A mediados de enero pasado, Roberto Artavia Loría asumió formalmente la presidencia del Deportivo Saprissa, sucediendo a Juan Carlos Rojas. El cambio de mando se dio en un momento crucial para el club: en medio de una sequía deportiva y de grandes dudas sobre la estabilidad financiera de la institución.
Con una trayectoria consolidada en el ámbito académico y empresarial, la llegada de Artavia marca un cambio de enfoque en la gestión del club. El nuevo jerarca es doctor en Estrategia por la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, posee un MBA del Incae Business School y es Ingeniero Naval por la United States Merchant Marine Academy, Kings Point. Además, es presidente del Consejo Directivo de Incae, de Roberto Artavia Consultoría Internacional, y miembro de juntas directivas empresariales y de organizaciones sin fines de lucro, dentro y fuera de Costa Rica.
Basada en esa experiencia, su visión no se limita al rendimiento deportivo inmediato, sino que integra principios de gobernanza corporativa, transparencia financiera y desarrollo de negocios a largo plazo, elementos que busca inyectar en la estructura del “Monstruo” y, por extensión, en la liga costarricense.
En una entrevista exclusiva para El Financiero, Artavia explicó su motivación para asumir la presidencia de una institución deportiva, su visión sobre la gestión de un club de fútbol y los desafíos que enfrenta no solo el Saprissa, sino todo el sector del fútbol nacional.
-¿Qué lo motivó a asumir la presidencia de Saprissa, siendo un hombre tradicionalmente vinculado a la academia y los negocios?
-La salida de Juan Carlos Rojas abrió una gran oportunidad. Fui invitado a formar parte de esta directiva y a ocupar la presidencia por los socios principales. Siempre he creído en el poder de convocatoria del fútbol para ofrecer entretenimiento de alto nivel, ejemplos de disciplina, esfuerzo y trabajo en equipo a la juventud. Veo el deporte como un mecanismo fundamental para el crecimiento y desarrollo de las comunidades y familias. Además, no soy nuevo en el fútbol; en el 2004, en Argentina, tuve la oportunidad de estar con los presidentes de Boca Juniors y River Plate en un foro sobre el impacto del fútbol en la sociedad. Desde entonces, he trabajado en la idea de que el fútbol es una fuente de identidad, sentido de pertenencia, formación de valores y oportunidades para la juventud. Los estadios son un crisol de comunión e integración social que deben ser bien manejados para ser un gran integrador de la sociedad.
-¿Cómo ve su rol actual en el fútbol en relación con su carrera profesional?
-No lo veo como una desviación de mi carrera, sino como una culminación de algo en lo que siempre he trabajado. A nivel mundial, es una tendencia que empresarios y grupos corporativos asuman clubes de fútbol. En Costa Rica, Horizonte Morado, a quienes represento en la junta directiva de Saprissa, es un grupo de empresarios que vio la oportunidad de impactar en la sociedad costarricense a través del fútbol desde hace varios años.
-¿Tiene alguna referencia internacional para su puesto como presidente de Saprissa?
-Por mi formación académica, me he dedicado a la lectura de libros sobre clubes como Boca Juniors, River Plate, Real Madrid, Barcelona, Liverpool y Manchester United. No tengo un referente único. Por ejemplo, Florentino Pérez ha hecho maravillas por el Real Madrid, pero algunas de sus actitudes con la planilla no son mis favoritas. Me gustaría tomar parte del manejo de la comunidad que hicieron Macri y otros presidentes de Boca Juniors y River Plate, a pesar de los problemas de violencia que tuvieron. Lo que más deseo para Saprissa es una comunidad saprissista totalmente integrada, orgullosa de su equipo, participando e involucrada, y que sigamos representando el 45% o 50% de la afición nacional.
-¿Cómo describiría el panorama actual del fútbol: alentador o retador?
-Ambas cosas. Es muy retador porque hoy competimos por la “billetera de la gente” no solo con otros equipos, sino con Netflix, la Liga Europea en streaming, los X-Nights, el cine y las vacaciones. La calidad del espectáculo, la accesibilidad y la higiene deben mejorar. Lo que nos desplazará no es Herediano o Liberia, sino el entretenimiento alternativo. Tenemos que ofrecer muchísimo en términos de calidad y estrategia para mantener el favor de la afición. En Saprissa, hemos hecho un buen trabajo, representando el 51% de la asistencia y el 48% de los ingresos de la Liga Promerica. Pero quiero que todos los equipos logren atraer a sus comunidades, llenando los estadios con confianza y ofreciendo un buen espectáculo sin riesgos para la familia.
-¿Realizó algún diagnóstico de la salud financiera o de negocio antes de asumir la presidencia de Saprissa?
-Conocía bastante bien la situación de Saprissa porque he asesorado a Horizonte Morado, Juan Carlos Rojas y Gustavo Chinchilla (anterior presidente y gerente del club, respectivamente). Había realizado prospectos financieros en la búsqueda de inversionistas para Saprissa en el pasado, por lo que no me tomó por sorpresa. Me encontré con la agradable sorpresa de que, con la inversión de capital de Horizonte Morado de $6,5 millones, el club tiene un poco de holgura para trabajar.

-¿Cuáles son los principales desafíos financieros que enfrenta Saprissa?
-Todavía tenemos que resolver la deuda con la Caja, que para mí es como “andar con un clavo en el zapato”. Quiero eliminarla lo antes posible. También hay mejoras necesarias en el estadio en cuanto a seguridad, convivencia y accesibilidad. Necesitamos un centro de entrenamiento que reúna todas las condiciones requeridas, ojalá más cerca del estadio. Estos proyectos se financiarán con el tiempo, buscando no volver a caer en una deuda abrumadora. Esto implica establecer relaciones con la comunidad empresarial, más anunciantes, patrocinadores e invitar a otros inversionistas. Es una estrategia a cinco años, no a seis meses.
-¿Cómo maneja los rumores sobre la situación financiera del Saprissa?
-La transparencia es clave. He ido a todos los programas deportivos a los que me han invitado, explicando la deuda, el personal, el talento, la planilla y el centro de entrenamiento. Quiero ser absolutamente transparente porque la transparencia genera confianza, y la confianza reduce los costos de transacción. Permite que más gente aporte lo que sabe y tiene de manera segura a una estrategia clara. Los rumores se combaten con transparencia y una verdad visible.
-Usted habla de traer la gobernanza del mundo de los negocios al mundo del deporte, ¿cómo se explica eso, especialmente porque es algo con lo que no está muy familiarizado el aficionado?
-La gobernanza tiene tres partes. Primero, la estructura: una junta directiva, un presidente ejecutivo (yo), un gerente general, un gerente deportivo y departamentos operativos. Cada uno tiene un representante y responsabilidades claras. La junta directiva aprueba y supervisa la ejecución estratégica. Mi papel es asegurar que esto ocurra, empoderando a los gerentes para que tomen decisiones en su nivel.
Segundo, la dinámica: se refiere a la frecuencia de reuniones de la junta directiva y el comité ejecutivo, y la agenda de temas estratégicos que se revisan, como el estadio, la competitividad del equipo y el desempeño comercial. La dinámica de un gerente general implica buenas relaciones con anunciantes, patrocinadores, operadores, bancos y la Caja, asegurando que todos los interlocutores estratégicos estén atendidos. En la gerencia deportiva, se enfoca en la planilla, el director técnico y los recursos para todas las divisiones menores.
Tercero, la cultura: gobernada por valores como el respeto, la transparencia, la excelencia, la competitividad y el trabajo en equipo. Estos valores caracterizan la dinámica de la gobernanza y contribuyen al cumplimiento de la estrategia. En resumen, la gobernanza es la estructura clara, la dinámica es cómo se toman las decisiones y la cultura es cómo queremos ser percibidos.
-Usted menciona las buenas relaciones con otros clubes, ¿cómo se concilia la competencia deportiva con la colaboración en la industria del fútbol?
-En toda competencia existe una dinámica de industria. Debemos competir vigorosamente por ganar campeonatos, por los mejores anunciantes y contratos de televisión, lo que refleja la generación de valor. Pero también debe haber colaboración. Por ejemplo, en infraestructura, me gustaría que todos los estadios tuvieran un estándar mínimo. Si no podemos colaborar en instancias superiores de la industria, no avanzaremos. Hay que competir por ingresos y resultados en la cancha, pero colaborar para que la industria siga creciendo. Saprissa es un transatlántico, pero necesito que la marea suba para todos, incluyendo a los equipos más pequeños, para que mejoren su desempeño, profesionalismo e infraestructura.
-¿Cómo planea escalar la marca Saprissa a nivel regional o internacional?
-Saprissa ya es una marca poderosa con un poder de convocatoria único en Costa Rica y tiene respeto y peso en Centroamérica. A nivel internacional, aunque no somos Barcelona o Real Madrid, los reportes de FIFA muestran que Saprissa siempre está arriba en términos de aportes a la industria, como legionarios y presencia en mundiales con jugadores de nuestra cantera. Tenemos un espacio interesante que explotar. No desplazaremos a equipos con mercados más grandes, pero podemos ser un ejemplo de desempeño en gobernanza, cultura, transparencia y competitividad para la región centroamericana, mesoamericana y latinoamericana, y eventualmente para otros.
-¿Cómo potenciará las divisiones menores para que la venta de jugadores sea una fuente de ingresos recurrente?
-La cantera es una parte importante del negocio y de los ingresos de un equipo. No me gusta llamarlo “mercado de piernas”, sino “mercado de talentos”, porque un jugador aporta mucho más que solo habilidades físicas. Aporta identidad, capacidad de convocatoria y una marca personal. Esperamos trabajar una cantera que desarrolle jugadores técnica y tácticamente competentes, que también desarrollen su marca personal, identidad, cultura y capacidad de adaptación a otros entornos. Es una estructura piramidal: de las divisiones menores, un número cada vez más estrecho llega a la élite. Algunos reforzarán Saprissa, otros irán al mercado de exportación y muchos otros reforzarán otros equipos de la liga. Esto alimenta el torneo nacional y lo hace más competitivo.
-Al finalizar su periodo, ¿qué indicadores determinarán para usted que su gestión ha sido exitosa?
-En primer lugar, haber “subido la marea” para todo el campeonato nacional: mejor infraestructura, mejores canteras, mayor competencia, mejor arbitraje, jugadores exportados notablemente y una selección nacional competitiva. En segundo lugar, un enorme éxito saprissista: ganar la 41, la 42 y más copas en este primer periodo. También, mejoras en el estadio y un centro de entrenamiento a la altura del equipo. Mi estrategia es a cinco años para lograr un mejor torneo, una mejor liga, mejores canteras (especialmente la de Saprissa), mejor infraestructura en el estadio Ricardo Saprissa (fuerte, acogedor, accesible, higiénico, dinámico y familiar) y un equipo absolutamente competitivo. Además, un regreso exitoso a las competencias internacionales, con mucho más éxito del que hemos tenido en la última década.
