Historias

El comercio electrónico también va a los salones de belleza para elevar sus ventas

Hair Shop es la plataforma con la cual cada salón puede tener su tienda en línea, con carrito y medios de pagos para sus clientes

Ningún segmento de comercio o de la industria parece inmune al comercio electrónico. Hasta los salones de belleza pueden recurrir a las plataformas como Tienda Marzu y Hair Shop para la compra al distribuidor mayorista y la venta al público de cosméticos, respectivamente.

En el caso de Hair Shop cada salón de belleza puede tener su propia página web, con medios de pago facilitados en conjunto con BAC Credomatic, de forma que no tienen que gestionarlas individualmente ante el banco.

El aprovechamiento de estos canales pasa por la actitud de las personas que encabezan este popular tipo de negocios.

“Hay disparidades entre los salones”, dice Mainor Quesada, fundador de Inversiones Marzu, que impulsa ambas plataformas. “Los negocios se parecen a sus dueños. Hay algunos que son muy pro-tecnología, especialmente redes sociales”.

Mainor es ingeniero eléctrico. Se graduó en la Universidad de Costa Rica en 1988 y luego obtuvo una beca de la Universidad Complutense de Madrid, en España, de donde se graduó cinco años más tarde. Trabajó en varias compañías y en un emprendimiento en Nueva Orleans, Estados Unidos.

Cuando regresó a Costa Rica se incorpora al área de investigación y desarrollo de la firma Merck Sharp & Dohme, donde estuvo a cargo del sistema informático. Al final de la década de los noventa obtiene una maestría de negocios y finanzas de la Fundación de Estudios de Posgrado e Investigación en Ciencias Económicas (Fundepos), de la UCR, y es gerente de proyectos en Intel.

Mainor empezó a identificar oportunidades para emprender especialmente en el área tecnológica. Así participó en el impulso de Teletec, una firma de gestión de información crediticia que ahora es parte de Equifax, y otra de soluciones basadas en tecnologías de Microsoft y de Amazon, entre otras, en el campo de inteligencia de negocios y automatización de procesos con robótica (RPA, por sus siglas en inglés).

El cambio hacia la industria cosmética a nivel de comercialización, como mayorista, con Marzu fue producto de ese mismo ímpetu emprendedor. “Notamos que había necesidad y oportunidad de comercializar productos líderes que no estaban en el país”, cuenta Mainor. No se trataba de hacer lo mismo.

La idea fue, desde el inicio, que Marzu fuera muy eficiente en la importación y comercialización de cosméticos de reconocidas marcas internacionales tanto de Europa como de otros fabricantes, incluyendo a la brasileña Henkel. La iniciativa empezó en 2007 y llegó a tener 120 colaboradores. Con la crisis generada desde 2018 y, en particular, con la pandemia, el modelo empezó a cambiar.

La empresa venía incorporando diferentes tecnologías para su operación, incluyendo sistemas a nivel gerencial tipo ERP de la marca SAP, con el propósito de no tener tareas manuales, automatizar, eliminar errores e incorporar las mejores prácticas de la industria. Asimismo, varias áreas (contabilidad, financiera, logística, seguridad y aseo) se tercerizan, contratando empresas de outsourcing en esas áreas.

Uno de los cambios fue la introducción de la plataforma de venta en línea. Marzu nació cuando tener un sitio electrónico era más enfocado en la información del negocio y sus catálogos que en la venta. La estructura de comercialización se basaba en la fuerza de ventas. Con los cambios del mercado, se replanteó el esquema.

Actualmente la plataforma permite la venta de cosméticos directamente a los salones de belleza, tanto en dos líneas: los productos que los salones venden a sus clientes; y los productos que se utilizan en los tratamientos que se realizan en cada lugar. La firma cuenta con más de 3.500 clientes.

En 2018 se empezó a visualizar la necesidad de que los salones de belleza también tuvieran sus propias tiendas en línea. Además de la comprar en el salón, sus clientes podían recomprar a través de Internet. La idea era brindar la tienda web, propiamente para la exhibición y venta de los productos, como de las funcionalidades de compra y de pagos en línea.

Para los pagos las tiendas cuentan con la pasarela provista por BAC Credomatic, con la que los consumidores pueden cancelar sus compras utilizando tarjetas American Express, Mastercard y Visa emitida por cualquier entidad. Además, se integra la facilidad de Compra Clic, también provista por BAC Credomatic. Otra alternativa son las transferencias electrónicas.

En el desarrollo de la plataforma Hair Shop se enfocaron en facilitar el proceso, de modo que cuando una persona compra en la tienda del salón de belleza de su preferencia se genere la factura electrónica, la orden de compra, la verificación de las existencias, el envío y entrega, y el monitoreo del paquete. Para lograrlo se utilizan los servicios de Amazon Web Services (AWS) y un sistema de integración de la firma S2S Middleware, cuyo representante regional es Gestionadora Internacional (Gissa).

Aparte que el salón de belleza no tiene que preocuparse por el desarrollo de su tienda en línea o la gestión ante el banco de la pasarela, tampoco deben mantener el inventario en sus instalaciones ni costos de manejo y almacenamiento. La mercadería se gestiona y se envía desde el punto central. Además, pueden ofrecer una amplia variedad de productos a sus clientes, que sería imposible mantener en sus propias instalaciones.

El salón solamente debe promocionar su propia tienda web y los productos en sus redes sociales y entre sus clientes, obteniendo su respectivo porcentaje de ganancia por las ventas. Con la tienda en línea cada salón tiene tiene su propia identidad y dirección electrónica.

“Si la persona dueña del salón es muy activa, le va bien”, recalca Mainor. “Algunos van lentos y a otros les va bien, pero ninguno tiene que complicarse ni preocuparse de la logística, del inventario, de los medios de pago, del sitio web, ni de la atención de cliente”.

Hair Shop empezó a probarse en julio de 2020 con algunos de los salones y a final de ese año fue cuando se difundió. Actualmente 30 salones cuentan con su propia tienda en línea en esta plataforma y ya se superan los 2.000 compradores.

Cada salón paga un canon anual (¢120.000) que le permite contar con el servicio de diseño, desarrollo y producción del sitio web, revisión de logo y asesoría y apoyo de proyección (diseños para redes sociales) y participación de campañas (se les envía el texto que deben incluir en la publicación de redes sociales junto con el diseño).

En el país hay más de 10.000 salones de belleza. De ellos, al menos un tercio son negocios más consolidados y desarrollados, comenta Mainor.

A nivel internacional en el sector también se realizan esfuerzos similares. Landing International, por ejemplo, es una plataforma de venta a salones o empresas de esta industria que desarrolló una herramienta de capacitación en línea. El objetivo es ayudar tanto a las marcas de productos como a los salones y ventas a nivel minorista de cosméticos a desarrollar mejores formas de ganar clientes y vender más productos.

Con Marzu y Hai Shop la perspectiva es profundizar el aprendizaje de los salones para que aprovechen las plataformas y que se compenetren con la venta y la promoción digital. Para este fin de año el plan es lanzar más campañas cada semana o cada quince días. También se realizarán ferias virtuales en julio y antes del día de la Madre. “Estamos abiertos a más líneas, siempre en este campo”, dice Mainor.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".