La mayoría de los integrantes de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) considera que podrían ser necesarios nuevos aumentos en las tasas de interés si la inflación se mantiene persistentemente por encima del objetivo del 2%, según revelaron las actas de la más reciente reunión del organismo.

El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) decidió mantener sin cambios las tasas durante el encuentro realizado a finales de abril. Sin embargo, cuatro de los doce miembros con derecho a voto se opusieron a la decisión, marcando el mayor nivel de desacuerdo interno dentro de la Fed desde 1992.
Las minutas reflejan la creciente preocupación de algunos funcionarios sobre el impacto que podría tener un conflicto prolongado entre Estados Unidos e Irán sobre los precios de la energía y, en consecuencia, sobre la inflación.
“Algunos participantes señalaron que un conflicto prolongado podría generar mayores presiones sobre los precios energéticos y crear una mayor disyuntiva entre los objetivos de empleo e inflación del Comité”, señala el documento.
La Fed mantiene un doble mandato: controlar la inflación y garantizar el máximo nivel de empleo posible en la economía estadounidense.
Aunque la inflación en Estados Unidos ha bajado desde el pico de 9,1% registrado en 2022, el indicador se ubicó en 3,8% el mes pasado, todavía lejos de la meta oficial del 2%.

El aumento de los costos energéticos y las tensiones geopolíticas han complicado el panorama para el banco central estadounidense, que enfrenta el reto de contener los precios sin afectar demasiado el crecimiento económico ni el empleo.
Subir las tasas de interés suele desacelerar la economía y reducir presiones inflacionarias, mientras que recortarlas impulsa el consumo, el crédito y la generación de empleo.
Las divisiones internas dentro de la Fed también representan un desafío para el nuevo presidente del organismo, Kevin Warsh, quien asumirá oficialmente el cargo esta semana en la Casa Blanca.
