Por: IPADE Business School .   11 noviembre

“Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo

viento es caricia”.

―Albert Einstein

Más que de empresas exitosas, deberíamos hablar de las que sobrevivan, que ya nada más por haberse mantenido a flote, serán las exitosas. Aunque, en realidad, no sólo importa que sobrevivan —claro, es fundamental no morirse—. Digamos que ya pasó lo peor y viene un segundo episodio. ¿Qué sigue? Ser verdaderamente exitosos, es decir reencontrar el camino hacia el crecimiento con utilidades.

Recientemente leí un texto de Virginio Gallardo, un practitioner (alguien formado en la práctica) consultor de transformación de organizaciones. Me gustó su enfoque, me pareció fresco y útil, lo comparto añadiendo algunas reflexiones.

Hay cuatro características importantes que deben tener las empresas exitosas después de Covid- 19:

Rápida

Se trata de acelerar el cambio de la organización, ser rápida, capaz de provocar y dispuesta a desplegar un esfuerzo (continuo y constante) de innovación. Estamos hablando del cambio e innovación que se requiere para adaptarnos al nuevo entorno, uno muy cambiante que necesita movimientos muy rápidos de adaptación.

Ágil

Las típicas organizaciones burocráticas, jerárquicas, son eficientes en tiempos normales, pero en momentos de crisis se vuelven muy lentas; para responder rápido hay que ser ágil, dejar la jerarquía y sustituirla por trabajo de equipos que trabajen en red. Estos tienen que ser diversos, heterogéneos e incluir distintos puntos de vista para tener la capacidad de responder con mucha agilidad a los desafíos cambiantes del entorno. Siempre y cuando, como lo hemos señalado, sean capaces de trabajar de manera eficaz en equipo, respetando opiniones, decidiendo a pesar de las diferencias y teniendo, como afirmaba Ciro el Grande, “diversidad en el consejo y unidad en el mando”; es decir, pluralidad y debate (intenso) en la elaboración de alternativas. Después, una decisión final apoyada por todos —incluso de quienes se opusieron en el debate—, de manera unánime como si fuera la propuesta original de cada uno.

Inteligente

Se trata de lograr organizaciones inteligentes, optimizar la inteligencia colectiva con equipos autogestionados que funcionen de forma adecuada y que, como afirma Alvin Toffler en su libro El shock del futuro, “puedan aprender, desaprender y volver a aprender rápidamente”. Recordemos que este tipo de organizaciones son aquellas cuyos miembros piensan de manera inteligente, pero en forma colectiva. Al decir de los expertos: “La empresa inteligente es, a grandes rasgos, aquella capaz de adaptarse rápidamente a los cambios en el entorno; su talento humano emplea sus conocimientos para adaptar el plan de acción según lo requiera la situación a la que la organización se enfrente”.

Emocional

Daniel Goleman es experto en el tema, en su libro Inteligencia emocional, la define como: “La capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las emociones. En la empresa, se trata de alimentar las emociones positivas, fomentar la necesidad de cambio, crear esperanza frente a la ansiedad y neutralizar las resistencias que impiden aprender”.

Propósito audaz

Ser rápida, ágil, inteligente y emocional son cuatro características útiles que se antoja mucho poseer, aunque ciertamente, se ve que no será fácil tenerlas todas. Si algo nos ha enseñado esta crisis es, precisamente, a pensar y actuar rápido, a ser ágiles, a usar la inteligencia colectiva y a manejar las emociones de manera positiva.

Llegar a tener una organización así es un propósito audaz, sin duda; aprovechemos entonces la crisis, como bien dice la cita de Einstein que abre esta columna: que aflore lo mejor de cada uno. O como afirmaba un viejo maestro mío: el viento fuerte, frío, el que no es caricia, forja. Al calor del fuego y de los golpes, el acero se fortalece, adquiere dureza, resistencia, flexibilidad y filo.

Aprendamos de la crisis y salgamos fortalecidos, más ágiles, más rápidos y más inteligentes (racional y emocionalmente).

*El autor es Carlos Ruiz González, profesor del área de Política de empresa en Ipade