial. (Ver recuadro: “Tendencias”)

Cristina Cubero, directora de consultoría de Deloitte, asegura que es necesario diseñar un nuevo equipo de liderazgo de alto nivel para asegurar el éxito, integrar y ganar fuerza en un entorno de problemas de alto calibre.

“Cuando las acciones son estratégicas o los problemas complejos se presentan, solo la integración de fuerzas del equipo de liderazgos tendrá la capacidad de resolver”, afirmó Cubero.

En Costa Rica ya hay empresas aplicando cambios para que su estructura cambie de departamentos independientes a redes interconectadas. Uno de estos casos es el de la farmacéutica Roche, donde se están desarrollando tres transformaciones simultáneas.

“En los últimos cinco años, se han dado cambios radicales en la forma de entender y tratar muchas enfermedades, entre ellas el cáncer, la esclerosis múltiple y hemofilia. Esto nos obliga, también, a transformar nuestra empresa en una organización ágil y más flexible, con el propósito de hacer llegar esta innovación a los pacientes que la necesitan, de una manera más acelerada con respecto a lo que hemos hecho en el pasado”, explicó Álvaro Soto, presidente sub-región Roche América Latina.

En sus tendencias, Deloitte presenta conceptos claves para aplicar las recomendaciones, como la idea de la empresa social o “ciudadana” y la existencia de problemas “malvados” como consecuencia de los cambios en el entorno de los negocios.

La idea de la empresa como ciudadana de la sociedad trasciende las iniciativas de resposabilidad social para acercarse a conceptos expuestos por corrientes como el capitalismo consciente: las corporaciones deben asumir roles activos en la solución de problemas reales de sus comunidades inmediatas, países y el mundo.

Grettel Brenes, profesora de la escuela de Administración de empresas del Instituto Tecnológico de Costa Rica, consideró que si las empresas no se comprometen con la sociedad se dará un rechazo social, que afectará las ventas y la atracción y retención de colaboradores, entre otros efectos, con las consecuentes pérdidas financieras y posible desplazamiento del mercado.

“El grupo que conforma el C-Suite debe actuar y trabajar como una orquesta sinfónica buscando armonizar, coordinar y alcanzar el logro de los objetivos tanto empresariales como los sociales, mismos que está demandando el entorno y las diferentes generaciones con intereses, deseos, ideales muy variados”, puntualizó.

Esta es una arista de la complejidad en la que se desenvuelven los sectores productivos. Ahí es donde entran los “problemas malvados”, es decir, situaciones difíciles y multidimensionales, que requieren ideas desde varias funciones para lograr resolverlos.

Como es común en las empresas transnacionales, Roche enfrenta ese tipo de desafíos y sus procesos de cambio apuntan a la búsqueda de soluciones modernas.

“Estamos implementando una forma de trabajo diferente, basada en equipos colaborativos, multidisciplinarios y conducidos por un objetivo en común. Buscamos eliminar los silos y promover la agilidad e innovación en toda la compañía”, puntualizó Soto.

Las empresas que tienen dudas sobre sus posibilidades reales para aplicar cambios, pueden buscar indicadores como estos:

-En las aplicaciones de Clima Organizacional, que ha aplicado Deloitte en los últimos años, el resultado que se obtiene en el tema de “trabajo – interáreas” los colaboradores asignan calificaciones que lo ubican como un área de oportunidad.

-Cuando se realizan proyectos de Experiencia Cliente o Estrategia, dónde las áreas dominan muy bien sus metas y objetivos pero es clara la desintegración con las de otras funciones. Entonces duplican esfuerzos o dejan vacíos que permitirían aumentar el éxito.

Ejemplo: el estudio de Centros de Servicio Compartido realizado por Deloitte reveló que el 51% de los líderes de Recursos Humanos tienen poca información y nula participación en los proyectos corporativos de automatización, aunque estos procesos impactan directamente la gestión de personas.

“En las empresas, pese a tener un gran soporte en redes colaborativas, se vive una fragmentación de temas estratégicos que anulan las posibilidades y generan grandes obstáculos para avanzar ágil y eficientemente”, advirtió Cubero.

Estas son las predicciones de Deloitte sobre los negocios, las organizaciones y las personas para el 2018.

1.- El C-Suite Sinfónico: El líder del nuevo mundo del trabajo

2.- El ecosistema de la fuera de trabajo: Gestión más allá de la empresa

3.- Nuevas recompensas: El individuo diseña su experiencia de recompensa

4.- De carreras a experiencias: Nuevas vías de aprendizaje y carreras en el siglo 21

5.- Los beneficios de la longevidad: El trabajo en una era donde vivimos 100 años, aprovechando la experiencia

6.- Ciudadanía e impacto social

7.- Bienestar: Una estrategia y una responsabilidad

8.- AI, robótica y automatización: Poner a los humanos en el centro

9.- El lugar de trabajo hiper-conectado: ¿Reinará la productividad?

10.- Datos de personas: ¿Cuán lejos es demasiado lejos?

Fuente: Deloitte

Jéssica I. Montero Soto

Jéssica I. Montero Soto

Jéssica Montero es periodista de la sección de Negocios de El Financiero.

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