El puerto de Moín, bajo el mando de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), está sumido en una nube de problemas operativos que traban las operaciones y restan eficiencia a las navieras.
La denuncia la hizo Alfredo Salas, director ejecutivo la Cámara Nacional de Armadores y Agentes de Vapores (NAVE) -representante de las navieras en el país-, en una conferencia de prensa la mañana de este martes.
Salas señaló una serie de situaciones que producen “deficiencia” en el puerto Gastón Kogan de Moín y que podrían generar una crisis para los usuarios en el corto plazo.
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El pasado 22 de febrero, Japdeva puso en operación dos grúas porticas compradas en China por un precio de $16 millones. Luisa y Glenda -las dos grúas- arribaron a Costa Rica en agosto del 2017, pero tuvieron que esperar seis meses para ser instaladas y empezar a mover contenedores en Moín.
La puesta en operación de las dos grúas por parte de Japdeva, se hizo un día antes de que APM Terminals, concesionaria del megapuerto que se construye en Moín para mover contenedores, presentara dos de las seis grúas Super Post Panamax con las que iniciará operaciones en febrero de 2019. Cada equipo está valorado en $10 millones.
NAVE denunció este martes que a solo cinco meses de iniciar los movimientos de contenedores en Moín, una de las dos grúas nuevas de Japdeva está fuera de servicio por un año y la otra opera con rendimientos variables según el operador que la maneja en el momento.
José Aponte, gerente portuario de Japdeva, explicó que el daño se presentó en el spreader (la pieza que sirve para prensar los contenedores) el pasado 8 de junio como parte de las operaciones normales del puerto.
“La grúa presenta un daño en un spreader que en operación se dañó. Los spreader no están en vitrina, se producen a pedido. Hay que esperar para poder sustituirlo. La empresa está en Asia, esperamos tenerlo aquí para finales de agosto”, apuntó.
La pieza de repuesto tiene un costo de $200.000.
Las navieras sostienen que Japdeva les informó que la grúa estará fuera de servicio por un año, pero la institución todavía no les ha presentado un plan de reactivación o una fecha para el posible ingreso del repuesto del equipo al país.
De acuerdo con Salas, el puerto de Moín debe operar a un nivel de 30 movimientos de contenedores por hora, pero en ocasiones el promedio es mucho más bajo. Sobre esta queja, Aponte argumentó que el promedio real es de 25 movimientos por hora.
Otras quejas
NAVE también denunció que de los cuatro barcos remolcadores que tiene Japdeva, solo dos operan en la actualidad, ya que uno se encuentra en reparación y el otro constantemente debe salir a mantenimiento.
En ocasiones, las navieras han subcontratado equipos privados -grúas tipo toploaders- para solucionar problemas operativos dentro de la terminal y acelerar la carga de contenedores a los barcos, pese a que los procesos de autorización para los ingresos de estas máquinas al puerto son bastante complejos y tediosos.
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Aponte aceptó que Japdeva carece de los equipos necesarios para mover los contenedores y ofrecer servicios óptimos en el puerto.
“Eso es cierto. La tarifa del puerto es baja y la última vez que se revisó y se ajustó fue en el 2012. A nosotros, por situaciones de cumplimiento de requisitos, no se han tramitado ajustes de tarifa y la institución no tiene recursos suficientes”, aseguró.
La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) indicó que la última actualización de tarifa de Japdeva se aprobó en el 2012 mediante resolución 780RCR-2012. Los últimos rechazos de petición de ajuste se deben a falta de argumentación técnica por parte de la Junta Administradora.
Alfredo Salas de NAVE aseguró que, por cada día de atraso en la carga y descarga de contenedores, un barco genera pérdidas de entre $15.000 y $50.000 debido al consumo de búnker, electricidad y diésel, además de las caídas a muelle, el almacenaje y los costos relacionados con la cadena logística (transporte terrestre, trámites de aduanas, etc.).
De acuerdo con Aponte, la denuncia de las navieras se debe a momentos específicos y la situación no siempre es tan compleja. “Por ejemplo, en este momento tengo cuatro puestos de atraque desocupados y listos para recibir barcos y no hay ninguno. Entonces cómo denuncian que puerto genera atrasos”.
La Cámara de Navieras pide al Gobierno declarar estado de emergencia en los puertos del país para destinar recursos que permitan reparar y reemplazar equipos.
