Presentado por: Avolta
La factura eléctrica dejó de ser únicamente un gasto operativo para convertirse en una variable que las empresas pueden gestionar estratégicamente. Antes de invertir en paneles solares, baterías u otros sistemas, conocer cómo se consume la energía y dónde existen oportunidades de ahorro puede marcar la diferencia entre una instalación convencional y una inversión con resultados financieros medibles.
Avolta Energy es una empresa especializada en soluciones energéticas que desarrolla e implementa sistemas solares fotovoltaicos, almacenamiento mediante baterías y microrredes, además de ofrecer asesoría en gestión energética. Su trabajo abarca desde el diagnóstico del consumo y la optimización de tarifas hasta el diseño de soluciones para reducir costos, aumentar la autonomía energética y garantizar la continuidad operativa de sus clientes.
La compañía ha evolucionado de la instalación de paneles solares hacia un modelo integral que busca determinar cuáles soluciones tecnológicas y medidas de eficiencia se ajustan mejor a las necesidades de cada cliente. La estrategia contempla desde la optimización de las tarifas eléctricas hasta la instalación de sistemas de generación, almacenamiento y respaldo energético. El objetivo es que la decisión de invertir responda a un análisis técnico y financiero, en lugar de limitarse a dimensionar una cantidad de paneles según el consumo mensual.
— Daniel Rojas, director general de Avolta.

Una alianza que amplía la propuesta
En este modelo, la colaboración con Grupo Ingesa aporta un componente especializado en gestión energética, particularmente mediante la implementación de sistemas basados en la norma ISO 50001, que establece requisitos para gestionar y mejorar el desempeño energético de las organizaciones.
Daniel Rojas destaca el aporte de esta alianza para facilitar la adopción de herramientas de gestión incluso en empresas que cuentan con equipos técnicos pequeños o recursos limitados. Según explica, Grupo Ingesa desarrolló una metodología que permite simplificar y agilizar la implementación de estos sistemas, sin que el proceso dependa necesariamente de disponer de un departamento especializado.

Como ejemplo, menciona experiencias en las que una sola persona dentro de una organización logró implementar el sistema en un plazo de tres a cuatro meses. Para el ejecutivo, reducir los tiempos resulta relevante porque permite identificar oportunidades de ahorro y comenzar a materializarlas antes.
La lógica detrás del trabajo conjunto es complementar las soluciones tecnológicas con una gestión sistemática del consumo. Mientras la generación solar y el almacenamiento pueden reducir la dependencia de la red eléctrica, la eficiencia energética permite identificar desperdicios y optimizar los recursos antes de realizar nuevas inversiones.
La rentabilidad comienza con el diagnóstico
Uno de los principales criterios para evaluar un proyecto es el perfil de consumo. La hora en que se utiliza la electricidad, la tarifa contratada, la radiación solar disponible y las condiciones de la instalación influyen en el ahorro que puede alcanzar cada cliente.

Las oportunidades son especialmente relevantes para industrias con altos requerimientos eléctricos, como las manufactureras, las empresas de dispositivos médicos, los supermercados y los centros comerciales, donde la refrigeración, los motores y la maquinaria pueden representar una parte importante del consumo.
Sin embargo, una instalación solar no garantiza por sí sola el mismo retorno para todos los usuarios. En los hogares con consumos bajos, por ejemplo, la inversión puede tener una justificación distinta a la de una empresa con una factura eléctrica elevada. También deben evaluarse los costos de operación, el mantenimiento y la conveniencia de incorporar baterías.

Estos dispositivos permiten almacenar electricidad para utilizarla en otros horarios o disponer de respaldo ante interrupciones del suministro. Su incorporación depende de las necesidades de autonomía, las condiciones tarifarias y el ahorro que pueda generar frente a la inversión adicional.
Decisiones respaldadas por datos
Antes de aprobar un proyecto energético, Rojas recomienda tres pasos: realizar una evaluación de eficiencia energética, solicitar un estudio de factibilidad técnica y financiera y verificar que el proveedor ofrezca un servicio posventa adecuado.
El análisis técnico debe comprobar, entre otros aspectos, que la estructura soporte los paneles, que la instalación eléctrica sea compatible con el sistema y que se contemplen las protecciones necesarias. A esto se suma una proyección realista de generación para estimar el ahorro y calcular el periodo de recuperación de la inversión.
El acompañamiento posterior también es determinante. Los sistemas solares requieren seguimiento para mantener su desempeño durante su vida útil, mientras que los sistemas de gestión energética necesitan continuidad para sostener las mejoras alcanzadas.
La propuesta de Avolta y su alianza con Grupo Ingesa parte de una premisa: la competitividad energética no depende únicamente de producir electricidad a menor costo, sino de comprender cómo se utiliza y tomar decisiones con base en información técnica y financiera. Para las empresas, esa combinación puede convertir la gestión de la energía en una herramienta para controlar gastos, planificar inversiones y fortalecer su operación a largo plazo.
Para
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