Por: Harvard Business Review.   15 septiembre
¿Debería empezar una negociación sobre su salario con una cifra en mente?

Cuando esté negociando el sueldo para un nuevo trabajo, tal vez sienta la tentación de usar como punto de partida el extremo superior del rango salarial anunciado. ¿Por qué no buscar la cantidad más alta? Bien, porque es probable que se decepcione. Las empresas anuncian ese rango para deshacerse de candidatos que no aceptarían una reducción de salario, y el extremo superior suele ser el pago máximo para un candidato experimentado. Si no cumple con todos los requisitos del trabajo, comenzar con esa cifra alta no es realista. Haga una pequeña investigación. Muchos sitios web de empleos brindan la información salarial de firmas particulares, o de tipos de empleos en lugares específicos. Utilice la información para determinar cuál debería ser su punto de partida. Además, no olvide prestar atención a otros aspectos de la remuneración, como el tiempo de vacaciones o el rembolso de colegiaturas. El salario es importante, pero no es lo único que importa.

Este consejo fue adaptado de “Why Having a Target Salary in Mind Can Derail a Job Negotiation”, de Art Markman.

¿Debería empezar una negociación sobre su salario con una cifra en mente?
¿Debería empezar una negociación sobre su salario con una cifra en mente?
¿Llegó el momento de dejar de reflexionar y simplemente tomar una decisión?

Esperar demasiado tiempo para tomar decisiones puede ralentizar a las empresas, frustrar a los empleados y provocar una pérdida de oportunidades. Sin embargo, puede ser difícil saber si debería solo elegir una opción o primero recabar más información. En estas situaciones, considere dos factores. Primero, ¿qué tan importante es la decisión? Cuando tiene pocas consecuencias, haga su elección y siga adelante. Cuando en verdad es importante, tal vez sea una buena idea reflexionar más o reunir información adicional. Segundo, ¿qué tan a menudo se tendrá que tomar esa decisión particular? Si va a suceder con frecuencia —tal vez sea sobre costos, inventario o contrataciones—, valdría la pena desarrollar una estrategia sistemática. Hacerlo tomará tiempo, pero se lo ahorrará cuando vuelva a surgir la decisión. Además, si sigue teniendo problemas para decidir, ponga una fecha límite, esto puede ser de utilidad a fin de limitar su proceso (tal vez no tenga tiempo para recabar más información, por ejemplo). En cuanto haya tomado la decisión, analice el proceso que usó para que pueda mejorarlo la próxima vez.

Este consejo fue adaptado de “When to Stop Deliberating and Just Make a Decision”, de Thomas H. Davenport.

Sentir que tiene el control puede evitar que se sienta agotado

Hay muchas razones por las que la gente se siente agotada en el trabajo: una lista de pendientes a reventar, tareas que parecen no tener sentido, una falta de conexión con otras personas. Uno de los principales factores del agotamiento es sentir que hay una falta de control. Si no tiene autonomía en el trabajo o autoridad en las decisiones que afectan su vida profesional, esto puede perjudicar su bienestar. Cuando perciba que no tiene el control, tome distancia y pregúntese por qué. ¿Su jefe llama a todas horas, entonces siempre está disponible? ¿Las prioridades del equipo cambian de manera constante, entonces nunca puede avanzar? Una vez que sepa las razones, determine qué puede hacer para resolverlas. Tal vez pueda establecer mejores límites con su jefe, o hacer que el equipo acepte que ciertas prioridades deben permanecer constantes. Tener el control, aunque sea en unas pocas áreas puede ayudar a evitar el agotamiento más adelante.

Este consejo fue adaptado de “6 Causes of Burnout, and How to Avoid Them”, de Elizabeth Grace Saunders.

Cree una base de clientes cuando sea una nueva asesora empresarial

Comenzar a dedicarse a la asesoría empresarial puede ser una maniobra emocionante en su carrera, pero, para que sea un negocio sostenible, necesitará crear una lista de clientes. Cuando está empezando, no desestime trabajos con pagos bajos o incluso gratuitos que construyan su credibilidad y aumenten sus conexiones. Por ejemplo, si piden dar una plática con poca remuneración o asesorar a alguien con un descuento, analice bien la situación antes de decir que no. Esas experiencias podrían ayudar a obtener trabajo en el futuro, en especial si son con organizaciones de mucho prestigio. Además, que no le dé vergüenza acudir a su red para conseguir sus primeros clientes. Diga a la gente que está buscando referencias, pero no la presione o la ponga en una situación incómoda. Por ejemplo, su mensaje podría decir: “Hace poco comencé un nuevo negocio para asesorar a las personas en (introduzca el tema en el que se enfoca). Si por casualidad conoce a alguien que coincida con el perfil, siempre estoy en busca de buenos clientes con los que pueda trabajar”.

Este consejo fue adaptado de “3 Reasons New Coaches and Consultants Fail”, de Dorie Clark.

Deje de decirles a sus compañeros de trabajo qué tan estresado está

Cuando estamos estresados, hablamos sobre el tema (“¡Uf, tengo tanto que hacer!”). Sin embargo, compartir nuestras ansiedades, lo cual nos hace sentir mejor en el momento, hace que la gente a nuestro alrededor se sienta peor. Como un contagio, el estrés se puede propagar. Para manejar mejor el suyo, y para ahorrarles el contagio a sus colegas, cambie su manera de hablar cuando esté tenso. No solo les diga a sus compañeros de trabajo que está estresado: dígales qué está haciendo al respecto. ¿Dejará de revisar correos electrónicos los fines de semana? ¿Caminará más durante el almuerzo? ¿Dormirás más? Lo que sea que haga, incorpórelo a la conversación. También puede preguntarles a sus colegas qué les ha funcionado en el pasado. Debatir estrategias, en vez de únicamente el problema, creará un ambiente laboral más positivo y comprensivo. La meta no es fingir que todo está bien; es dejar de obsesionarse con la negatividad.

Este consejo fue adaptado de “Making Sure Your Stress Isn’t Contagious”, de Kristi Hedges.