Si usted recibe una oportunidad de trabajo remoto en una firma de servicios o de tecnología de información y comunicaciones (TIC), es posible que no encuentre las condiciones de conectividad que requiere si reside en un cantón fuera del Valle Central o en un distrito alejado de la cabecera.
Lo mismo ocurre si su empresa tiene un cliente en Estados Unidos al que debe desarrollar una solución para que funcione en redes móviles de quinta generación (5G) y todavía en su zona no hay disponibilidad del servicio.
Son situaciones que aún ocurren, pese a que Costa Rica ha realizado avances significativos en el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones, cobertura, penetración de Internet fijo, despliegue de fibra óptica y el inicio de la expansión de las redes 5G.
La misma industria reconoce que todavía hay desafíos que se enfrentan y que tienen un gran peso en una economía cada vez más basada en servicios digitales, exportación de conocimiento, manufactura avanzada, teletrabajo, nube, inteligencia artificial, dispositivos conectados y operación distribuida.

“Los desafíos actuales no se limitan a la infraestructura”, respondió la Cámara de Infocomunicaciones y Tecnología (Infocom) ante una consulta.
“La calidad, la disponibilidad y la resiliencia de la conectividad son factores directos de competitividad”, advirtió Adolfo Cruz Luthmer, presidente de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic).
Limitaciones como la cobertura desigual y el rezago en redes avanzadas también afectan a la industria de ciencias de la vida y tecnologías médicas, que enfrenta una creciente demanda global de dispositivos con conectividad 5G y observa cómo algunas pruebas y desarrollos se concentran en mercados donde esta tecnología ya tiene un despliegue más amplio.
Viejos problemas que persisten
Los datos de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) muestran que el 71% de los hogares en Costa Rica tiene conexión a Internet. Sin embargo, la fibra óptica llega a menos de la mitad (45%) de esas viviendas y una buena parte no obtiene velocidades de 100 Mbps o más (35%).
Al revisar el tipo de tecnología de conexión se encuentran más dificultades. Según las mismas estadísticas de Sutel, a diciembre de 2025, el 13% de los servicios del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) son con xDSL, una tecnología que comenzó a utilizarse hace más de dos décadas que depende de cables de cobre instalados décadas aún más atrás y sufre mayor degradación de señal, interferencias eléctricas, pérdida de velocidad con la distancia y efectos de la humedad.
En el xDSL la velocidad no es uniforme, no ofrece posibilidades para aumentar la capacidad, no brinda velocidades simétricas y la experiencia suele ser insatisfactoria para videoconferencias en alta calidad, correr aplicaciones corporativas de teletrabajo, reproducir videos en streaming (y menos de 4K) o jugar en línea.
A eso se suma que hay operadores privados que brindan la mayoría de sus conexiones mediante cable módem. Millicom (Tigo) tiene el 98% de los enlaces con esta tecnología y Liberty el 73%. En estos casos, se trabaja con la tecnología Data Over Cable Service Interface Specification (Docsis), cuya última versión (la 4.0) es superior a las anteriores, por supuesto.
Los operadores afirman que la tecnología de Docsis evolucionó y permite altas velocidades, pero en comparación a fibra óptica, el cable módem tiene limitaciones para aumentar la velocidad y la estabilidad de señal, disminuir la latencia, la saturación en las horas pico, la degradación de señal, el consumo energético y las interferencias.
Un reciente informe de la firma V-Speed, con mediciones entre julio de 2025 y junio de 2026, muestra que el promedio de velocidades de Internet fijo en Costa Rica fue de 132 Mbps de descarga y de 92 Mbps de carga de datos. El problema es que las aplicaciones actuales —como las de videoconferencia— demandan mayores capacidades de las conexiones, en especial cuando varias personas operan con otros sistemas en línea de alto consumo en forma simultánea en una sola vivienda u oficina.
Vea la realidad por cantones
La situación es menos positiva al revisarse la penetración de los servicios de Internet a nivel geográfico.
En el Área Metropolitana y en las cabeceras de los cantones más competitivos, la conectividad a tecnologías de información y comunicaciones parece que no enfrenta problemas. Las dificultades empiezan en los sitios de la periferia y alejados de los centros de actividad económica más dinámicos.
Entre los primeros 37 cantones por acceso a las tecnologías de información y comunicación (TIC), a Internet fijo y a suscripciones de Internet banda ancha fija, solo aparecen siete localidades que no se encuentran en la Gran Área Metropolitana, de acuerdo con el Índice de Competitividad Cantonal (ICC).
Se trata de Dota, Garabito, Santa Cruz, Carrillo, León Cortés, San Mateo y Hojancha, la mayoría de los cuales son sitios turísticos y con una alta presencia de negocios y residenciales de lujo para ciudadanos extranjeros. También son atractivos para nómadas digitales, un tipo de trabajador al cual Costa Rica ha querido atraer masivamente, aunque sin mucho éxito hasta el momento.
Al observar los 10 cantones que encabezan el ranking, a los que se sitúan a nivel intermedio y a los que obtienen las peores calificaciones, las brechas son notables en redes fijas, suscripciones a Internet de banda ancha, velocidades, acceso en hogares, hogares con computadoras y hogares con Internet. Las únicas excepciones están relacionadas con las redes de datos móviles y el acceso a servicios celulares.
Asimismo, cuando se extraen los datos del ICC sobre velocidades de Internet fijo a nivel empresarial y residencial las diferencias son notorias entre los cantones de las diferentes categorías. Por ejemplo, la velocidad de descarga en Guatuso es 13 veces inferior a la de Escazú a nivel empresarial y 27 veces menor a nivel residencial.
En mayo de 2025, el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) reveló un estudio en el que se encontró que en Internet fijo se observa una disparidad regional.
En él, la Región Central supera el promedio nacional de viviendas con conectividad (según la encuesta el 74%), pero otras regiones como Brunca, Huetar Caribe y Huetar Norte presentan porcentajes menores (alrededor de 60%).
¿Y qué pasa con 5G?
En el caso de 5G, el servicio sigue concentrado, a la fecha, en los principales centros de población, en especial en el Área Metropolitana, de acuerdo con los mapas de cobertura de las redes de Claro y Liberty, según nPerf. Esta firma realiza mediciones de las redes de telecomunicaciones a nivel global con más de 300.000 pruebas diarias y más de 26 millones de escaneos de cobertura, basándose en más de 3.000 servidores instalados en todo el mundo.
Infocom y Camtic destacaron que la instalación iniciada por los operadores es un paso muy importante y que el despliegue apenas está en marcha.
En el caso del servicio del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) la licitación todavía tiene pendientes las resoluciones de la Contraloría General de la República a los recursos de objeción a la adjudicación realizada.
El rezago en la cobertura y despliegue de redes avanzadas, incluido 5G, ya está generando alertas en el ecosistema productivo: informes de Programa Sociedad de la Información y el Conocimiento de la Universidad de Costa Rica y BID Invest señalan que nuestro país necesita aumentar de forma significativa sus conexiones de banda ancha fija y acelerar la instalación de nueva infraestructura para no perder competitividad frente a otros hubs donde las pruebas de aplicaciones y dispositivos 5G están más avanzadas.
Para intentar responder a esta situación, el Micitt anunció que desde el 14 de julio se ofrecerá la Ruta 2 del Programa de Capacitación del Laboratorio de pruebas (Testbed) 5G, una iniciativa que permitirá a empresas, emprendedores y profesionales validar casos de uso reales.
Se trata de una iniciativa de la Unión Europea, la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas, el Micitt y la Promotora Costarricense de Innovación e Investigación.
El programa ofrece acceso durante 14 semanas a infraestructura 5G real para desarrollar pruebas, mediciones y análisis sobre desafíos operativos específicos, tales como aplicaciones relacionadas con monitoreo de activos, automatización industrial, control remoto de equipos, mantenimiento predictivo, trazabilidad, Internet de las cosas (IoT) y otros escenarios donde la conectividad avanzada es indispensable.


¿Qué se necesita?
En la industria TIC, de servicios y medtech se requieren estándares superiores a los residenciales a nivel de conectividad, redundancia (en acceso y transmisión), control, monitoreo y ciberseguridad.
En estos segmentos, los operadores ofrecen redes dedicadas mediante conexiones de banda ancha, en particular con fibra óptica, en oficinas corporativas, parques empresariales y zonas de alta concentración económica, “especialmente dentro de la Gran Área Metropolitana”.
El problema es cuando las firmas con soluciones de Internet de las Cosas (IoT), ciberseguridad, manufactura inteligente, dispositivos médicos, software embebido y aplicaciones para mercados internacionales requieren 5G para el desarrollo y prueba.
En estos casos, la necesidad de 5G va más allá de la cobertura móvil de consumo, pues se requieren redes estables y de baja latencia, capacidades empresariales y casos de uso industrial.
Además, según las firmas de distintos sectores, urge claridad sobre el avance territorial del despliegue de 5G.
“El reto aparece con más fuerza cuando esas empresas buscan contratar talento en modalidad remota o híbrida fuera de la GAM, en cantones alejados, zonas costeras, fronterizas o distritos donde la disponibilidad de Internet fijo de alta capacidad no siempre es homogénea”, respondió Cruz, de Camtic.
Las razones, según las cámaras
La concentración histórica de la actividad económica, de la infraestructura y del talento en el Valle Central es un determinante de las diferencias.
La oferta tiende a concentrarse en los sitios de alta demanda y rentabilidad y debido a la facilidad del despliegue de las redes fijas y móviles, las economías de escala y un mejor retorno de inversión. Aquí se aprovechan las instalaciones existentes: postes, ductos, derechos de vía, permisos municipales y condiciones físicas del territorio.
En las zonas de menor densidad poblacional o con características geográficas más complejas, las inversiones requieren mayores plazos y recursos. La capacidad y disposición de los gobiernos locales es determinante también.
En el caso de 5G, su desarrollo implica procesos complejos de utilización de espectro radioeléctrico, la instalación de infraestructura, la modernización de redes y la integración progresiva de equipos y dispositivos.
“Es natural que durante las primeras etapas la cobertura de 5G se concentre en determinadas zonas y continúe ampliándose de manera progresiva”, explicó Infocom.
La agrupación también recalcó que la simplificación de trámites y la disponibilidad de infraestructura para el despliegue continúan siendo elementos relevantes para acelerar la expansión de las redes, junto con la alfabetización digital en cada región, debido a la ‘brecha de uso’, entendida como las diferencias en la adopción y aprovechamiento de las tecnologías por parte de personas, hogares y organizaciones.
Resolver estas brechas, según la industria, exige combinar inversión privada, uso estratégico de instrumentos públicos como el Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel), mayor agilidad en permisos y priorización de zonas con potencial productivo, educativo y de empleo remoto.
“Cerrar la brecha no debe verse únicamente como una política social, sino también como una política de competitividad, empleo formal, atracción de inversión y desarrollo regional”, reiteró Cruz, de Camtic.
Cantones por categoría
Según el Índice de Competitividad Cantonal (ICC):
10 cantones con mayor conectividad: Belén, Barva, San Isidro, Escazú, Atenas, Moravia, Mora, Santa Bárbara, Santa Ana y Montes de Oca.
10 cantones con conectividad intermedia: Garabito, Carrillo, Dota, Liberia, Orotina, San Rafael, San Mateo, Tilarán, Naranjo y San Carlos.
10 cantones con menor conectividad: Buenos Aires, Coto Brus, Sarapiquí, Los Chiles, Upala, Talamanca, Guatuso, Matina, Río Cuarto y Jiménez.
Fuente: ICC
