Del 2 al 7 de agosto próximos, el informático costarricense Romel Marín presentará, en el Mandalay Bay Convention Center de Las Vegas, un dispositivo denominado PwnSat, el cual emula un satélite real.
La demostración será en el Black Hat USA, una importante conferencia de ciberseguridad empresarial donde esperan más de 20.000 participantes.
El PwnSat es una pequeña caja que contiene los componentes que sirven para detectar problemas y probar soluciones de ciberseguridad en los satélites de telecomunicaciones a nivel global y los de posicionamiento geográfico (GPS, por sus siglas en inglés), utilizados por aplicaciones como Garmin para deportistas o Waze para el tránsito.
“Mi proyecto se centra en el desarrollo del primer satélite real a nivel mundial vulnerable por diseño”, dijo Romel.
Él vive en San Francisco de Heredia. Se graduó de informática en la Universidad Latina, obtuvo un máster en la Universidad Camilo José Cela de Madrid y trabaja en la sede de la empresa IBM en Costa Rica, en el equipo de ciberseguridad. La prevención es su norma.
La mayor parte del conocimiento y la experiencia para diseñar y construir el dispositivo que presentará en el Mandalay proviene de la exploración personal y la curiosidad por el universo que empezó a tener desde la infancia. A esa curiosidad se le sumó la preocupación por la seguridad de los sistemas satelitales.
La vida diaria depende de los satélites. Las bolsas de valores y buena parte de la infraestructura crítica (Internet, agua, energía, aviación, navegación marítima y puertos), los drones, los servicios de logística, los sistemas militares y de agricultura de precisión dependen de la red de satélites artificiales. Un ataque a estos sistemas podría paralizarlo todo.
Los riesgos incluyen que los ciberdelincuentes o una nación en guerra tomen el control de los satélites, roben información e interrumpan las operaciones. Un problema es que algunos sistemas fueron diseñados hace décadas, cuando la amenaza cibernética era menor.
Aunque los datos sobre incidentes no son públicos, lo que se conoce está disperso en reportes y publicaciones técnicas.
Según publicaciones en arXiv —un servicio con más de 2,4 millones de artículos académicos de física, informática, ingeniería eléctrica y ciencia de sistemas, entre otros—, entre 1977 y 2024 se registraron 108 ciberataques contra satélites, estaciones terrestres, enlaces y sistemas asociados. En estos ataques se habrían registrado: estaciones terrestres comprometidas (30%), interferencias (25%), suplantación de señales (15%) y accesos no autorizados (10%).
Entre los incidentes identificados más recientes se encuentran las interrupciones de satélites Viasat KA-SAT en 2022, durante la invasión rusa a Ucrania, y el aumento de las suplantaciones de señales en sistemas GPS entre 2023 y 2025.

De la curiosidad al prototipo
Hace seis años, la curiosidad impulsó a Romel hacia este campo. Al buscar información, se topó con un muro, pues la información estaba bajo llave. El hermetismo fue frustrante.
“Ya había estado en muchas áreas de ciberseguridad y quería aprender, ir más allá y más complejo”, explicó él. “Cuando inicié en esta área era muy complejo porque casi no había contenido público, excepto papers de la NASA y de investigadores. Todo fue muy empírico y autodidacta. Como picar piedra”.
No encontrar nada fue el detonante. Entonces identificó un camino: crear un entorno de práctica. Entre otras cosas, descubrió que con menos de $100 podría crearlo si tuviera el conocimiento requerido. Además, recibe aportes y sugerencias de la comunidad informática.
Empezó el proyecto en conjunto con colegas de México y Estados Unidos. A Romel le corresponde el área de ciberseguridad y a sus compañeros las de tarjetas electrónicas y de firmware, un software integrado en la memoria del dispositivo que controla los circuitos.
Una vez diseñados, los componentes y el dispositivo se fabricaron y ensamblaron en China. Desde entonces, rediseñaron y mejoraron el prototipo. También tuvieron el apoyo de Electronic Cats, una firma de Aguascalientes, México, con experiencia en hardware. El pequeño satélite quedó listo para las pruebas y para mostrarlo al mundo.
Es un cubo de 10 centímetros por lado (un satélite miniaturizado conocido como CubeSat), con un chasis de metal que protege los circuitos internos, sensores, módulos de radiofrecuencia y cables que los unen. Cuenta con una estructura estándar en la industria aeroespacial y actúa como una simulación de un satélite en órbita, lo que permite recrear ataques cibernéticos en condiciones controladas.
Los estudiantes y especialistas pueden inyectar código y observar las brechas de seguridad. El propósito es que sea un laboratorio de pruebas accesible y educativo, en especial en el campo del hackeo ético, para demostrar las vulnerabilidades de los sistemas y encontrar soluciones.
El dispositivo obtuvo resonancia en el mundo de la ciberseguridad en 2026.



Romel fue invitado al Black Hat Asia, realizado en Singapur en abril pasado, y luego a la Typhoon Con en Seúl, al mes siguiente, dos de las conferencias de ciberseguridad más importantes de Asia, con presencia de compañías de China, Japón y otras naciones del sudeste asiático, además de los países anfitriones.
“Obtenemos mucha exposición y relaciones en la comunidad científica y de ciberseguridad”, explicó. “Demostré cómo estos sistemas pueden ser vulnerados y, lo más importante, cómo podemos fortalecer su defensa ante la creciente dependencia global de la conectividad satelital”.
En agosto próximo, además del Black Hat USA, asistirá a la DEF CON Hacking Conference, un evento de hacking internacional que se realizará los mismos días en Las Vegas.
Luego viajará al DragonJar Con, un evento de hacking que se realizará en Colombia el 10 de setiembre próximo y al Software Defined Space Conference, una destacada actividad de ciberseguridad aeroespacial en el mundo que se efectuará a finales del mes siguiente en Estonia. En ambos será conferencista.
En el horizonte aparece la idea de crear una startup que permita obtener capital para profundizar la investigación, dar el salto de comunicaciones por radiofrecuencia a comunicaciones láser (mediante ondas de luz), desarrollar nuevos modelos del dispositivo y darlo a conocer en la industria aeroespacial.
El sector vive un auge sin precedentes con firmas como SpaceX y Blue Origin, impulsadas por Elon Musk y Jeff Bezos respectivamente, y la Agencia Espacial Europea. Esas empresas y programas aprovechan los proyectos de una gran cantidad de startups.
Ese impulso abarca diversos servicios y soluciones, incluyendo los del campo de la ciberseguridad, donde también se incrementa la demanda.
