Por: AFP .   16 octubre
El gasto en ropa, autos y artículos deportivos impulsaron un crecimiento en las ventas de retail en setiembre. Foto: AFP
El gasto en ropa, autos y artículos deportivos impulsaron un crecimiento en las ventas de retail en setiembre. Foto: AFP

La confianza de los consumidores estadounidenses volvió a subir en octubre para alcanzar un máximo desde el comienzo de la pandemia, según la estimación de la Universidad de Michigan publicada este viernes 16.

El índice general se ubicó en 81,2 puntos frente a 80,4 en setiembre en un contexto de consumidores más confiados sobre las perspectivas económicas del año próximo.

Igualmente, la cifra es algo inferior al nivel de 82 puntos esperado por analistas.

Otro indicador en aumento son las ventas minoristas: el Departamento de Comercio informó que en setiembre, en comparación con agosto, crecieron 1,9% después de una caída durante los meses de verano.

Estas ventas alcanzaron los $549.300 millones y sorprendieron a los analistas, que esperaban un aumento mucho más moderado, del 0,6%.

La inflación creció más lento en setiembre, según datos oficiales difundidos el martes, como consecuencia de un cambio en las prioridades de los consumidores durante la pandemia que aún azota al país.

El índice de precios al consumidor subió un 0,2% el mes pasado, de acuerdo con la estimación ajustada por estacionalidad del Departamento de Trabajo.

El indicador mostró un descenso en relación al alza del 0,4% en agosto, y se mantuvo en línea con lo esperado. Alquileres y tarifas aéreas estuvieron entre los rubros más débiles.

En negativo

Los números positivos dan esperanza a la economía, mientras se enfrenta a un nuevo récord en su déficit fiscal, por encima de $3 billones, por los gastos para contener la crisis económica causada por la pandemia de coronavirus, informó este viernes el Departamento del Tesoro.

El déficit fiscal federal para el ejercicio 2020 que cerró en setiembre alcanzó los $3,13 billones, frente a $984.000 millones en 2019, según el Tesoro. El alza de los gastos, pero también la caída de la recaudación fiscal, dispararon el déficit un 218% sobre el ejercicio anterior.

Se trata del déficit de las cuentas públicas más alto en la historia de Estados Unidos, más del doble del récord anterior registrado en 2009 cuando, en plena recesión por la crisis hipotecaria, el rojo alcanzó $1,4 billones.

Los ingresos del fisco alcanzaron $3,42 billones, por debajo de lo esperado en este año de pandemia, debido a un brutal quiebre de la actividad económica a partir de marzo, tras las medidas de confinamiento para enfrentar el COVID-19.

La caída de ingresos de empresas y hogares disminuyó los pagos de impuestos.

Pero es el gasto público, que aumentó “considerablemente”, el que explica la mayor parte del incremento del déficit, destacó el Tesoro en un comunicado.

El gasto del gobierno federal creció 47% sobre el ejercicio fiscal 2019, para alcanzar $6,5 billones.

Cheques directos a los hogares, ayudas adicionales a los desempleados, préstamos a pequeñas y medianas empresas: el plan de reactivación adoptado a fines de marzo por la Casa Blanca y el Congreso preveía $2,2 billones de recursos para inyectar en la economía vía consumidores y empresas, y recibió $500.000 millones más en abril.

Por el contrario, la producción industrial en Estados Unidos registró en setiembre su primera baja desde abril, según datos publicados el viernes por la Reserva Federal (Fed, banco central).

La caída, que se registró en todas las actividades, fue de 0,6% en setiembre luego de cuatro meses de alza. Esta variación también fue inesperada.

Los analistas previeron un incremento de igual magnitud (0,6%), incluso por encima del 0,4% de agosto.

Los datos se conocen en un momento en que los legisladores de Washington siguen estancados sobre nuevas medidas de estímulo a la economía y al consumo, después de que expiraran ayudas clave establecidas en la Ley CARES.