Por: Harvard Business Review.   22 septiembre
Ayude a sus empleados a seguir siendo productivos durante las temporadas festivas

Hay temporadas del año en las que es especialmente difícil mantenerse concentrados y productivos. (Pensemos en el final de verano y los días en torno a las fiestas navideñas). Durante estos periodos que suelen ser de poca actividad, cuando quizás la oficina está casi vacía, piense cómo puede darle a sus empleados más flexibilidad. Por ejemplo, tal vez algunas personas quieran llegar y salir temprano para dedicarle más tiempo a su familia antes de que comience el año escolar. Otras quizás deseen trabajar a distancia para poder salir de la ciudad y aun así hacer el trabajo que les corresponde. Pero no imagine lo que quieren sus empleados… pregúnteles. También prepare a los gerentes para que decidan en qué pueden ceder. Si es posible, tal vez incluso pueda cerrar la oficina por unos días para ayudarle a la gente a desconectarse y recargar energías. Dar a los empleados mayor control sobre sus horarios, incluso durante periodos cortos, puede subir el ánimo y mantener la productividad de todos a un nivel bueno (y aceptable).

Este consejo fue adaptado de “How to Help Your Employees Stay Productive Around the Holidays”, de Michael Hughes.

En épocas de alto tránsito pero poco volumen de trabajo, la opción de cumplir las tareas desde casa puede ser un factor de motivación para sus colaboradores. Foto: Shutterstock
En épocas de alto tránsito pero poco volumen de trabajo, la opción de cumplir las tareas desde casa puede ser un factor de motivación para sus colaboradores. Foto: Shutterstock
La gente auténtica es más ética

La gente desea tener libertad para ser auténtica en el trabajo. Existen muchos beneficios de ser auténticos y, según las investigaciones, uno de ellos es que estimula la conducta ética. Cuando la gente siente que sus responsabilidades profesionales coinciden con sus valores personales, es más probable que actúe de tal modo que respalde esos valores (y viceversa). Hay muchas cosas que los gerentes pueden hacer para promover la autenticidad. La primera es otorgar a los empleados el control sobre cuáles son sus responsabilidades y cómo las llevan a cabo. La transformación del trabajo puede ayudarle a la gente a sentirse más conectada con su puesto. La segunda es aclarar cuáles son los valores de la empresa. No basta con publicarlos en la pared, comparta historias sobre ellos en la práctica y recompense a los empleados que los ilustran. La tercera es ser transparente acerca de la contratación, los ascensos y otros procesos. Todos deben saber cómo se llevan a cabo las cosas en la empresa. Además, no intente forzar la autenticidad; tal vez algunas personas no se sientan cómodas al mostrar su identidad completa en el trabajo. Conozca las necesidades de su equipo a nivel individual.

Este consejo fue adaptado de “Why Authentic Workplaces Are More Ethical”, de Maryam Kouchaki.

Antes de una situación de mucha presión, trate de distraerse

Incluso las personas más capaces y más exitosas han fracasado en una entrevista de trabajo o estropeado una presentación. Cuando estamos bajo presión, tendemos a asustarnos y a empezar a darle vueltas en la cabeza a una tarea que normalmente es común para nosotros, y eso provoca que demos un tropiezo. Hay varias cosas que puede hacer para bloquear esta reacción. Cuando esté a punto de enfrentarse a una situación estresante, no piense demasiado en lo que viene. Cinco minutos antes del gran acontecimiento, no es buen momento para repasar de nuevo todos los detalles. Más bien, tómese unos minutos para concentrarse en algo más. Resuelva un crucigrama. Visualice las vacaciones que está planeando para el próximo mes. Revise el número más reciente de su revista preferida. Si sigue teniendo dificultades para dejar de pensar en lo que vendrá, intente cantar una canción o repetir un mantra de una sola palabra. Al distraer de esta manera a su cerebro, evitará que se desboque cuando tiene que estar tranquilo.

Este consejo fue adaptado de “Why Talented People Fail Under Pressure”, de Sian Beilock.

Si quiere ampliar su perspectiva, imagínese que es el director general

Cuando se trabaja en una empresa grande —o incluso una de tamaño mediano— es fácil perder de vista la forma en que su trabajo encaja en la totalidad de la empresa. Con el fin de contemplar el panorama más amplio, intente representar el papel del director general durante un día. Imagina que tiene el puesto más alto y considere cada una de sus reuniones, proyectos y correos electrónicos desde esa perspectiva. Los directores generales a menudo tienen que equilibrar las necesidades y los puestos que están en conflicto para tomar una decisión. Así que, ¿cómo reaccionaría o respondería un director general en la situación en la que usted se encuentra? ¿Qué valor encontraría el director general en sus tareas y actividades? Y, muy importante, ¿en qué forma esa perspectiva haría que usted cambiara algo acerca de su trabajo? Todos nos agobiamos con las nimiedades de nuestras tareas cotidianas. Este ejercicio mental le ayudará a tener un panorama más holístico de su trabajo y de su valor mientras también aumenta su sentido de apropiación.

Este consejo fue adaptado de “What Startup Employees Can Teach the Rest of Us About Work”, de Anand Chopra-McGowan.

Tener un discípulo le convertirá en un mejor líder

Cuando un alto dirigente patrocina a un empleado de bajo nivel, lo respalda y lo defiende, es evidente que la persona de bajo nivel tiene muchos beneficios. Pero también el alto dirigente. Un buen discípulo amplía su visión del mundo y le ayuda a llenar los espacios de su conjunto de habilidades y conocimientos, lo cual puede originar beneficios tangibles como ascensos y ampliación de tareas. Para cultivar este tipo de relación de patrocinio, busque un discípulo que sea confiable y tenga muy buen desempeño. La reputación de esta persona se entrelazará con la suya, así que considere la manera en que sus acciones en el trabajo pueden reflejarse en usted. Y aunque los discípulos no tienen que ser jóvenes, deben ser diferentes quien le da mentoría, quizás en género, etnicidad, orientación sexual, antecedentes profesionales o experiencia de vida. Piense acerca de dónde están sus puntos ciegos, o las áreas acerca de las cuales desea saber más, y utilice esas ideas para orientar su decisión. También piense en qué es experto y quién podría necesitar ese conocimiento. Cuando se gestiona bien, una relación de patrocinio ayudará a ambos a ascender y prosperar.

Este consejo fue adaptado de “Want to Be a Better Manager? Get a Protégé”, de Sylvia Ann Hewlett.