Una de las esquinas más icónicas de la identidad comercial y cultural de Cartago se prepara para despedirse. Tras más de cinco décadas de ser el punto de encuentro obligado para estudiantes, familias y amantes de la lectura, la Librería Cartago anunció el cese definitivo de sus operaciones, marcando el fin de una era para la provincia.
El cierre de este emblemático establecimiento responde a transformaciones estructurales que han golpeado con fuerza al sector en los últimos años. De acuerdo con Carlos Campos Solano, administrador de la Librería Cartago y vocero de la empresa, la difícil decisión es el resultado de una combinación de factores de mercado y no de una causa aislada.
Entre los detonantes principales destacan la evolución del entorno competitivo y los profundos cambios en los hábitos de consumo, lectura y entretenimiento de las nuevas generaciones de usuarios.

Un legado de más de cinco décadas
La huella que deja el comercio trasciende la simple actividad mercantil. Por 55 años, el negocio estuvo bajo el cuidado de la familia Solano Araya, la cual es plenamente consciente del peso emocional que tiene esta despedida para la comunidad brumosa.
“Durante 55 años, la librería acompañó a estudiantes, familias y lectores, convirtiéndose en parte de la historia comercial y cultural de la provincia”, manifestó Campos, quien añadió que la familia fundadora agradece profundamente la confianza y el respaldo recibidos durante más de cinco décadas, atesorando el estrecho vínculo humano construido con sus clientes y colaboradores.
En el plano laboral y operativo, la administración confirmó que el plan de contingencia para el cese de funciones se está ejecutando de forma rigurosa. El proceso de cierre se lleva a cabo de manera ordenada y bajo el estricto cumplimiento de la legislación laboral costarricense, garantizando el pago de las liquidaciones y obligaciones correspondientes a todo su personal en reconocimiento a su compromiso de años.
Liquidación final y proyección social
Para los clientes fieles, coleccionistas y vecinos que buscan conservar un recuerdo del histórico negocio, la librería mantiene actualmente una campaña de descuentos oficiales que oscilan entre el 15% y el 50% sobre todo el inventario disponible en tienda. La empresa continuará informando los detalles de los saldos y productos a través de sus canales de comunicación habituales conforme avance la salida de mercancía.
Además, el cierre del local vendrá acompañado de una última huella social en la provincia. La familia Solano Araya confirmó que se encuentra valorando la posibilidad de realizar donaciones del material didáctico y educativo remanente a distintas instituciones de enseñanza de la zona que requieran apoyo con sus recursos escolares.
Al ser consultado sobre si este cierre físico representa el fin absoluto de la marca o si se contempla una eventual migración hacia el comercio electrónico o la distribución mayorista, el administrador fue enfático en que la prioridad absoluta de la organización en este momento es culminar la operación actual con orden y transparencia. “Sobre el futuro de la marca no existe una decisión definida, por lo que cualquier posibilidad será evaluada en su debido momento”, concluyó Campos.

