Gerencia

Se terminó la era de “moverse rápido y romper cosas”

Necesitamos cambiar cómo se construyen las compañías al cambiar las preguntas que les planteamos

Muchos de los emprendedores de la actualidad viven bajo el lema del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg: “Moverse rápido y romper cosas.” Zuckerberg pretendía que este orientara los procesos de diseño interno y de dirección, pero captura la forma en que los emprendedores entienden la disrupción: Más siempre es mejor. Aceleramos para poner nuestros productos en manos de los consumidores tan rápido como sea posible, con poca atención a los sistemas de gobernanza fuera de línea.

Esto es cada vez más insostenible.

La carta de Larry Fink a los CEOs del 2018 articuló la necesidad de un nuevo paradigma de responsabilidad hacia las partes interesadas para empresas en todo el espectro. En el sector de la tecnología, los capitalistas de riesgo deben jugar un rol para impulsar este cambio. Las tecnologías del mañana —genómica, cadena de bloques, drones, realidad virtual y aumentada, impresión en 3D— crearán un mayor impacto en las vidas de las personas que el provocado por las tecnologías de los anteriores diez años. Al mismo tiempo, el público seguirá cada vez más receloso de lo que se percibe como abusos de las compañías tecnológicas, y favorecerá a las empresas que atiendan problemas económicos, sociales y medioambientales.

En resumen, la era de “moverse rápido y romper cosas” se terminó. Los “productos mínimamente viables” deben ser reemplazados con “productos mínimamente virtuosos", nuevas ofertas que prueben sus efectos en las partes interesadas e integren protecciones que atiendan sus daños potenciales.

Para los inversionistas de riesgo, las preguntas son nuestra herramienta de negocio. Si la innovación ha de sobrevivir en el siglo 21, necesitamos cambiar cómo se construyen las compañías al cambiar las preguntas que les planteamos. Para evaluar de mejor forma el impacto social de las tecnologías de las startups propongo ocho preguntas que toda compañía debe ser capaz de responder y que todo inversionista de riesgo debería estar preguntando.

1. ¿Qué cambio sistémico aspira a crear con su producto?

Si un fundador aspira a crear una compañía tecnológica verdaderamente transformadora, él o ella debería apreciar las múltiples posibilidades de lo que implica esta transformación. Cuando le hago esta pregunta a los emprendedores, busco que estén conscientes de cómo otras tecnologías, tendencias y partes interesadas se integran en su visión para el futuro. Más que nada, busco empatía.

2. ¿Cómo sostendrá la virtud de su producto?

Crecí en India antes de mudarme a los Estados Unidos siendo adolescente. Facebook me permite mantener conexiones con mis amigos de la infancia. La mayoría de los usuarios de Facebook tienen casos de uso similarmente virtuosos. Sin embargo, un pequeño número de usuarios malvados pueden crear –y han ocasionado– graves daños, convirtiendo a Facebook en un prominente ejemplo de cómo una firma no logró anticipar y prevenir sus peores escenarios.

Las próximas empresas emergentes deben hacerlo mejor. Como Dhanurjay “DJ” Patil, ex jefe de científicos de datos en los Estados Unidos, y mi amigo, ha argumentado, la meta no debería ser una perfecta clarividencia, sino una previsión razonable. Considere, como ejemplo, la genómica. Actualmente, la tecnología CRISPR nos permite editar genes. Ese prospecto es emocionante, pero también tiene el potencial de serios daños sociales. Por ejemplo, si las personas acaudaladas pueden volverse –a ellas o sus hijos– más atractivas, atléticas o inteligentes, esto podría crear una brecha biológica que superará a las actuales disparidades en riqueza, oportunidad y acceso.

Para prevenir la edición irrestricta de genes, o la sociedad aplicará regulaciones (que podrían matar completamente la innovación) o las compañías y reguladores deberán asociarse para atender el acceso desigual.

3. ¿Cómo impulsará el mayor impacto a nivel individual?

La inteligencia artificial, acompañada de poderosas plataformas, ya les permite a los innovadores alcanzar impacto a enormes velocidades. Esto significa que dicho impacto provendrá cada vez más de compañías que atienden con mayor precisión y efectividad a grupos pequeños de consumidores.

4. ¿Cuál considera una tasa óptima de crecimiento?

El crecimiento está en el corazón de la mayoría de las conversaciones sobre capital de riesgo. Para cualquier firma, la tasa óptima de crecimiento depende de una variedad de factores: el ritmo de contratación necesario, la complejidad de los servicios que se ofrecen, la intensidad de capital en la expansión y el tamaño, madurez y competencia del mercado, entre otros.

La mayoría de las veces, los inversionistas promueven una mentalidad de que el ganador se lo lleva todo, impulsando la expansión a costa de un impacto sobre los consumidores objetivo iniciales. Esto es cada vez más insostenible: La velocidad con la que soluciones más especializadas pueden reemplazar a las tradicionales significa que los servicios deficientes serán reemplazados. El mercado castigará al crecimiento prematuro, y ni hablar de los temas éticos inherentes en enganchar a los consumidores con soluciones a medio cocer en industrias como los servicios médicos o financieros. Los emprendedores deben reconocer que crear un producto “virtuoso” podría requerir que crezcan de forma más lenta.

5. ¿Cuál es su encuadre para aprovechar responsablemente los datos y la IA?

En el largo plazo, los fundadores no pueden crear cajas negras de IA si quieren mantener la confianza y adopción de los consumidores. Los innovadores deberían ser capaces de explicar, en términos relativamente simples, por qué sus complejos algoritmos tienden a alcanzar las conclusiones que ofrecen. ¿Por qué confiaría usted en un diagnóstico médico por IA sin un entendimiento básico de su metodología? Si el fundador puede articular, en términos simples y honestos, cómo funciona su IA, sus productos crearán éxito sustentable.

6. ¿Alienta un ecosistema en el que prospera la innovación?

Amazon.com, Google y Facebook se han convertido en los monopolios del siglo 21. ¿Cómo puede un pequeño minorista, que opera en Amazon, siquiera esperar ser competencia ante la masiva ventaja de Amazon en cuanto a datos (que el propio pequeño minorista está ayudando a brindar)? Aunque el control sobre los datos mejora las ofertas de los monopolistas, afecta la innovación y eventualmente dañará la competencia –y, por lo tanto, a los consumidores. Estos monopolios de datos tienen la responsabilidad no sólo de promover precios justos, sino también respaldar una vibrante economía de la innovación.

7. ¿Cómo define y promueve la diversidad?

Sólo 8% de los socios de inversión de riesgo en los grandes fondos son mujeres, menos del 3% emplean inversionistas negros o latinos, y menos del 3% del capital de riesgo se dirigió a equipos completamente femeninos el año pasado (en comparación con un 79% a equipos fundadores formados solo por hombres). Un escaso 13% del capital de riesgo fluyó hacia las minorías durante ese mismo periodo, a pesar del hecho de que vivimos en un país donde, de acuerdo al último censo, 35% de los negocios son propiedad de mujeres y 28% son propiedad de minorías.

Conforme nos comprometemos a mejorar nuestras propias operaciones, los inversionistas tenemos un interés financiero en abrazar la diversidad y la inclusión. Las investigaciones de McKinsey muestran que los equipos diversos superan a los demás en desempeño, adquisición de talento, orientación al cliente y satisfacción de los empleados.

8. ¿Cómo evoluciona su compañía en respuesta a la regulación y a las partes interesadas a las que impacta su producto?

Conforme nuestras tecnologías se vuelven más extendidas, más poderosas y más difíciles de entender, crece la amenaza de la regulación poco efectiva. Si no nos involucramos constructivamente desde el inicio en el debate sobre las políticas, la atención de los reguladores tenderá naturalmente hacia la sobre-corrección, destruyendo valor económico y competitividad estadounidense.