El impacto de la inflación importada derivada del conflicto en el Medio Oriente aún no se refleja plenamente en los precios internos del país, debido a rezagos en la transmisión de costos, pero el Banco Central de Costa Rica (BCCR) prevé que sus efectos comiencen a materializarse pronto, especialmente a través de los combustibles y otros insumos clave.
Aunque el país actualmente registra una inflación interanual que se mantiene por debajo del rango de tolerancia, en la sesión del 21 de mayo, la Junta Directiva decidió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3,25% anual, lo cual se argumentó con la valoración de los crecientes riesgos externos.
El factor de mayor peso en esta decisión fue, justamente, la persistente incertidumbre sobre la magnitud de los efectos económicos derivados del conflicto geopolítico que mantiene en alerta a la autoridad monetaria.
Ante este panorama, surge una interrogante natural: ¿por qué el consumidor final en Costa Rica no ha sentido este golpe inflacionario pese a que el conflicto bélico ya supera los 80 días?
La respuesta técnica de la institución se centra en la estructura temporal del mercado de hidrocarburos.
Según explicó Róger Madrigal, presidente del Banco Central, en la conferencia de prensa de la tercera Reunión de Política Monetaria, existe un rezago natural en el modelo de fijación de precios de los combustibles en el país, que puede tomar entre seis y ocho semanas para reflejar realmente las variaciones de los costos internacionales.
Debido a este mecanismo de retraso temporal, el encarecimiento internacional del crudo no castigó los precios internos de los combustibles durante abril. No obstante, este blindaje temporal tiene caducidad, ya que la entidad prevé que el impacto “se manifieste en el mercado local a partir de mayo”. Es decir, apenas está empezando.
Efecto macroeconómico
La principal preocupación del ente emisor radica en el fenómeno de la inflación importada.
El conflicto internacional ya provocó un incremento directo en los precios de materias primas fundamentales a nivel global, como los del petróleo, fertilizantes y algunos alimentos.
Actualmente, la economía costarricense experimenta un choque de precios relativos derivado de estos incrementos, pero todavía no se manifiesta como una inflación generalizada.
Sin embargo, el riesgo advertido por el BCCR es que este encarecimiento termine por contaminar los costos de producción de todas las demás actividades productivas y agrícolas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la inflación interanual de abril se ubicó en -1,64%, fuera del rango de tolerancia establecido por el Central, estimado en ±3%.
Ahora bien, la previsión del Banco es que la inflación general abandone su terreno negativo para mostrar valores positivos a partir del segundo semestre de 2026, lo que la acercaría gradualmente al rango de tolerancia alrededor de la meta de inflación global hacia finales del presente año.

