Por: Roy Campos.   Hace 4 días

Dentro los diversos estilos de liderazgo, existen algunas personalidades más reservadas, cuya fortaleza es la capacidad de escuchar, más que la de comunicarse verbalmente. Es frecuente que esto sea considerado como una debilidad, cuando más bien puede constituir una auténtica fortaleza. Si esa destreza de escuchar se complementa con la habilidad para hacer las preguntas correctas, el potencial de liderazgo incrementa enormemente. Un modo de lograrlo es con la mayéutica.

La mayéutica es un método o técnica que consiste en hacer las preguntas apropiadas con tal de guiar a una persona para reflexione y sea capaz de encontrar en su mente conceptos tácitos que subyacen en ella. Funciona a partir de la dialéctica: se genera una dinámica de preguntas y respuestas las cuales, paulatinamente, hacen explícita una verdad que, de otra manera, seguiría implícita en la mente.

La creación de la mayéutica se suele atribuir a Sócrates, y a él se debe que se le llame el “método socrático”. El origen etimológico de la palabra “mayéutica” está vinculado a la obstetricia; su significado quiere decir “hacer parir”: dar a luz una verdad latente en la mente del individuo; o bien, ayudar a nacer un pensador.

La Apología de Sócrates. Puede servir de ejemplo este discurso, donde el filósofo se defiende frente a los tribunales atenienses. Se le condenaba a beber un veneno mortal (la cicuta), por corromper a los jóvenes y no creer en los dioses. En el juicio, solo uno de los acusadores habla: Meleto. Durante el proceso, Sócrates le pregunta:

—¿Verdad que los malvados son una amenaza y que pueden acarrear algún mal, hoy o mañana, a los que conviven con ellos?

—Sin lugar a duda.

—¿Existe algún hombre que prefiera ser perjudicado por sus vecinos, o todos prefieren ser favorecidos? Sigue respondiendo, honrado Meleto, porque, además, la ley te exige que contestes: ¿hay alguien que prefiera ser dañado?

—No, desde luego.

El método socrático cuenta con una particularidad: estaba asociado a la búsqueda de conceptos morales, de manera que su buen ejercicio ayuda a formar éticamente al ser humano. Para alguien con personalidad más reservada, o incluso locuaz, aprender a preguntar y escuchar significará un arsenal de liderazgo, porque sabrá ayudar a las personas, y eventualmente, a ganarse su confianza. Es de esperar que esta destreza sea cada vez más apetecida, sobre todo en una sociedad que se conecta con tecnología, pero no necesariamente se relaciona con las personas.