Por: Mariano Batalla.   Hace 3 días
Teleworking and business teamwork: professional workers connecting with their computers and working with their colleagues online, working from home concept
Teleworking and business teamwork: professional workers connecting with their computers and working with their colleagues online, working from home concept

Cuando Apple lanzó el primer iPhone en 2007, la mayoría de sus aplicaciones se diseñaron utilizando el esqueuomorfismo. Esto es cuando un objeto nuevo copia detalles del original que conocemos.

Aunque suene a broma, la cámara imitaba el sonido que produce una réflex de único objetivo. El ícono de la aplicación de YouTube era un televisor antiguo y si bien no era para ver televisión, el diseño sugería que era algo similar. Pero el premio se lo llevaba la aplicación de notas: un block de “papel” amarillo con restos de hojas anteriores, y ¡hasta tapa de cuero digital cosido a mano!

Todos hemos sido testigos y hasta víctimas del esqueuomorfismo. En la transición de un teléfono de disco a un teléfono de teclado, existió el teléfono de teclas en forma de dial rotativo. ¿Cuántos de nosotros no seguimos vaciando el “basurero” de nuestra computadora?

Todos estos elementos no eran adaptaciones, eran importaciones: formas transferidas de un medio anterior a uno nuevo. En el caso del iPhone, como nadie sabía diseñar aplicaciones, se tomaron elementos cotidianos y se aplicaron en un nuevo entorno digital.

La historia se repite

Copiar elementos afines es común cuando lo nuevo es realmente innovador. Pero cuando algo se importa de una plataforma a otra se nota, pues lo transferido no calza con la sensibilidad de la plataforma receptora, ni tampoco celebra sus atributos.

Lo que está sucediendo en muchas empresas hoy es un esqueuomorfismo organizacional. Esta vez no estamos importando el diseño de una cosa física a una digital, sino copiando una forma de trabajar.

El trabajo presencial es una plataforma con ventajas y desventajas. Algunas cosas son más fáciles en persona, como reunirse o interrumpir a la colega de la par. Algunas son más difíciles, como sacar un rato para concentrarse.

El trabajo remoto es una plataforma diferente. Con su propias eficiencias y peculiaridades, es tan diferente del trabajo presencial como el iPhone a un teléfono de disco. Claro que cumplen muchas de las mismas funciones, pero en lo esencial, la diferencia es abismal. Lo mismo sucede con el trabajo presencial y el remoto. Si bien son las mismas labores, son plataformas de trabajo muy diferentes.

Lo mismo, ¿pero diferente?

Muchas empresas están sufriendo en su intento por trasladar los métodos de trabajo presencial al remoto. Si en la oficina tenían cuatro reuniones al día, es probable que se den esas mismas reuniones, una tras otra y con la misma gente, pero por vídeoconferencia.

Simular el trabajo presencial de forma remota no hace más que disminuir la potencialidad de ambas plataformas, especialmente para aquellas personas que no tienen los recursos para hacerle frente a las implicaciones. Para quien tiene una casa amplia y excelente conexión a Internet, puede ser sencillo. Pero puede ser una pesadilla para un joven que debe que compartir el mismo espacio de trabajo y la misma conexión básica a Internet con su mamá teletrabajando y su hermana en clases virtuales.

Para peores, a muchos subalternos el teletrabajo les ha traído jefes que no saben cómo liderar, cómo aconsejar, ni cómo supervisar a su equipo sin que todos estén en la oficina al mismo tiempo. ¡Mucho menos que comprendan la realidad de parejas con niños, con familiares en población de riesgo o aquellos que lidian con el deterioro de su salud mental por el encierro!

No es tan difícil

Este esqueuomorfismo se da cuando el cambio es drástico. Nos llevamos lo familiar y lo aplicamos a lo desconocido. Espero que durante este tiempo en pandemia hayamos reconocido que ese mecanismo no ha funcionado.

Las empresas que saldrán victoriosas de esta pandemia serán las que hayan descubierto cómo trabajar remotamente de forma exitosa. No pretendamos que la gente rinda igual cuando todo es diferente. Dejemos de intentar que el teletrabajo se parezca a lo presencial y descubramos lo mejor del trabajo remoto: más autonomía, más confianza, más períodos de tiempo ininterrumpidos, un trabajo sincrónico más independiente y un trabajo asincrónico menos dependiente.

Esta es una oportunidad para que su equipo aprenda una nueva destreza. Trabajar remotamente es una habilidad y tener gente capaz de tomar dos caminos en vez de uno genera resiliencia. Ser una empresa más adaptable y resiliente es muy valioso, ¡especialmente en un entorno cambiante!

También es una oportunidad para proteger su tiempo, su atención, ¡y para dejar de tener todas esas reuniones! Una alternativa a ello es redactar un documento con los asuntos por discutir, difundirlo junto con lo que se espera de cada receptor y dejar que cada quien lo absorba y responda de forma asincrónica.

Las empresas que mejor se han adaptado al trabajo remoto durante la pandemia, no solo han demostrado que funciona, sino que ahora funcionan mejor que antes. Si tenemos éxito, los futuros líderes de nuestras empresas no pensarán en monitorear si alguien faltó o no al trabajo, sino que le darán tiempo y espacio a su equipo para hacer su mejor trabajo. No serán los que estén ansiosos por traer a todos de vuelta a la oficina, sino aquellos que entenderán las ventajas de la opcionalidad y reconocerán la maravillosa capacidad de resiliencia que significa tener gente trabajando desde cualquier lugar.

Adiós, cuero digital

Seis años después del lanzamiento del iPhone, las aplicaciones comenzaron poco a poco a dejar de lado el esqueuomorfismo. Las empresas hoy no deben esperar años para eliminarlo de su forma de trabajo. Así como una pantalla táctil no es una resma de papel couché de 250 gramos, el trabajo remoto en su empresa no debe parecerse a usted sentado en su cubículo.

Las empresas exitosas serán aquellas que caigan en cuenta que para hacer magia, no necesitan tener a todo su equipo en un mismo espacio físico. La oficina es solamente un lugar donde el trabajo puede suceder, pero no donde debe ocurrir.

Este no es momento para el esqueuomorfismo en la empresas. Si quiere aprovechar las grandes ventajas del trabajo remoto, por favor no imite su trabajo en la oficina.