Según la firma Statista, las mujeres en Costa Rica tienen hasta un 29% menos de igualdad de oportunidades económicas y de participación laboral en comparación con los hombres, un hecho que incide directamente en su desarrollo profesional.
Por lo anterior, en el marco de la conmemoración del Mes de la Mujer, el Colegio de Profesionales en Orientación de Costa Rica (CPO) alertó sobre prácticas cotidianas en empresas y organizaciones que fomentan desigualdades e inequidades de género en el ámbito laboral e hizo un llamado a la acción para identificarlas y eliminarlas.
“La participación en los espacios donde se toman decisiones todavía opera, en muchos casos, bajo razones implícitas de exclusión. Levantar la mano en una reunión, presentar un criterio técnico o asumir un liderazgo no debería exigir un esfuerzo extraordinario cuando proviene de una mujer”, afirmó Sabrina Mora, vocera del CPO.
Según el Colegio, algunas de las principales prácticas negativas que se manifiestan en los trabajos son:
- Recargos de funciones no reconocidas formalmente, especialmente tareas de cuidado y coordinación que no son valoradas ni remuneradas.
- Asignación rutinaria de tareas auxiliares a mujeres, como tomar notas, organizar eventos o servir insumos, mientras que los roles de liderazgo y proyección quedan con mayor frecuencia en manos de hombres.
- Pago desigual por funciones equivalentes, lo cual reduce el ingreso promedio de las mujeres.
- Oportunidades desiguales de crecimiento y capacitación, con menor acceso de las mujeres a cursos, ascensos o cargos de decisión.
De acuerdo con los profesionales en Orientación, estas situaciones provocan un impacto negativo en la productividad y la eficiencia organizacional, así como consecuencias perjudiciales en el clima laboral.

Prácticas para enfrentar la desigualdad laboral
Ante situaciones discriminatorias, la institución sugirió a las empresas y organizaciones adoptar prácticas como las siguientes:
- Distribución equitativa de tareas con criterios transparentes.
- Igualdad de acceso a formación, ascensos y oportunidades de liderazgo.
- Evaluaciones objetivas del desempeño y del valor de los puestos de trabajo.
- Escucha de la retroalimentación del personal sobre el clima organizacional para identificar brechas.
- Garantizar cuotas de participación equitativas en reuniones, comités y eventos corporativos.
- Incorporar buenas prácticas como otorgar licencias de paternidad y maternidad.
- Brindar capacitación en igualdad y equidad de género de forma recurrente.
- Abrir espacios de comunicación, como correos o buzones de mensajes, para que las personas expresen sus inquietudes.
- Crear comités para el abordaje de situaciones de acoso laboral y hostigamiento sexual.
Por otro lado, para aquellas mujeres que puedan estar enfrentando desigualdad e inequidad de género en sus labores, el Colegio recomendó buscar personas a quienes puedan comunicar abiertamente cómo se sienten dentro de la empresa. De no haber opción o una respuesta positiva, recomiendan acudir al Ministerio de Trabajo para solicitar acompañamiento.
La institución también recordó la importancia de que las mujeres se informen en una etapa oportuna, antes de que el miedo escale y la autoestima se vea cada vez más deteriorada.
