Opinión

Prepararnos para la disrupción del futuro

Varios fenómenos impulsan cambios en las organizaciones; por ejemplo, la urbanización, los cambios tecnológicos, el envejecimiento y las conexiones globales

Finalizando el 2020 hablábamos de que la pandemia nos obligo a todos a salir de una zona de confort del famoso termino Business as usual e hizo que de una u otra forma todas las organizaciones tuviesen que realizar cambios, que en el mejor de los casos se esperaban para un futuro.

Hablamos de los cambios internos iniciando con una nueva estrategia, liderazgo y procesos, así como de los cambios externos como ver diferente el mercado y revaluar las proyecciones de demanda y principalmente enfrentar un cambio profundo en la cadena de logística.

Leyendo un artículo de mi amigo Octavio Aguilar para la revista Voces de México, aborda un tema interesantísimo sobre la disrupción de las tendencias del futuro. Se basa para su exposición en un libro escrito por tres directores de McKinsey & Company: Richard Dobbs, James Manyika y Jonathan Woetzel, titulado: No Ordinary Disruption. Los autores hablan de cuatro grandes fuerzas que están rediseñando el mundo en el que vivimos, y que inclusive estas fuerzas están destruyendo o cambiando muchas tendencias.

Las cuatro grandes fuerzas son: la urbanización, los acelerados cambios tecnológicos, responder a los desafíos del envejecimiento (cambios demográficos de todo tipo) y grandes conexiones globales en comercio, gente, finanzas y datos e información.

Este libro se escribió años antes de la pandemia, pero mucho de lo que aquí se plantea ya está sucediendo. Si bien es cierto que la pandemia nos trajo cosas malas, también nos ha traído cosas buenas y una de ellas es que aquello que iba a suceder, tarde o temprano, en muchos ámbitos, ya sucedió o está sucediendo. Nos adelantamos, en términos tecnológicos, por ejemplo, entre diez y treinta años, según del tema del que estemos hablando.

Resumiendo, cada una de estas fuerzas veamos algunos datos, primero, la población urbana, según los autores, ha crecido en promedio en 65 millones de personas por año en las últimas tres décadas. La mayor parte de ellas en países o economías en desarrollo. Aproximadamente la mitad de todo el crecimiento del PIB mundial entre 2010 y 2025 vendrá de 440 ciudades de mercados emergentes.

Segundo, en tecnología indican que la velocidad, la escala, la amplitud y el impacto económico de los cambios tecnológicos que estamos viviendo son apenas dimensionales. Baste recordar que pasaron más de 50 años para que la mitad de los hogares americanos tuvieran un teléfono en su casa desde que se inventó, mientras que entre el 2009 y el 2014 se pasó de 150,000 a 1,200,000 aplicaciones para el iPhone. Y en ese mismo período, 75 mil millones de Apps han sido bajadas, esto es, poco más de 10 por cada habitante del planeta.

Tercero, la población humana, en términos generales, se está haciendo más vieja en prácticamente todo el mundo, la fertilidad está cayendo y entonces la población mundial se vuelve dramáticamente más “gris” (graying).

Y la cuarta mega tendencia o fuerza disruptiva, señalan los autores, que si bien ya había una tendencia a que más personas, capitales, información (datos y comunicación) se globalizaran y se movieran más rápido, el hecho de cómo todo esto está generando cambios impresionantes.

La pandemia nos dio una lección en este sentido, pues muchos de los cambios radicales y forzados que se presentaron, iban a suceder tarde o temprano; la pandemia los aceleró, como el trabajo desde casa (teletrabajo).

Costa Rica no es ajeno a estos aspectos y hemos visto como todas estas fuerzas se están sintiendo en el desarrollo de las actividades de las empresas. Lo que ayudó a formar, a hacer crecer y prosperar a muchas organizaciones, ahora está en el pasado, y quienes se queden atrapados o atorados en viejas creencias tienen una buena posibilidad de desaparecer.

En un estudio realizado por nuestra firma a cerca de 300 empresas sobre las prioridades para el año 2022, descubrimos que los cinco temas prioritarios serán el desarrollo de liderazgo, la mejora en el servicio al cliente, la mejora de la calidad, la expansión o globalización o expansión y cambio cultural.

Todos estos temas que están en la brújula de las empresas responden precisamente a ciertas tendencias del mercado que nos obligan a analizar nuestra forma de hacer negocios. No por casualidad el primer punto de preocupación de más del 60% de las empresas es el desarrollo del liderazgo, ya que esta pandemia nos ha dejado una lección clara y es que el éxito se genera de la mano de un equipo de lideres capaces, enfocados, con visión, capacidad de toma de decisiones acertadas y gran sentido de humanidad.

Otro tema prioritario será el cambio de cultura y es que ya en cada una de nuestras organizaciones tenemos una cultura establecida, pero el reto ante los cambios del entorno que hemos descrito es establecer una cultura de alto rendimiento, un Gran Lugar para Trabajar (Great Place to Work), donde las personas puedan desarrollar su máximo potencial en busca del logro de mejores resultados para todos. Este cambio debe ser intencional atacando aquellos elementos que en la organización están obstaculizando para generar nuevas creencias y acciones.

Una cultura sana tiene un impacto directo en el desempeño financiero de la empresa y para esto en un análisis del índice FTSE Russell, se tomaron las 100 mejores empresas para trabajar de Fortune®, y estas superaron al mercado en general en un 16,5% en el 2020, con un rendimiento del 37,4% en comparación con un rendimiento del 20,9% para el índice Russell 3000®, el índice de referencia más amplio para las acciones estadounidenses.

Una cultura de alta confianza permite que la empresa se adapte rápidamente a los cambios y responda de manera efectiva y se anticipe a los determinantes del mercado.

Por eso los autores indican “Muchas de las creencias, hábitos, y asunciones que nos proveyeron de seguridad hoy, han perdido su resonancia”.

Es urgente ajustarse a estas nuevas realidades. Los seres humanos tendemos a ser muy lentos y poco receptivos para aceptar los cambios, principalmente los individuos u organizaciones que les ha o les esta yendo, todavía bien. Recordemos que hoy más que nunca los cambios son más constantes y rápidos por lo que debemos estar listos para no quedar en una posición muy vulnerable.

Si queremos ser de los triunfadores del futuro, debemos tener una nueva perspectiva, iniciar y negociar el cambio y prepararnos para lo que suceda desde ya.

El autor es CentroAmérica Partner de DO-RH Central America & Caribbean.