Cuando usted recurre a una entidad bancaria para abrir una cuenta de ahorro o solicitar un préstamo personal, espera una pronta atención. No siempre es así, pero hay servicios que se proponen lograrla.
La plataforma Wink, perteneciente a Coopenae desde 2018, permite a los asociados de esta cooperativa el acceso a tarjetas de débito y de crédito, realizar transferencias desde PayPal y mediante Sinpe, y solicitar préstamos desde la aplicación móvil.
El servicio procesa y analiza las solicitudes de crédito, permite realizar inversiones y abrir cuentas (aprovechando la verificación biométrica de identidad y un proceso de abordaje simplificado), consultar saldos y movimientos, efectuar pagos y gestionar sus finanzas.
La premisa es que cualquier trámite pueda efectuarse directamente desde el teléfono móvil, sin necesidad de ir a una agencia de la cooperativa, minimizando la intervención humana y eliminando la necesidad de trámites presenciales.
Aquí se combinan la agilidad tecnológica de una startup y su propósito de integrarse al sistema financiero local con la trayectoria e infraestructura de Coopenae, así como su propósito de digitalizar los procesos, dando forma a una “neocooperativa”.
De esta forma, en 2024 las solicitudes de tarjetas de débito Wink aumentaron 20%, lo que convirtió a Wink en una de las tarjetas de débito más utilizadas. A 2025, la plataforma alcanzó 160.000 asociados, el 55% de la base total de clientes de Coopenae, sumando entre 2.500 y 3.000 nuevos miembros mensuales.
Wink opera como un departamento autónomo que reporta directamente a la gerencia, agilizando el desarrollo y lanzamiento de nuevos productos digitales, con la misión de facilitar el acceso de la población no bancarizada y acercar a las nuevas generaciones a las cooperativas de ahorro y crédito, su principal resultado.
“Se renovó la generación asociados a la cooperativa”, afirmó Diego Loaiza, gerente de tecnología de Coopenae-Wink, durante el Fintech Summit en el Hotel Crowne Plaza, organizado por Asocomi y la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic).
Tanto para consumidores como para entidades financieras tradicionales, las plataformas y soluciones de las empresas de tecnología financiera (fintech) se dirigen a cumplir esa misma misión: lograr mayor bancarización de la población, incrementar el uso de los servicios de ahorro y crédito y resolver cuellos de botella en la industria en medio de un cambio en el mercado causado por la expansión de las tecnologías de la información (TI).
“Las personas buscan comodidad”, dijo Bernardo Arce, CEO de RAYO, una empresa enfocada en “nanocréditos”, y vicepresidente de la Asociación Costarricense de Microcrédito (Asocomi).


Desafíos y ajustes
En Costa Rica se registran 66 fintech, la mayoría de ellas en pagos digitales (38%) y software financiero (35%), seguidas por las que brindan préstamos. También se encuentran iniciativas enfocadas a criptoactivos, seguros (insurtech), cambios de divisas y una “neocooperativa” (Coopenae-Wink), de acuerdo con la iniciativa independiente Misión Lunar.
El sector, sin embargo, se desarrolla entre diversos desafíos, como la necesidad de una “arquitectura” legal e institucional (en la actualidad se tramita un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa), la actualización del personal de los entes reguladores y de la tecnología. “Se requiere tecnología para la regulación y para la supervisión propositiva en tiempo real”, dijo Diego Herrera, especialista principal y líder de mercados financieros del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Herrera destacó el crecimiento del sector en Costa Rica, frente a otros mercados de Centroamérica. En América Latina, los mercados de mayor penetración de las fintech son México, Chile, Brasil y Colombia.
El crecimiento en el país y en la región viene determinado por las nuevas tecnologías y la familiaridad con la que cada segmento de usuarios las adopta, como en el caso de WhatsApp.
“Depende del mercado objetivo”, indicó Juan Pablo Londoño, CEO de Technovation, que ofrece crédito a través de medios digitales en varios países de la región.
Para los bancos y entidades tradicionales, las fintech pueden ser aliadas en la innovación, como ocurrió con Coopenae-Wink. También ocurre en el caso del banco BBVA, un grupo financiero de España con presencia en 35 mercados, incluyendo Argentina, Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela. Marcela Valencia, gerente de innovación de BBVA Colombia, explicó que cuando se presentaba un emprendimiento para solicitar un crédito, en el banco se le solicitaba la información financiera de los últimos 10 años, el historial crediticio y los activos físicos. Pero la mayoría de los prospectos no tenía esa información.
En 2022, la unidad conocida como BBVA Open Innovation empezó a desarrollar una serie de servicios para este segmento empresarial. Así surgió BBVA Spark, un servicio especializado en compañías tecnológicas innovadoras, de alto crecimiento, con modelos escalables, activos intangibles y necesidades financieras distintas a las de una empresa tradicional.
Su objetivo es acompañar a estas empresas durante su expansión, ofreciendo financiación y productos bancarios, combinando la capacidad de un banco internacional con el conocimiento especializado de los fondos de capital riesgo, aceleradoras y compañías tecnológicas.
BBVA Spark inició operaciones en España y México. En marzo de 2023 se lanzó en Colombia y unos meses más tarde en Argentina. Durante 2025 se introdujo en cinco mercados más.
Entre los servicios que brinda, se incluyen productos bancarios transaccionales, tales como cuentas empresariales, cobros y pagos, gestión de nóminas, tarjetas corporativas, tesorería, banca transaccional y operaciones para empresas con actividad internacional, cada uno de los cuales abarca una amplia gama de servicios.
La operación alcanzó más de 1.700 clientes y movió más de 1.500 millones de euros desde 2022.
En la creación de BBVA Spark, la entidad realizó un proceso de innovación y diseño interno. También se apoyó en la fintech Capchase, especializada en financiamiento para empresas tecnológicas y startups, que aportó una plataforma que analiza digitalmente a sus clientes con mayor rapidez, automatiza parte de la evaluación financiera, agiliza la toma de decisiones crediticias y ofrece mayor personalización.
Además, BBVA recurrió a los conglomerados de innovación, que en Colombia abarcan 428 startups. “Cada una soluciona una necesidad existente en el mercado”, dijo Valencia.
