Por: Ligia Olvera.   7 diciembre, 2019

Mientras me cepilla el cabello, opina sobre los acontecimientos nacionales. Yo entre curiosa y entretenida, solo lo escucho.

“La verdad aquí en Costa Rica, no sé de por qué se quejan tanto y no aprecian lo que tienen. Este es un país de paz, es un país con una gran calidad de vida, es un país lindo, mucho mejor que ningún país al norte o al sur de este continente. Yo que he vivido en Colombia, y he viajado por aquí y por allá, sé lo que hay aquí y lo aprecio, pero ustedes los ticos, como que no”.

“Cuando vienen los universitarios de la UCR (Universidad de Costa Rica), yo les digo: mira, pero qué les pasa a ustedes, destruyendo, rayando y pintando aulas. ¿No se dan cuenta que los más afectados son ustedes mismos? Si pierden clases, lo mismo, ya uno es adulto y se defiende, pero no les entiendo porque andan de cabezas calientes. Yo los escucho, repitiendo cosas sin sentido y sin estar informados”.

“A mí no me lo pregunta señora, pero oigo y veo a la gente muy negativa. La verdad, no deberían estarlo. Yo solo pienso que, si todos somos negativos y empezamos a comportarnos negativamente, no vamos a salir adelante”.

“Yo cuando voy a Colombia, y veo, que me quiero volver loco, (¿vio lo del toque de queda?), viendo lo que está pasando ahora con nuestros países vecinos, no sé, me pongo a pensar que aquí estamos relativamente bien, pues siempre se puede mejorar, pero no vemos lo que tenemos”.

“Yo quisiera decirles a los ticos que no sean negativos, a cada uno me gustaría decirle que pongan de su parte. La gente del gobierno, que tiene salarios altos pues muchos saben que es un abuso, la gente que no paga impuestos, eso también es un abuso. Los estudiantes, por Dios, muchachos qué están haciendo; de un lado y del otro, hay que hacer mejoras, cada uno en lo que le toca hacer su parte”.

Esta semana abro el periódico La Nación y leo que crece el grupo de ciudadanos que son indiferentes frente a la democracia.

La nota dice que a un tercio de los ciudadanos ticos nos da lo mismo si las cosas se resuelven o no por la vía democrática. Según el Estado de la Nación, hay terreno fértil para que un populista busque un poder irrestricto y ahí sí como dice el peluquero, el ser tan negativos y poco informados nos puede salir muy caro.

Por otro lado, en los diferentes contextos en los que me muevo, veo montones de héroes silenciosos. Indistintamente de la clase social o la educación, veo mujeres trabajando incansablemente para sacar sus hijos adelante, hombres de familia decentes, jóvenes que trabajan duro, emprendedores o empleados, no sé, tal vez no sean la noticia que venda publicidad, o que genere tráfico o likes, pero para mí en lo personal, si son historias que valen la pena acariciar en la mente y en el corazón cotidianamente.

Algunos me pueden tachar de ilusa o ingenua, pero sigo pensando que cada uno debemos trabajar en lo que nos toca y mirar para adelante con esperanza, tratando de sacar este país en el que vivimos adelante.