El primer gran juicio en el sector de la inteligencia artificial en Silicon Valley está próximo a terminar. Tras tres semanas de audiencias por la demanda de Elon Musk contra los cofundadores de OpenAI, está previsto que el lunes comiencen las deliberaciones del jurado.
A continuación, cuatro momentos que destacaron en el proceso:
Elon Musk se culpa por ingenuo
En la apertura del juicio, el 28 de abril, Musk se presentó a sí mismo como un benefactor desinteresado y un “buen samaritano” preocupado por proteger a la humanidad de una IA que, de caer en las manos equivocadas, “podría matarnos a todos”.
“Se me ocurrió la idea, el nombre, recluté a las personas clave, les enseñé todo lo que sé y aporté todo el financiamiento inicial”, dijo el presidente ejecutivo de SpaceX sobre la fundación de OpenAI en 2015.
“Di $38 millones esencialmente a cambio de nada, que usaron para construir una empresa de $800.000 millones. Literalmente fui un idiota”, dijo, al culparse por su ingenuidad.
Musk se vio visiblemente molesto durante el juicio cuando acusó al abogado de OpenAI de hacerle preguntas para atraparlo.
“Señor Musk, usted es una persona brillante”, le espetó el abogado.

Sam Altman contraataca
Cambiando su habitual camiseta, pantalón y zapatos deportivos por un traje oscuro y corbata, el presidente ejecutivo y cofundador de OpenAI, Sam Altman, se mantuvo inexpresivo en la primera fila de la sala de audiencias de Oakland durante la mayor parte de las audiencias.
Finalmente su turno en el estrado llegó el 12 de mayo. El abogado de Musk, Steven Molo, lo esperaba para preguntarle si siempre ha dicho la verdad.
Altman respondió: “Estoy seguro de que ha habido momentos en mi vida en que no lo he hecho”.
Entonces contraatacó: aseguró que en 2017 Musk pidió el “90% de las acciones” y “se negó a comprometerse por escrito” a compartir el poder.
Altman dijo que no tenía otra opción: “No creíamos que la inteligencia artificial general debiera estar bajo el control de una sola persona”.

La libreta de Brockman
Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, tomó nota en libretas amarillas de todas las audiencias.
Los viejos diarios que llenó años atrás ocuparon un lugar central durante su interrogatorio, el 4 de mayo.
El abogado de Musk enfatizó algunos de los pasajes más vergonzosos. Brockman quería “ganar dinero” y se planteaba convertir OpenAI “en una sociedad mercantil sin” la presencia de Musk. “Robarle la fundación” a Musk.
“No hay nada ahí que me avergüence”, replicó desde el estrado Brockman, y dijo que en el diario no están los detalles de un episodio de Musk en 2017. “En serio pensé que me pegaría”, dijo Brockman sobre el incidente.
Verdadero cerebro detrás de OpenAI, Brockman no puso ni un dólar para su creación, pero hoy las acciones que tiene de la empresa están valoradas en cerca de $30.000 millones.
La intermediaria secreta
Shivon Zilis, madre de cuatro de los hijos de Musk, es una mujer que suele mantenerse en la sombra y rara vez aparece en público.
Así que su comparecencia el 6 de mayo generó curiosidad.
Zilis, quien estuvo en la junta de OpenAI entre 2020 y 2023, fue consultada sobre su particular rol como colega de Musk en Neuralink y amiga de Altman.
En ese momento, su relación con Musk era un secreto. Sus hijos fueron concebidos a través de fecundación in vitro.
OpenAI la acusa de ser una espía de Musk.
Zilis respondió las preguntas de forma breve y, en algunas ocasiones, sarcásticamente.
“Relación es un término relativo”, respondió cuando le preguntaron por su relación con Musk, antes de reconocer que “ha habido momentos románticos”.
En todo caso, su testimonio no importaría tanto como lo haría el contenido de sus mensajes a Musk y Altman.
Estos podrían llevar al jurado a concluir que Musk, ampliamente informado por Zilis, sabía de la dirección que tomaría OpenAI mucho antes de 2023. Si resulta así, su demanda podría ser desestimada incluso antes de que el jurado empiece a deliberar sobre los méritos del caso.
