Economía y Política

Apetito por las carnes en mercado chino abre ventana de oportunidad para Costa Rica

La potencia muestra interés por los productos cárnicos costarricenses, en el 2020 la carne bovina fue el principal producto de exportación hacia China

China es el mayor consumidor de carne costarricense, durante el 2020 de todas las ventas que el país realizó en el mercado internacional, el 55% fueron hasta la nación asiática. Este es un mercado que viene aumentando las importaciones de productos cárnicos de todas partes del mundo, lo que abre un frente de oportunidades para los empresarios nacionales.

En el 2020 las importaciones de carne (de todas partes del mundo) por parte de esta nación asiática tuvieron un dinamismo del 27%, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

Este crecimiento se debe a varios factores como un mayor consumo de proteínas animales por el aumento en el poder adquisitivo de la población; el aprovechamiento de subproductos o despojos; y el impacto de la fiebre porcina sobre la población de cerdos, lo que disminuye la producción.

Costa Rica aspira a aumentar su cuota de participación en el corto plazo en dicho destino, y para los próximos años pretende conquistar el exigente mercado japonés, como parte de su estrategia de diversificación de las exportaciones.

Las ventas

La potencia asiática muestra interés por los productos cárnicos costarricenses, en el 2020 la carne bovina fue el principal producto de exportación en China. Ese año se vendieron 16.406 toneladas y el monto total exportado fue de $59,6 millones.

Por su parte, la carne de cerdo apenas comienza a despuntar. En el 2020 ocupó el décimo lugar de las ventas con 2.069 toneladas para un monto total exportado de $5,7 millones, de acuerdo a datos de Procomer.

A pesar de que Costa Rica no exporta carne premium como Argentina y Uruguay, sí tiene muchas posibilidades de crecer en China porque ese mercado consume más partes de los animales como las patas, orejas o el rabo; situación que no sucede en otros destinos.

Comercializar hacia este destino conlleva una serie de retos para los empresarios nacionales (por las grandes distancias y el idioma), en la actualidad seis empresas exportan carne hacia este gigante asiático.

“Esto es producto del Tratado de Libre Comercio y el hecho de que sus plantas procesadoras ya han pasado el proceso de aprobación de China. Las plantas se tienen que aprobar y esto es lo que toma más tiempo y mayor complejidad. La logística es un reto, aunque se va congelado, porque dura un mes en llegar al mercado chino”, dijo Pedro Beirute, gerente general de Procomer.

La experiencia

Grupo Zamora es una de las empresas que exporta carne de cerdo a China, la compañía comenzó a llevar el producto a partir de febrero de 2020.

“Algo importante es que el nivel de inocuidad y la carne de Costa Rica es muy buena, casi 100 furgones que hemos enviado ninguno ha tenido un solo reclamo. No tendremos producción de gran escala pero la inocuidad de primer mundo y los clientes lo han valorado”, Mario Garro Zamora, es el presidente de grupo Zamora.

Esta empresa apuesta por la exportación de productos con valor agregado como cajas de chuletas porcionadas. Al dominar la dinámica y la logística de este destino en un año planean llevar productos cocidos (como carne mechada, costillas y chicharrones) hasta China.

Grupo Zamora ya realizó su primera exportación hacia Hong Kong, un mercado más pequeño y menos complejo que el chino, pero que podría dar muchos réditos a las exportaciones.

Esto se debe a que en China se consumen 30 kilos de carne per cápita, pero en la otra región el consumo es de 76 kilos per cápita, dijo Zamora. Ahí enviaron paletas, costillas, lomos y piernas de cerdo.

Para el 2023 o 2024 planean incursionar en el mercado japonés. En esta nación los consumidores están acostumbrados a comer más pescado y carne premium, explicó Marta Esquivel, directora de Inteligencia Comercial de Procomer.

Por eso la aspiración de Grupo Zamora es poder vender carne de cerdo con sabor a melón, café, o piña, debido a que los japoneses también valoran mucho los productos que les provean una experiencia exótica.

“Lograr hacer alianzas con alguna industria específica y con los productos de estas industrias poder insertarlos en la dieta del cerdo, para que esa carne tenga un sabor diferente. El japonés tiene un gusto muy desarrollado debido a su gastronomía milenaria y él puede diferenciar los sabores y ellos pagan por esas experiencias”, dijo Garro.

Al incorporar frutas en la dieta del cerdo, se absorben los sabores de lo que el animal come y a través de la grasa se le da el sabor a la carne.

Laura Ávila

Laura Ávila

Es periodista de Economía y Política de El Financiero