Por: Emilio Zevallos.   17 septiembre
Carátula blog Pymescopio de Emilio Zevallos
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La situación a hoy es mucho más compleja que un mes atrás. El 13 de setiembre el número de casos estaba cerca de los 55 mil. El 15 de agosto eran la mitad; es decir, en menos de un mes se han duplicado los casos. El ritmo de fallecidos también se ha acelerado en estos últimos 30 días estando casi en los 600 decesos asociados al COVID.

Hace unas semanas, se preparaban los negocios para el festejo del día del padre, y luego el día de la madre; pero se dio el cierre de los negocios por el incremento en los casos. Los empresarios reclamaron que no se podía hacer eso con tan poca anticipación. No entendimos nada. No podemos ajustar el virus a la economía. Posiblemente, si no se hubiera dado el cierre, el número de contagios sería mucho más alto hoy.

Ahora se han abierto los vuelos de un buen grupo de países (incluyendo Estados Unidos), y se han trasladado los feriados para hacer fines de semana largos y aumentar el turismo nacional de los pocos que no han sido afectados por la pandemia, o de los que siguen endeudándose para turistear. Recién en estos días se ha hecho obligatorio el uso de mascarillas en autobuses (ya se había hecho en comercios). ¿Por qué no se hace obligatorio para salir a la calle? Si todos señalan que protege, ¿Por qué no? Estamos claros que la economía está colapsada y que es necesario moverla. Hagámoslo con la mayor seguridad entonces.

Nos han hablado del martillo y el baile; pero lo que vemos es que el martillo le ha caído a muchas familias que han perdido sus empleos, reducido sus jornadas (y por tanto sus salarios), o cuya micro o pequeña actividad económica se encuentra paralizada. El baile lo estamos recibiendo de las grandes empresas que –luego de años de ganancias desproporcionadas (como los bancos)– hoy dicen que no son rentables y echan a la calle a cientos de trabajadores.

La economía va en picada, no hay duda de eso. Es posible bajar la velocidad de la caída, pero es inevitable la recesión, probablemente la más grande de la historia económica del país. Pensar en una vigorosa reactivación económica hoy es una ilusión. La reactivación será lenta porque depende como vaya evolucionando la pandemia. Y si no lo creen, vean lo que ocurre en Europa.

Los países industrializados de Europa que han dado pasos a la apertura, han tenido que retroceder cuando los números de la pandemia han vuelto a incrementarse. De hecho, hay escuelas que reabrieron y cerraron en menos de una semana.

Si queremos ser un país desarrollado, portémonos como tal. Seamos conscientes; usemos todas las medidas de protección todo el tiempo fuera de nuestras casas, tratemos de reabrir la economía de a pocos, vayamos probando resultados, no seamos inconscientes pensando en que podemos recuperarnos rápido. No será así. Ya vimos las filas interminables en la ruta 27 los fines de semana largos, las fotos del aeropuerto con solo algunos vuelos simultáneos, el reclamo de los locales comerciales para abrir las playas por más tiempo. Lo importante es que la economía se empiece a mover; que comience a llegar un poco de dinero, y si las cosas se hacen bien, empezará a llegar un poco más. Si queremos que los contagios no se disparen, deberá ser así.

La primera prioridad es salvar vidas del COVID-19, por lo que estabilizar la economía supone minimizar el impacto en vidas humanas y reabrir actividades de a poco y con un estricto cumplimiento de los protocolos de distanciamiento social, lavado de manos y uso de mascarillas. La segunda es reducir la creciente desigualdad en la distribución del ingreso. Y para ambas es necesario retomar un rumbo de crecimiento sostenido, lento pero consistente.

Esta es por ello una gran oportunidad para repensar la economía y recomponer el tejido productivo, aprovechando las ventas comparativas y competitivas del país, a la vez de impulsar sectores intensivos en conocimiento, así como el desarrollo de las competencias técnicas y la promoción de un desarrollo regional equilibrado e inclusivo.

Para lograrlo se requiere de un trabajo conjunto de todos los sectores público, privado y sociedad civil, al tiempo de un compromiso de cumplimiento escrupuloso de las leyes laborales, sobre todo en las zonas grises como el empleo migrante, la subcontratación, o las plataformas tecnológicas (por mencionar algunas). En este momento hay una gran división en el país entre grupos de izquierda y derecha que proponen soluciones basadas en ideología y no en racionalidad. No se buscan acuerdos sino imponer cada uno una agenda propia. Es momento de sentarse y escucharse mutuamente.

Pero además de lo anterior, se requiere mejorar la coordinación entre el gobierno central y los gobiernos locales. Las asignaciones presupuestarias para COVID deben ser administradas con transparencia y con información a toda la población, pero especialmente a la población beneficiada. Lo mismo las reglas, directrices y los cambios en las mismas, en función de la evolución de los datos de la pandemia. Este es un esfuerzo que requiere medidas para paliar la caída de ingresos en el corto plazo con acciones para reformar el tejido económico y social de mediano y largo plazo.

Algunas medidas de corto plazo podrían ser:

  • Para el beneficio del bono proteger y las canastas básicas, se debe utilizar y cruzar información de IMAS, con la encuesta de hogares del INEC
  • Es posible utilizar hasta 1.000 millones de las Reservas Internacionales Netas para financiar seis meses del bono proteger para 900 mil personas,
  • Programa radical de simplificación para la creación de empresas y exoneración tributaria total para los tres primeros años (con seguimiento para que no cambien la razón social manteniendo el mismo negocio),
  • Exoneración de impuestos indirectos a los alimentos de la canasta básica y del IVA al sector comercio y turismo,
  • Habilitación de comedores populares en las escuelas y liceos de todo el país para preparar alimentos que sean para llevar,
  • Las pulperías de barrio y ferias del agricultor tienen prioridad en la venta de productos con horarios más amplios y con medidas estrictas de seguridad,
  • Congelamiento de cuotas de créditos / tarjetas de todo el sistema financiero por tres meses y todos los pagos que se realicen en ese período serán en un 100% al principal,
  • Entrega del ROP (régimen obligatorio de pensiones), a cualquier afiliado con más de 5 años de cuotas en el porcentaje que el afiliado solicite.

El objetivo de las medidas es mantener la economía en funcionamiento, tanto por medio de un consumo mínimo de las familias de menores ingresos, como de la clase media más afectada a través del ROP. Si el consumo de los estratos de menores ingresos y la clase media se realizan en las pequeñas empresas, también permitirá que ellas puedan mantenerse a flote en este período. Lo mismo ocurrirá con un mayor consumo de la clase media de bienes durables en las grandes empresas. Y ello solo será posible mediante el acceso al ROP.

Para el mediano plazo es necesario repensar la economía y el desarrollo como un todo. Es ineludible la descentralización de la actividad económica. La GAM se encuentra saturada y se requieren oportunidades en los territorios, especialmente los económicamente más deprimidos y las fronteras. Es posible alentar el desarrollo de nuevas zonas francas así como de actividades agroindustriales de mayor complejidad.

Para ello, es importante mejorar la infraestructura de acceso así como las telecomunicaciones y el internet. Ello facilitará la llegada de nuevas oportunidades laborales, comercio, servicios, así como mejorará el acceso a la educación virtual. Todo ello es posible con el concurso tanto del Estado como del sector privado. El modelo de concesión funciona cuando es inteligentemente diseñado y bien ejecutado.

Las micro y pequeñas empresas en los territorios pueden ser articuladores del desarrollo regional, si es posible articularlas en cadenas de valor tanto con las nuevas zonas francas como con las actividades agroindustriales de mayor complejidad. Al mismo tiempo, el desarrollo de infraestructura es central para atraer nuevas oportunidades y capital humano más calificado. Mucha gente quiere huir de la GAM y poder hacer teletrabajo en el campo o la playa, pero se requiere de telecomunicaciones de calidad para atraer a esos “migrantes” fuera de la GAM, así como un buen sistema de transporte que facilite el desplazamiento.

Para lograr una estrategia sostenible y consensuada, se requieren acuerdos, buena voluntad y vocación de diálogo. De nada sirve que los distintos grupos que proponen se queden en sus trincheras atacando a sus supuestos oponentes. Todos queremos lo mejor para Costa Rica y para ello, todos deben ceder en sus posiciones.