El tico Sebastián Piedra y su socia Begum Cital, quien es de origen turco y reside cerca de Los Ángeles, visitaban obras de construcción y ferreterías en esa misma ciudad, San Francisco, Oakland, Alameda, San José y San Mateo, en California, Estados Unidos.
Iban con una caja de donas para conversar con los encargados y conocer cómo elaboran los presupuestos. Al inicio les pedían que se fueran. Luego, se ganaron su confianza y desarrollaron una solución basada en inteligencia artificial (IA) para que las empresas elaboren cotizaciones, ganen contratos y no pierdan negocios ni dinero.
“Ya no nos echan”, afirmó Sebastián, cofundador de Gaudi AI, una startup bautizada en honor al famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí.
Él es de Paraíso, Cartago. Estudió en el colegio Saint Clare, en Tres Ríos, donde impulsó una iniciativa llamada Smart Help para donar cobijas entre personas sin hogar y, siguiendo su vocación, participó en hackathons y en los Maker Labs (espacios de aprendizaje basados en proyectos) de la Universidad Veritas.
Ahí se dio a conocer y se integró a Go Pass, que desarrolló iniciativas en el campo de la movilidad, y luego a Pernix, una desarrolladora con oficinas en Terra Campus Corporativo, donde profundizó en sus habilidades de programación. Luego retomó sus estudios.
En la Universidad de Wisconsin se graduó en tres carreras: ciencias de la computación, matemática y física. También estuvo en el laboratorio de física de plasma, complementando su experiencia en programación para el mundo físico. “Ese es mi background”, destacó.
En EE. UU. primero trabajó en el banco de inversión Goldman Sachs y después en Microsoft, en su sede central de Seattle, donde participó en iniciativas de IA para grandes clientes.
Entonces, se dio cuenta de que debía desarrollar sus propias iniciativas y formarse en negocios.

A la acción
Entre 2021 y 2023 construyó tres condominios en La Fortuna, San Carlos, que él comercializa mediante sitios como Booking y opera con una ocupación del 95%. En la actualidad, levanta el cuarto.
Fue así como descubrió que los maestros de obra y las compañías de construcción gestionan las obras de forma manual. Las grandes firmas tienen sistemas gerenciales y de diseño en ingeniería y arquitectura. Pero la elaboración de los costos es artesanal. La situación también ocurre en EE. UU.
Estando en el programa de MBA de la Universidad de Harvard, en Boston, conoció a Begum. Se graduaron en mayo de 2025. Pero habían iniciado un proyecto para crear una solución para generar cotizaciones de obras.
Empezaron yendo a las ferreterías y a los proyectos, luego a eventos de la industria y en la actualidad organizan sus propias actividades (como una sesión de golf con contratistas).
Constataron así que los maestros de obras y los dueños de las firmas consumen más de un tercio de su jornada en tareas manuales de gestión y deben levantarse de madrugada, antes de ir a un proyecto, para crear ofertas en cuya elaboración tardan hasta dos semanas pues deben rastrear los datos de costos de materiales.
Además, gastan hasta $1.700 para elaborar y enviar una propuesta. Los resultados son escasos: solo una de cada cinco cotizaciones se concretaba en un contrato.
Una opción es contratar un consultor, pero el 80% de las constructoras son pequeñas y carecen de recursos para apoyarse en un ingeniero (que cuesta hasta $120.000 anuales).
Y ese no es el único problema. Si el presupuesto es muy alto, resulta poco competitivo; si es muy bajo y le dan el contrato, genera pérdidas.
Todo eso desemboca en el desgaste, altos riesgos y pérdidas financieras y de contratos, en un mercado que mueve casi $4 billones en ingresos al año en ese país, según la consultora Ibis World.
Ladrillo por ladrillo
Para generar la solución, Sebastián y Begum participaron en varias iniciativas de la Universidad de Harvard: el Startupbootcamp, el Launching Tech Ventures y el Innovation Labs de Harvard. En julio de 2025, fundaron Gaudi AI.
Ambos se complementan a la perfección. Él aporta su experiencia técnica y ella su conocimiento de cómo escalar proyectos de IA, pues trabajó en empresas en EE. UU. que usan esta nueva tecnología en publicidad y facturan más de $50 millones.
Mientras, Sebastián trabajó en la sede de México de Beecker AI en automatización de fábricas estadounidenses y comprobó la capacidad del talento informático latinoamericano.
Para el desarrollo de la solución integraron diferentes plataformas de automatización, grandes modelos de lenguaje y sistemas de detección de objetos (reconocen planos, fotos, apuntes, correos, audios y videollamadas), determina los elementos de la obra (habitaciones, ventanas y puertas, entre otros) y enlista los materiales necesarios.
Además, toma en cuenta las regulaciones (solo el código de bomberos de California tiene 600 páginas de normas), identifica proveedores y suma precios de materiales, cuyos datos están acumulados en bases de datos propias o en línea. En cinco minutos y un costo de apenas $150, genera un PDF con la estimación completa y detallada, que se integra al flujo de trabajo de la constructora.
El sistema aprende de cualquier corrección, digitaliza e integra los datos operativos y tiene la posibilidad para nuevos módulos como calendarios, comparativos de cotizaciones, identificación de faltantes, marketplace de suplidores y especialistas.
La idea es comercializar la solución en el continente, incluyendo Costa Rica. Aquí también se realizan esfuerzos para la modernización del sector, como Mawi, un software que automatiza la gestión de gastos y presupuestos.
Desde su inicio, Gaudi AI generó interés. En Harvard, ganó una competencia y logró el apoyo de varios inversionistas, incluyendo a profesores y mentores y a Switch VC, un fondo que apoya startups de alto potencial. En total recaudó $150.000, que sirvió para contratar un informático y una encargada de ventas.
En la actualidad, participa en San Francisco con otras siete iniciativas en un programa de Latitud Venture, un fondo de inversión para emprendimientos emergentes latinoamericanos, donde prepara su primera ronda de levantamiento de capital presemilla, que permitirá contratar cuatro ingenieros en Costa Rica, la comercialización y nuevas funcionalidades.
La meta inicial es que los 170 clientes que están en lista de espera empiecen a usar la solución. Desde febrero pasado, varios de ellos prueban el producto en Colorado, San Diego y Los Ángeles.
Una de las firmas se dedica a casas de lujo, otra a proyectos “tipo inversionista” y una más construye 100 viviendas en la zona devastada por el último incendio de enero de 2025 en Los Ángeles, el cual destruyó casi 7.000 estructuras y provocó la evacuación de más de 100.000 personas.
