Economía y Política

Columna Tributaria: Simplifíquese

Por muchos años, la utilización de sociedades se extendió indiscriminadamente en nuestro país, llegándose a utilizar una sociedad por cada bien personal, tales como un carro, una moto o un lote, entre otros

El actual sistema tributaria no solo es complejo e incierto, sino también costoso de cumplir para el contribuyente. Por ello, le principal recomendación que, como profesional o empresario, debe recibir es: “simplifique su estructura y su negocio”.

Por muchos años, la utilización de sociedades se extendió indiscriminadamente en nuestro país, llegándose a utilizar una sociedad por cada bien personal, tales como un carro, una moto o un lote, entre otros. Asimismo, las empresas se acostumbraron a utilizar diversas sociedades para todo: una entidad holding, una entidad por línea de negocio, una diferente por cada proyecto, una para las planillas y así sucesivamente.

Las reformas fiscales implementadas en los últimos años generaron muchas nuevas obligaciones materiales y formales. La practicidad y el costo fiscal deben prevalecer sobre la estética corporativa: menos es más. Son varias las razones que justifican este nuevo enfoque.

Primero, el costo fiscal directo de tener varias entidades. La incorporación del impuesto al valor agregado (IVA), con la extensión de gravamen a los servicios, hace que existan costos asociados a la prestación de servicios intercompañía (servicios, planillas) que generan IVA que –en muchos casos- no pueden acreditarse.

Asimismo, algunas características del anterior sistema han cambiado. Por ejemplo, antes de la reforma, todos los dividendos pagados entre sociedades ticas, estaban exentos del 15% de impuesto. Hoy en día, esa exención solo es aplicable cuando la receptora (sociedad matriz) realiza una actividad lucrativa.

De igual manera, todas las transacciones de bienes y servicios entre cualquier parte vinculada, debe regirse por las normas de precios de transferencia. Por lo tanto, si su empresa centraliza la administración (finanzas, contabilidad, tecnología, legal, comercial u otros) en una sola entidad, debe cumplir con esta normativa.

Segundo, las obligaciones formales son cada día más, lo que genera complejidad y mayores costos: Registro de Accionistas, Registro de Sociedades Inactivas, presentación del AMPO, Impuesto a las Sociedades, así como más Formularios y Declaraciones, entre otros.

No hay recetas únicas, ni se pueden prever de antemano los criterios de la Administración en esta nueva realidad incierta, costosa y –en muchos casos- arbitraria. No obstante, todo contribuyente debe replantear la simplificación de su estructura, tomando en cuenta la industria o giro de negocio en el que se desempeñe.

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