El sistema financiero costarricense cuenta en la actualidad con altos niveles de liquidez; sin embargo, una porción significativa de estos recursos se encuentra en el Mercado Integrado de Liquidez (MIL) del Banco Central de Costa Rica (BCCR), en lugar de dinamizar la economía a través de préstamos.
De acuerdo con un análisis técnico discutido en la sesión de la Junta Directiva del BCCR del 26 de agosto de 2026, si las entidades financieras decidieran canalizar estos recursos altamente disponibles hacia el sector privado, la tasa de crecimiento del crédito experimentaría un aumento de aproximadamente tres puntos porcentuales.
Datos del Banco Central muestran el inicio de una tendencia al alza en el crédito del sistema financiero al sector privado desde abril de 2026, lo que rompe la desaceleración que sufrió a inicios del año actual, especialmente durante febrero. Antes de ese periodo, el indicador mantenía una aceleración casi constante.
Recursos disponibles, pero sin colocación
Durante la discusión del Informe Mensual de Coyuntura Económica, la directora del Departamento de Análisis y Asesoría Económica del BCCR, Betty Sánchez, explicó que la disponibilidad de liquidez representa cerca de un 3,6% de los pasivos sujetos a encaje del sistema financiero.
Esta bolsa de recursos se divide en dos grandes componentes, donde un 0,4% corresponde al encaje excedente, que son los fondos que los bancos mantienen depositados por encima de lo que exige la ley (actualmente en un 15%) y sobre los cuales tienen plena certeza debido a que el encaje se controla con dos quincenas de rezago.
A esto se suma un 3,2% de dinero que los intermediarios financieros deciden colocar en el Mercado Integrado de Liquidez (MIL) del Banco Central, el cual es de altísima disponibilidad ya que se liquida al día siguiente.
“Si uno hiciera un ejercicio hipotético de trasladar todos estos recursos que son altamente (líquidos), o sea, son disponibles, estamos hablando de, aproximadamente, tres puntos porcentuales más en la tasa de crecimiento del crédito”, explicó Sánchez.
El diagnóstico del ente emisor concluye que no hay una estrangulación crediticia por falta de fondos, ya que persiste un exceso de liquidez y no se observan restricciones en la oferta de fondos prestables.
El propio presidente del BCCR, Róger Madrigal, destacó que este panorama demuestra que la política monetaria no está limitando al sistema y enfatizó que, efectivamente, “hay plata para prestar”.
El freno está en la demanda y la incertidumbre
Si bien los intermediarios financieros cuentan con el combustible necesario, la demanda por parte del sector privado parece estar frenada por múltiples factores, incluyendo el costo del dinero y la desconfianza económica.
Para el economista y exviceministro de Hacienda, José Francisco Pacheco, existe una lectura clara de las limitantes empresariales, empezando por una desaceleración que obliga a los negocios a ajustar sus operaciones a la baja, lo que frena la solicitud de financiamiento y crea un círculo vicioso en la economía.
A esto se suma una pausa natural que las empresas suelen hacer tras los cambios de gobierno, a la espera de ver si surgen nuevas directrices económicas.
“Me parece que las tasas de interés reales son un dato importante: la gente está considerando que, cuando tomo la tasa de interés que me cobran por un crédito, le quito la inflación y la convierto en tasa real, todavía queda una tasa real bastante grande, lo cual les pega mucho”, comentó el economista.
El entorno fiscal también genera incertidumbre, pues la recaudación gubernamental está cayendo en su valor bruto, lo que hace temer al sector empresarial sobre la posible llegada de nuevos impuestos o acciones de cobro más agresivas por parte del Estado para recuperar esos faltantes.
Respecto a la expectativa matemática de elevar el nivel de préstamos usando todos los depósitos en el Banco Central, el economista es escéptico de que esto se materialice tal cual, advirtiendo que:
“Yo no pensaría que el escenario de tres puntos porcentuales asume que todo lo que se tiene ahí de dinero se va a colocar”, aclaró Pacheco.
Ante este panorama y considerando que los lentos procesos administrativos bancarios suelen trasladar los planes de inversión hacia el inicio del año siguiente, el economista concluye que no existen señales claras para pensar en una reactivación inmediata del crédito.
