Por: Carlos Cordero Pérez.   6 enero
APM Terminals implementó una plataforma para que los clientes puedan monitorear en tiempo real los datos de sus contenedores. (Foto para EF)
APM Terminals implementó una plataforma para que los clientes puedan monitorear en tiempo real los datos de sus contenedores. (Foto para EF)

En la tecnología las tendencias pueden verse de dos formas: como modas que impone la industria o como soluciones reales a las necesidades de las empresas, los usuarios y los consumidores, como en el caso de si hay que optar por sistemas centralizados o no.

La firma APM Terminals, gestor de la terminal de contenedores de Moín, en Limón, implementó una plataforma para que los clientes puedan monitorear en tiempo real y en forma personalizada los datos de sus contenedores y configurar notificaciones por correo electrónico. El objetivo es ahorrar tiempo y optimizar el flujo.

El sistema, conocido como Track & Trace, está disponible en el sitio web y en más de 22 terminales que la compañía tiene a nivel global bajo un enfoque estandarizado, con una sola cuenta. Además, le permite a APM Terminals concentrar la inversión en una sola plataforma.

La compañía lanzó una tienda virtual de API’s (por Interfaz de Programación de Aplicaciones), disponible en seis terminales donde se incluye Moín, que facilita a los clientes de alto volumen realizar una integración con sus propios sistemas y obtener actualizaciones de reservaciones de exportación e historial de eventos por contenedor, desde que ingresa hasta que sale de la terminal.

La implementación de estas plataformas es parte de la digitalización que impulsa la firma para reducir los procesos manuales, incluyendo la integración con los sistemas de la aduana y, más recientemente, una plataforma de pagos en línea y generación de facturas.

El sistema está centralizado, lo que permite establecer filtros de seguridad, realizar análisis comparativos y compartir recursos, entre otros.

“Anteriormente se tenía similares procesos, pero con diferencias que no permitían estandarizar y comparar desempeños entre terminales”, dijo Carlos Fuentes, director comercial de APM Terminals. “Además, tenemos un grupo de desarrolladores que pueden trabajar en soluciones globales y centralizadas”.

Buena parte del camino a la centralización está allanado por la migración a servicios en la nube (privadas o públicas), Internet de las cosas (IoT), uso de dispositivos móviles y virtualización de funciones de red, entre otros, con esquemas híbridos donde mezclan sistemas instalados (on premise).

“Lo vemos como una ampliación de un sistema descentralizado con secciones que se intercalan y entrelazan para entregar servicios en forma dispersa”, afirmó Romy Aued, gerente regional de alianzas y relaciones con clientes de Tecnasa, una firma integradora de soluciones informáticas.

En todo

Los esquemas de tecnologías centralizadas o híbridas abarcan desde las aplicaciones o soluciones corporativas de uso diario en la operación de las empresas e instituciones, el almacenamiento de la información, las redes y la gestión de grandes volúmenes de datos.

Su principal ventaja es la disponibilidad de la información desde cualquier tipo de dispositivo, de forma segura, para facilitar la agilidad organizacional, el trabajo, la cooperación entre equipos y la interconexión remota.

“Cada vez el mercado es más demandante, ya no se trata solo de automatizar procesos localmente”, comentó Miguel Jiménez, arquitecto de soluciones de Nube 4.0 del Grupo CMA.

La contracción desde esquemas de sistemas descentralizados a centralizados es impulsada tanto por las nuevas tendencias tecnológicas como por la transformación digital de los negocios y las necesidades de alcanzar mayores eficiencias y control, reducir costos e inconsistencias de los sistemas y aplicar políticas transversales de gestión de los recursos.

“El riesgo de los ambientes centralizados es no poner la suficiente atención a la seguridad”, advirtió Mario Cerdas García, especialista en infraestructura de la Universidad Cenfotec.

La descentralización es sinónimo de complejidad en infraestructura, administración y supervisión, mayores riesgos de seguridad, variedad de requisitos y costos debido a la proliferación y duplicación de soluciones y la inconsistencias en los datos. En comparación al modelo centralizado, su ventaja es la autonomía que le da a la empresa respecto al proveedor para responder a sus propias necesidades.

“En modelos centralizados existe el riesgo de no responder ágilmente al negocio u operación debido a la concentración de recursos compartidos”, apuntó Eric Arosemena, gerente regional de soluciones de nube en GBM. “Cada cambio debe ser minuciosamente analizado ya que puede tener un gran impacto”.

Los esquemas centralizados predominaron con arquitecturas cliente-servidor. Después fueron desplazados por la descentralización, hasta que los servicios de nube invirtieron el proceso y renovaron la centralización de la mano de una mayor conectividad.

La decisión de centralizar o descentralizar depende de cada empresa o negocio, donde se puede elegir un esquema u otro según las necesidades de la operación. No hay recetas.

La experiencia en este 2020 mostró a compañías con sistemas descentralizados realizando inversiones para migrar a servicios en la nube con tiempos de implantación muy agresivos. Sobre la marcha debieron validar las capacidades de las redes de comunicación para soportar el incremento en el acceso remoto a la nube o a los sistemas centrales mediante redes privadas virtuales (VPN’s, por sus siglas en inglés).

En cambio las empresas con sistemas centralizados y en la nube se adaptaron rápidamente, garantizando la continuidad en su funcionamiento y manteniendo la atención de los clientes. Lo que sí tuvieron que hacer fue expandir sus capacidades de acceso remoto para sus colaboradores y algunas de las funcionalidades en la nube.

Por encima de la emergencia, los esquemas centralizados facilitan la digitalización y automatización de las actividades, con resultados en la competitividad de las compañías.

Los sistemas centralizados, por supuesto, exigen mantener un balance entre ajustes según los requerimientos y los estándares, al tiempo que se reducen los costos de licencias, implementación y mantenimiento en especial. “Es menos de una tercera parte de lo que solía ser anteriormente”, dijo Fuentes, de APM Terminals.

La firma, parte del Grupo Maersk, continúa digitalizando procesos de operación logística a nivel portuario y naviero con el mismo enfoque. Entre los proyectos se incluye una alianza con IBM para desarrollar una plataforma que integre el comercio internacional marítimo de forma global.

Fuentes califica como un siguiente paso para tener visibilidad de la información de aduanas, de autoridades fitosanitarias, del embarque desde sus lugar de origen, entre otras iniciativas que se tendrán en el futuro cercano en Costa Rica.

En qué ayuda la nube
Beneficios de los servicios en la nube:
Pago por uso: se paga por lo que se usa, y la facturación puede crecer o decrecer de acuerdo a las necesidades.
Gasto por operar: la adquisición de tecnología ha migrado de un modelo de costo por adquisición a costo por operación.
Menor inversión: se evitan las inversiones periódicas en capacitación y manejo de infraestructura.
Reducción de costos ocultos: disminuye costos de consumo eléctrico, aires acondicionados, licencias, espacio, equipos de comunicaciones y contratos de mantenimiento.
Agilidad: se puede disponer de la plataforma requerida en horas o minutos.
Escalabilidad: si el negocio crece, la infraestructura crece para suplir las necesidades; si ocurre lo contrario, temporal o permanentemente, la infraestructura puede reducirse.
Adaptabilidad: se ajusta a las necesidades del negocio en forma oportuna y rápida, evitando desgastes al adquirir nueva tecnología de hardware y software.
Alta disponibilidad: de procesos digitalizados en sustitución de actividades manuales.
Economía a escala: acceso a los beneficios de un centro de datos con altos estándares y certificaciones de operación y seguridad, equipos de monitoreo permanente y evitando costos por obsolescencia tecnológica.
Fuente: CMA y Codisa.