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La transformación digital y la transformación del trabajo son esenciales para en la nueva normalidad

Trabajar de manera remota o híbrida durante casi dos años ha cambiado la naturaleza del trabajo y las expectativas de empleadores y empleados.

La transformación digital permitió a las empresas actuar con rapidez para responder a las disrupciones empresariales y sociales derivadas de la crisis de salud pública. La tecnología permitió a organizaciones y economías enteras realizar la transición hacia la virtualidad con una facilidad y rapidez que hace algunos años hubiera sido impensable.

Este salto inesperado al mundo del “todo virtual” provocó una acelerada apropiación tecnológica y sentó las bases de una transformación digital sin precedentes en nuestra región. Al mismo tiempo, trabajar de manera remota o híbrida durante casi dos años ha cambiado la naturaleza del trabajo y las expectativas de empleadores y empleados. En medio de esta “paradoja híbrida” Daniel Verswyvel, Gerente General de Microsoft Centroamérica, conversó con El Financiero sobre esta transición.

¿Para quién es la transformación digital? ¿Es solo para las grandes empresas?

La transformación digital es una serie de innovaciones transversales que permean a todas las industrias, todos los sectores y tamaños de operación. Todas las organizaciones son hoy en día digitales y, en la práctica, todas las empresas son también empresas de tecnología. De hecho, más del 61% de los desarrolladores de software del mundo son empleados por otras industrias que no hacen parte del sector TI. Algunas grandes firmas de la industria automovilística, por ejemplo, emplean ya más desarrolladores que ingenieros mecánicos, porque un carro promedio incorpora 100 millones de líneas de código para su operación. Así que la transformación digital está presente en todos los sectores, en todas las organizaciones, sean nativas digitales o no.

Existe el imaginario de que solo las grandes corporaciones se transforman, pero esta época tan crítica nos ha demostrado todo lo contrario: las escuelas y profesores se transformaron, los médicos y hospitales avanzaron en su manera de prestar sus servicios con la ayuda de la tecnología, los gobiernos se apoyaron en las plataformas para prestar servicios a los ciudadanos. Pero las que más me admiran son las pymes de nuestra región, que reaccionaron ágilmente, se reinventaron, se volcaron al comercio electrónico, crearon negocios que no existían, servicios que antes no prestaban, se mudaron al teletrabajo, a las plataformas digitales y se las ingeniaron para no detenerse. Incorporaron las herramientas y se empoderaron con tecnología para responder a los desafíos de manera creativa y ágil. Han demostrado, por si aún nos quedaban dudas, que, con la computación en la nube, la tecnología ya está al alcance de cualquier organización.

¿Por qué la nube ha democratizado la tecnología y la ha puesto al alcance de una pyme?

La nube ha permitido que la tecnología de punta que antes solo podían permitirse las grandes corporaciones esté al alcance de cualquier emprendimiento: permite un almacenamiento seguro sin necesidad de invertir en servidores, mantenimiento o computadores potentes. La nube es elástica: permite generar capacidades extraordinarias durante los picos de demanda y reducirlas al día siguiente. Es el detonador de innovación y de una cultura de datos, porque al conectar cientos de servicios de analítica e Inteligencia Artificial que ya existen y están listos para usar la data de la organización, parametrizarlos según las necesidades y pagar sólo su consumo, permite a una pyme acceder a la información que necesita su organización para tomar decisiones más acertadas y en tiempo real. Hace unos años solamente, las inversiones en software, en desarrollo y el personal especializado que requería tener un servicio que usara la data de esa manera eran enormes. Hoy se contrata como servicio, se activa o desactiva según las necesidades, y no requiere inversiones de capital, se vuelve parte de un gasto de operación.

¿Qué ventajas tuvieron las organizaciones que estaban más maduras digitalmente?

Las organizaciones que ya habían comenzado su viaje de transformación digital antes de la pandemia sin duda estuvieron mejor equipadas para responder a los cambios rápidos que implicó la crisis de salud pública, pues tenían las herramientas y plataformas para cambiar rápidamente al trabajo remoto, para recalibrar las cadenas de suministro para la demanda cambiante o las interrupciones no planificadas, y realizar transacciones con los clientes de nuevas maneras. Muchas de estas organizaciones están prosperando y adaptándose más rápido que nunca. La inversión temprana en una base digital sólida hizo la diferencia para que las organizaciones pudieran capear la tormenta.

¿Qué sigue para una empresa para ser competitiva en un mundo post pandemia?

Una vez superada la disrupción y garantizada la continuidad de las operaciones, el reto es pensar en el cómo, no tanto en el qué: cómo hacemos implementaciones más rápidas, cómo desplegar un modelo de ciberseguridad en un mundo hiperconectado e híbrido, cómo usar la inteligencia artificial para entender mejor a los clientes de manera predictiva. Hacia adelante toda compañía exitosa debe tener una estrategia digital robusta, que incluye cómo generar una cultura digital, procesos de innovación que permitan apalancar la tecnología para conectarse con los clientes y con los canales de distribución. y cómo inyectar inteligencia a los procesos para avanzar más rápido.

El panorama sigue cambiando para todos, y ha quedado claro que “seguir como siempre” no será parte de la nueva norma. Las inversiones tempranas no son suficientes para mantenerse al día en un mundo que no ha terminado de evolucionar. La transformación digital no solo es necesaria para obtener una ventaja competitiva sobre la competencia, sino que también es imprescindible para hacer que las empresas sean más resilientes frente a lo inesperado. Esta era una estrategia que tal vez hace 10 años no parecía tan relevante, o tal vez porque aún nada estaba realmente empujando esa necesidad. Conforme las industrias han ido evolucionando con el objetivo de mantenerse relevantes, sin querer quedarse atrás, mientras reinventan sus prácticas, cultura y comportamiento, es que considero que hay un buen entendimiento del por qué la decisión de no migrar hacia lo digital es insostenible.

¿Estaba listo el mundo para esta transformación digital sin la irrupción de la pandemia?

Es una buena pregunta, porque la respuesta seguramente sería sí: teníamos ya a nuestro alcance la mayoría de las herramientas que se volvieron vitales durante la pandemia. No las usábamos, o no habíamos comprendido todo su valor, pero la pandemia nos obligó a usar todos los activos digitales a nuestro alcance y ahora es muy probable que muchas de esas herramientas se vuelvan parte de nuestra cotidianidad.

El trabajo remoto es un gran ejemplo de cómo cambió el mundo: tras casi dos años de disrupción en el trabajo y de trabajo remoto o híbrido, hoy estamos ante lo que llamamos la “paradoja híbrida”: nuestras cifras del Work Trend Index demuestran que el 73% de las personas quieren conservar la flexibilidad del trabajo remoto que se implementó durante la pandemia, y al mismo tiempo 67% de ellos quiere pasar más tiempo con sus equipos de trabajo. Esto lo que nos dice es que estamos seguramente enfrentados a la necesidad de replantear los paradigmas, trabajar de modo flexible y adaptarnos.

¿Cuáles son los impactos de esta transformación del trabajo híbrido?

Tras meses de trabajo remoto, durante los cuales no sólo las empresas se dieron cuenta que la productividad se mantuvo, sino que muchos empleados lograron encontrar un mejor equilibrio entre su vida personal y su vida profesional, surgió también una nueva relación entre empleador y empleados: un nuevo contrato social. A medida que los empleados aprendieron a trabajar de manera diferente en los últimos 18 meses, están repensando no solo cómo, cuándo y dónde trabajan, sino por qué lo hacen.

Un reciente estudio de McKinsey, que llamaron “la Gran Renuncia” muestra cómo el 40% de los empleados está planeando cambiar de empleo en los próximos 3 a 6 meses, y de ellos, el 64% están dispuestos a hacerlo sin tener una oferta a un nuevo empleo. Al indagar sobre las motivaciones de esta “gran renuncia”, el 51% de los empleados señalan que lo que los motiva a querer renunciar a su cargo es la falta de sentido de pertenencia, y el 54% por falta de reconocimiento por parte de sus gerentes. Juntas, la paradoja del trabajo híbrido y esta gran reestructuración están creando cambios fundamentales en el mercado laboral global.

Nuestro Work Trend Index confirma estas revelaciones, y la crisis de mano de obra que experimenta el mundo -donde las empresas simplemente no están encontrando el talento que necesitan- está mostrando que uno de los mayores retos hacia adelante será sin duda en cómo las organizaciones aprendemos a adoptar culturas híbridas y flexibles de colaboración para cuidar nuestro activo más valioso: el talento. Resolver la paradoja del trabajo híbrido será el gran desafío a futuro y requerirá de políticas y tecnologías pensadas para la flexibilidad.

¿Cuál es la estrategia para el trabajo híbrido?

Este es un proceso del cual estamos aprendiendo todos los días, y lo que hemos visto es que no hay una estrategia de trabajo híbrido que se ajuste a todos. Las expectativas de los empleados siguen cambiando y sólo podremos resolverlo incorporando flexibilidad. Por ejemplo, en Nueva York algunos líderes del sector financiero declararon tempranamente que todos sus empleados volverían al trabajo presencial 5 días a la semana, y están viéndose obligados a reconsiderar este modelo. La flexibilidad será fundamental para atraer y retener el talento, pues mientras que las compañías están reconsiderando sus modelos de trabajo, culturas y valores, los empleados están reconsiderando no sólo cómo y dónde trabajar, sino también por qué. Cada líder y cada organización necesitará crear un nuevo modelo operativo a través de personas, lugares y procesos. Y aquellas empresas con una mejor experiencia de empleado para todos los empleados, desde la sala de juntas virtual hasta el piso de la fábrica, serán las que atraigan y retengan mejores talentos.

El gran desafío será ayudar a las personas a priorizar su bienestar y trabajo en maneras sostenibles. Los líderes empresariales deberán transformarse para atraer y retener a los mejores talentos a medida que evolucionan las expectativas de los empleados. Esto nos habla del comienzo de una relación nueva y más dinámica entre empleadores y empleados y esta es la oportunidad para construir nuevas relaciones basadas en valores compartidos y una misión común. Las personas realizarán el trabajo que mejor se adapte a sus habilidades y necesidades, lo que conducirá a un mayor éxito para las organizaciones que involucran a sus empleados con empatía y confianza.

Cumplir las expectativas de los empleados, no solo atraer y retener el talento, sino también promover el bienestar personal, será un reto para cada líder y cada organización. Pero si utilizamos los datos, escuchamos a nuestros empleados y clientes e incorporamos flexibilidad en todo lo que hacemos, pensamos que podemos crear un mejor futuro del trabajo. En Microsoft continuaremos utilizando lo que hemos aprendido para desarrollar y mejorar los productos que preparan a las personas para las formas en que trabajamos hoy y en el futuro. Y seguiremos compartiendo lo que aprendamos a lo largo del camino.

¿Y cómo puede la tecnología aportar a este cambio producido por el trabajo híbrido?

En este momento, todas las empresas están lidiando con cómo tener reuniones híbridas efectivas, a menudo con equipos y recursos limitados. Las reuniones híbridas requieren pensar cómo nos asegurarnos de que estamos poniendo a todos los asistentes en pie de igualdad, sin importar dónde estén sentados.

Hay, para comenzar, algunos buenos hábitos, como asegurarnos de que las salas de reuniones en persona tengan un dispositivo de audio centralizado; alentar a todos a unirse a la reunión de Teams, con la cámara encendida, o nombrar un moderador en la sala para facilitar la conversación al monitorear el chat, la función de levantar la mano y los participantes que se quitan el silencio para hablar. Estas nuevas normas culturales de reuniones son clave, pero la tecnología también es clave para llevar la experiencia de reuniones híbridas al siguiente nivel. Por ejemplo, Microsoft Teams Rooms, fue pensado para ayudar a tener reuniones híbridas impactantes y atractivas en las que todos se sientan incluidos gracias a las cámaras habilitadas para IA, con el seguimiento activo de los oradores que permite que las cámaras de la habitación utilicen audio, movimientos faciales y gestos para detectar quién está hablando, haciendo zoom para obtener una perspectiva más cercana; o el reconocimiento de personas, que identificará y mostrará el nombre de perfil de los usuarios inscritos dentro de su panel de video.