Durante enero de 2026, la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) trajo nuevamente a la mesa una posible modificación de su meta de inflación.
A lo largo de cuatro sesiones desarrolladas en enero de este año, los jerarcas evidenciaron un escrutinio interno sobre este indicador, que actualmente se mantiene en un 3% con un margen de tolerancia de un punto porcentual.
Así consta en las actas de las reuniones correspondientes a dicho mes, disponibles de forma pública en su sitio web.
Cuestionamientos técnicos
El 7 de enero surgió la primera mención sobre este análisis en la agenda de la Junta, cuando el presidente del Central, Róger Madrigal, justificó una convocatoria a sesiones extraordinarias ante un aumento en la carga de trabajo de esos días.
En esa ocasión, mencionó la necesidad de extender el debate a “los temas de metas de inflación”.
Dos sesiones después, el 22 de enero, dedicaron una extraordinaria a la primera lectura del Informe de Política Monetaria (IPM).
Al exponer las proyecciones económicas de la institución, el economista en jefe del BCCR, Alonso Alfaro, aseguró que el esquema general de los elementos que componen la meta inflacionaria se encontraba en “proceso de revisión”. No obstante, momentáneamente mantendría su valor de 3%.
Esa misma fecha, la directora Marta Soto cuestionó directamente la vigencia del indicador.
Al argumentar su voto a favor de mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3,25%, destacó la incidencia de factores externos sobre la inflación negativa del país observada recientemente. Con ello, descartó una posible debilidad de la demanda agregada.
Es decir, desestimó que exista una contracción del gasto interno, entendida como el consumo de los hogares, la inversión de las empresas y el gasto del Gobierno.
“Reconozco que no se cumple con la meta de inflación que se estableció hace algunos años... esa meta se estableció en otro contexto y constituye una referencia”, comentó durante la reunión.
Confirmación de análisis
Un intercambio de criterios en la Junta Directiva evolucionó hacia una postura institucional el 27 de enero.
Ese día, la Junta Directiva aprobó de forma unánime el IPM de enero de este año; la intención de transmitir este debate directamente resaltó un día después.
En la sesión del 28 de enero, Jorge Guardia, directivo, tomó la palabra para dejar constancia de una recomendación clave para el texto del informe: informar sobre un posible ajuste en la meta.
Para justificar su propuesta, aclaró que su propósito es: “indicar que la Junta Directiva, a pesar de que el documento está elaborado con una meta de inflación del 3% como está establecido en la actualidad, va a estudiar el tema de las metas de inflación y de ahí podrían surgir algunas modificaciones”.
Su comentario es congruente con una aclaración de Madrigal durante la presentación del informe en conferencia de prensa del 30 de enero, donde comentó que algunos indicadores, entre estos la meta de inflación, están bajo revisión.
Para el economista Daniel Vargas, un cambio en la meta inflacionaria tiene impacto en la TPM.
“Genera repercusiones en las tasas activas y pasivas financieras, además de un impacto en el precio del colón respecto a otra moneda, como el dólar”, comentó a El Financiero.
Esto, a su vez, tiene consecuencias sobre el poder adquisitivo de las personas, pues los precios finales tienden a modificarse.
