Se dice que el desayuno es la comida más importante del día y hay nutricionistas que aprueban el dicho de que “desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo” favorece la pérdida de peso y la digestión.
Sin embargo, hay personas que no logran desayunar y hay otras que están haciendo ayuno intermitente y hacen su primera comida después del mediodía. Muchas de estas personas prefieren (o únicamente logran) entrenar en las mañanas y puede suceder que no tengan la energía suficiente para hacerlo.
Una opción avalada por nutricionistas es tomar un poco de Gatorade, Powerade, Whateverade, pero yo acabo de leer algo que me pareció increíble: oler chocolate en ayunas antes de cada serie puede hacernos entrenar más.
Acotemos las expectativas: los resultados son de un estudio hecho en Malasia con 23 hombres que ya entrenaban fuerza con regularidad, y esto se probó con repeticiones en la máquina de extensión de pierna.

A estos compas los hicieron llegar en ayunas de toda la noche (unas 10 horas sin comer) a probar tres condiciones distintas en tres visitas separadas: olieron chocolate oscuro al 90%, olieron chocolate con leche, y olieron agua. Me “agüevás” estar oliendo agua, pero con algo había que comparar.
En cada visita, antes de cada serie de extensión de pierna, les daban 30 segundos de olfateo pausado del aroma que les tocaba, y después medían cuánta hambre sentían, qué tan agradable les parecía el olor y cuántas repeticiones lograban hacer hasta el cansancio.
Aquí lo que vale la pena ver es que, cuando olieron el chocolate oscuro, hicieron en promedio 18 repeticiones más. Repito: 18. O sea, lo estándar es que uno haga entre 8 y 12 repeticiones por serie. Esta gente hizo lo normal más lo que normalmente se prescribe, en doble medida. ¡Es un montón!
Con el chocolate oscuro sentían menos hambre y con el de leche, aunque sentían más placer, la diferencia fue de nueve repeticiones más.
O sea, billetera mata galán y hambre mata fuerza. Eso es lo que yo leo ahí.
Porque el esfuerzo percibido no cambió entre condiciones: no es que sintieran que trabajaban menos, es que su cuerpo aguantó más sin sentirse más castigado por eso.
¿Y por qué? El olfato está conectado directamente con las zonas del cerebro que manejan el apetito y las emociones, así que no es magia, es biología pura jalando a nuestro favor.
Arriba les acoté las expectativas. No es un estudio con cientos de personas, ni con personas promedio, ni probado con todo tipo de ejercicios.
Pero la verdad, conseguirse un chocolate oscuro y llevarlo en el bolso del gimnasio no está pegado al cielo y daño, de fijo, no les va a hacer. Así que ahí lo tienen: un tip para lograr más al entrenar en ayunas.
Ahora, recuerden que el músculo no se genera mientras se entrena, sino después.
Así que es muy importante no solo reponer el sodio perdido sudando, sino también darle al músculo proteína para repararse y crecer.
