Paola Rojas, una ingeniera industrial graduada en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), en la sede de San Carlos, decidió dedicarse a las consultorías a tiempo completo.
Después de trabajar como gerente de proyectos y líder de mejora continua en Construfrío y en Tico Electrónics, entre 2020 y 2025, en setiembre pasado empezó a brindar servicios de mentoría a pequeños empresarios en productividad y cultura organizacional a través de Admicultura.
Antes de dar el paso definitivo tenía dos clientes y su expectativa era igualar en un año el salario que recibía en la firma de electrónica. Lo logró antes debido a la visibilidad que obtiene en redes sociales, los casos de éxito y el boca en boca.
Tres de sus clientes completaron el programa de seis meses en los que revisan los procesos internos, la administración del tiempo y los roles de liderazgo. Después diseñan los sistemas y procesos, basándose en una metodología que se propone transformar la cultura organizacional para que los resultados sean sostenibles.
Para sus clientes esto significa enfocarse en lo estratégico, dejar de ser “todólogos” y poder salir de vacaciones porque sus colaboradores pueden hacerse cargo y la pyme puede operar como un reloj cuando los propietarios no se encuentran.
“Tenía dos motivos: independizarme y disponer de tiempo, así como llevar los conocimientos que se disponen en las multinacionales a las pequeñas empresas“, dijo Rojas.

Trabajar por cuenta propia o crear una empresa es tradicional para algunas profesiones y oficios (como abogados, arquitectos, ingenieros, médicos, nutricionistas o fisioterapeutas, entre otros) y para quienes se plantean independizarse o sienten que cumplieron su ciclo laboral.
También para quienes se quedan sin empleo y no pueden volver a insertarse en el mercado laboral por el desfase con los requisitos o porque tienen obligaciones que son incompatibles (como el cuidado de familiares) con las jornadas laborales de las compañías.
Sea cual sea el motivo de cada persona, en conjunto las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) tienen una alta participación (99%) en el parque empresarial y en la estructura económica de Costa Rica, con un tercio de la producción, y con un claro predominio de las microempresas.
El sector constituye “la base del tejido productivo costarricense”, según un reciente estudio de la Academia de Centroamérica, y no deja de crecer y diversificarse con una nueva generación de emprendimientos de base tecnológica (startups), alentadas por los avances en el campo informático, la biotecnología y la inteligencia artificial.
En una dimensión paralela hay que considerar a las iniciativas informales, la gran mayoría microempresas de sobrevivencia.
Medida por la tasa de empleo informal, se estima que en Costa Rica este sector abarca entre 36% y 40% de la Población Económicamente Activa, de acuerdo con datos del Ministerio de Trabajo, del Instituto Nacional de Estadística y Censos y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
De acuerdo con la estratificación del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), las microempresas son aquellas que tienen menos de 5 empleos (incluyendo a la persona emprendedora), las pequeñas van de 6 a 30 y las medianas de 31 a 99.
Crecimiento
Algunos de los clientes de Admicultura son profesionales independientes que desde el inicio de sus carreras se independizaron, como el caso de un médico, una nutricionista y una agencia de mercadeo.
Otros son profesionales que trabajaban en una empresa o institución y querían independizarse y disponer de su tiempo.
La mitad de sus clientes empezaron sus negocios por necesidad, al no tener estudios y no poder insertarse en el mercado laboral. “Empezaron alguna actividad que fue creciendo hasta convertirse en una empresa”, explicó Rojas.
Como también crece el sector. Las diferentes estadísticas y estudios muestran un incremento de las mipymes en Costa Rica en los últimos 16 años. La pandemia implicó una pausa, pero en los años siguientes volvió a crecer la cantidad de mipymes.
El estudio de la Academia de Centroamérica, elaborado en 2025 y basado en datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR), muestra que el número total de empresas formales y de mipymes en el país crecieron 60% entre 2012 y 2022.
Ese crecimiento se produjo más entre las microempresas (72% en ese periodo). Las pequeñas, medianas y grandes empresas muestran un decrecimiento relacionado principalmente con las secuelas de la crisis económica causada por la pandemia del Covid-19 entre 2020 y 2021.
Si bien la mayoría de mipymes se concentra en la Región Central, en el resto de regiones de Costa Rica también se observa un incremento de la participación del sector.
Todo eso se refleja en el empleo generado, que según la investigación de la Academia de Centroamérica aumentó entre 2012 y 2022 del 28% al 31,5% del total empleado por el parque empresarial.
Aquí también hay diferencias entre segmentos. El aumento promedio anual de empleos en las mipymes durante este tiempo fue del 3% (considerando micro, pequeñas y medianas empresas). Sin embargo, en las microempresas los puestos generados crecieron más (5,5%) que en las pequeñas y las medianas: 2,2% y 1,3% respectivamente.
De igual forma, el crecimiento ocurre “de manera notable” después de la pandemia. “A partir de 2020, el empleo formal en las mipymes se recuperó y comenzó a crecer a un ritmo más acelerado que en las grandes empresas”, indica el estudio de la Academia.
El informe agrega: “Durante los primeros ocho años del periodo 2012-2022, las empresas grandes contrataron más trabajadores y lo hicieron a un ritmo más acelerado en comparación con las mipymes. Sin embargo, a partir del 2020, estas últimas incrementaron de manera notable su participación relativa en el empleo formal, principalmente las microempresas”.
“Esto resalta la relevancia de las mipymes en la economía costarricense, por cuanto evidencia su capacidad para absorber mano de obra y contribuir a la recuperación económica en un contexto desafiante”, resalta el informe elaborado por Gloriana Ivankovich, Josué Martínez y Ricardo Monge.
Es probable que para eso se combinaran varios factores. Durante el año 2020 las empresas redujeron sus planillas y mantuvieron a su personal con media jornada, lo que impulsó a muchas personas a emprender para completar sus ingresos y ante la incertidumbre de lo que ocurriría con sus empleos. Al regresar a la “normalidad”, no todas las iniciativas cerraron.
En el mercado laboral, también se produjo una reconsideración sobre la salud, el bienestar y el trabajo. Tener una actividad propia se convirtió en un paso lógico. Queda pendiente confirmarlo en futuros estudios.
Gloriana Ivankovich, coautora del estudio de la Academia, señaló que la investigación realizada permite identificar la evolución en la cantidad de mipymes a partir de los datos del Banco Central de Costa Rica, pero la información disponible no permite determinar cuáles han sido las razones específicas detrás del aumento o la permanencia de las mipymes.
“Aspectos como la salida de personas del mercado laboral para emprender, las dificultades de inserción en sectores más intensivos en habilidades técnicas, digitales o de idioma, la finalización de ciclos laborales en empresas grandes o multinacionales, o la necesidad de generar ingresos ante limitaciones para acceder a una pensión, podrían ser hipótesis relevantes para futuras investigaciones”, señaló Ivankovich.
Otros datos muestran tendencias de crecimiento de las mipymes para los años que siguieron.
Por la cantidad de empresas registradas como patronos ante la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) se observa un crecimiento del 8,1% del total de empresas y de las mipymes entre 2023 y 2025.
Asimismo, según el INEC, la población ocupada por cuenta propia también aumentó 43% a casi 500.000 personas desde julio de 2010 a abril de 2026. También lo hizo la cantidad de mujeres (31%) que están ocupadas por su cuenta.
El estudio de la Academia también confirma un incremento del 3,6% al 5,6% entre 2012 y 2022 de la masa salarial aportada por las mipymes.
“El análisis de la masa salarial revela un cambio significativo en la distribución entre las empresas durante el periodo 2012-2022, especialmente tras la pandemia de Covid-19”, indica el informe. “Antes de 2020, las empresas grandes concentraron, en promedio, el 84% de la masa salarial total. Sin embargo, a partir de ese año, las mipymes comenzaron a crecer a un ritmo más acelerado, con un notable aumento en la participación de las microempresas”.
‘Ser su propio jefe’
Hanier Chacón fundó Marea Fit, un negocio dedicado a la venta de equipos de ejercicios para gimnasios, en octubre de 2025, junto con su esposa Pilar Martínez.
Siendo una persona muy inquieta (“eléctrica”, dice él), hace unos 15 años sacó un técnico de calidad y otro de supervisión de la producción tras salir del colegio, luego estudió un año de publicidad y en la actualidad está en el primer año de derecho.
Empezó trabajando en la bodega de SMC, una fábrica de productos médicos ubicada en El Coyol de Alajuela. Antes había trabajado en supermercados y en algunas tiendas. Después, estuvo con la cafetería y el restaurante Las Delicias, en el centro comercial de Tibás, así como en tres bancos privados.
En 2022 pasó a la empresa de su hermano, dedicada a la importación de máquinas de ejercicios. Su primera tarea fue armar máquinas, pero luego se hizo cargo del área de crédito y cobro, de lo administrativo, de la bodega, de la logística para entrega de mercadería y de la publicidad en redes sociales. Incluso, vendía.
Fue cuando decidió dar un paso más: tener lo propio. “Yo quería trabajar independiente”, dijo Hainer. “Creo que hay que ser su propio jefe. Trabajando para otros tal vez no tengas resultados económicos y personales”.
Ya había tenido una heladería, una venta de drones y otra de gorras para complementar sus ingresos cuando estaba en los otros trabajos. Al fundar Marea Fit (a Hanier le encanta el surf) habló con otras importadoras de equipos para gimnasios, que le ofrecieron un puesto. Pero él estaba decidido a tener su propio negocio y lo que buscaba eran alianzas de negocios.
Va a lo seguro. Antes de importar los equipos ya los tiene contratados con clientes que son propietarios de gimnasios o que quieren instalar el suyo. Los tiene en una bodega desde donde hace las entregas. Además, al importar puede ofrecer precios 25% menores a la competencia. “Gano por volumen”, explicó.
En la actualidad, mientras Hanier se hace cargo de la dirección del negocio y Pilar de la contabilidad, un colaborador se encarga del manejo de redes, la atención de clientes y la preparación de los pedidos.
Entre sus clientes se encuentran hoteles de lujo de Guanacaste, asociaciones de empleados, clubes, gimnasios establecidos y pequeños emprendedores que están abriendo gimnasios de barrio tanto del Valle Central como en zonas alejadas.
Es un sector en crecimiento. En Costa Rica, en 2025 se contabilizaban 505 patronos en actividades deportivas, más que las 402 del 2023, según los datos de la CCSS.
Para más adelante planea tener una nueva bodega con espacio para una sala de exhibición y desarrollar la importación y comercialización de proteínas, creatina y otros suplementos, para lo cual ya está trabajando con la agencia aduanera.
También piensa tener sus propios gimnasios. Para el primero, que abriría en el 2027, ya tiene al encargado. Solo debe adquirir e importar las máquinas.
“Para mí es rentable tener gimnasios”, dice Hainer. “Y puedo tener libertad financiera y tiempo para estar con mi familia”.
Perfil de las mipymes
Principales características de las mipymes de Costa Rica:
—Aporte a la producción: las mipymes representaron, en promedio, alrededor de un tercio de la producción total de Costa Rica, con las microempresas contribuyendo con un 13%, mientras las empresas pequeñas y medianas aportaron el 10% y el 11%, respectivamente.
—Exportaciones: la participación de las mipymes en el comercio exterior es baja, pero crece en sectores de servicios modernos y productos agroindustriales diferenciados. Las mipymes aportaron, en promedio, el 8% de las exportaciones totales con 1% de las microempresas, 2% de las pequeñas y 5% de las medianas.
—Actividades productivas: la mayoría de las mipymes se encuentran en servicios (81%), manufactura (12%) y actividades agrícolas (7%).
—Actividades de mipymes de servicios: educación (8,7%), administrativos (7,2%), tecnologías de información y comunicación (7,7%) y entretenimiento (7,4%).
—Diversificación: las mipymes de actividades agrícolas se diversifican en agroindustria y servicios rurales, apoyadas en encadenamientos locales y turismo sostenible.
—Resiliencia: las mipymes muestran mayor resiliencia post-pandemia en regiones no tradicionales y en actividades digitales.
Fuente: Academia de Centroamérica
