En noviembre del 2025, tras el triste desempeño de la Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica y su no clasificación a la Copa del Mundo Norteamérica 2026, la decepción de miles de aficionados a este deporte fue más que evidente. Ante ese panorama, no dudo que a muchos, como a mí, les haya surgido una duda: si el enojo de los costarricenses fuera tanto como para dejar de seguir al fútbol, ¿por cuál deporte nacional lo cambiarían?
O dicho de otra forma: después del fútbol, ¿cuál es el deporte más popular, con una estructura profesional, de fácil seguimiento (tan simple como prender el televisor y verlo) y rentable como negocio del país?
España tiene al baloncesto; México, al boxeo; Argentina, al rugby; Brasil, al voleibol; y Alemania, al balonmano; deportes que, después del fútbol, ocupan un lugar privilegiado en la cultura popular, con audiencias masivas en sus campeonatos locales, ingresos millonarios por derechos, publicidad y taquillas, y deportistas profesionales que ganan salarios más que competitivos.
¿Cuál sería el equivalente a esas disciplinas en Costa Rica? Fijarse en deportes distintos al fútbol, como el baloncesto, el béisbol o el ciclismo, que desde décadas atrás han sido muy populares en el país, parecía ser la opción más sensata. Sin embargo, el camino para encontrar el segundo deporte de Costa Rica terminó siendo tan frustrante como la inolvidable eliminación mundialista.
No solo de fútbol…
“Históricamente ha habido deportes muy populares, como el boxeo, el béisbol, el ciclismo y el baloncesto, pero Costa Rica siempre ha sido un país futbolero y, por más que no clasifiquemos a un Mundial, difícilmente eso vaya a cambiar”. La frase del periodista e historiador deportivo Rodrigo Calvo Castro marcó, de entrada, la senda empinada que debía recorrer para responder a mi pregunta.
El fútbol es el deporte dominante en Costa Rica en términos de práctica, audiencia, estructura de ligas profesionales y generación de ingresos directos e indirectos. Su peso económico se refleja en ingresos por taquilla, patrocinios, derechos de transmisión, consumo en bares y restaurantes, turismo interno asociado a clásicos y finales, y una industria de empleo directo que va desde jugadores profesionales hasta servicios de seguridad y mantenimiento.
Alrededor del llamado “deporte rey” se ha consolidado un ecosistema de disciplinas que crecen en número de practicantes, logros internacionales y acceso a recursos públicos, aunque con fuertes asimetrías. El debate sobre cuál es realmente el “segundo deporte” revela más bien un panorama fragmentado y sin una política clara de diversificación deportiva.
De las patadas a los puñetazos
Desde la primera vez que se jugó fútbol en Costa Rica, a finales del siglo XIX, este deporte ganó gran cantidad de adeptos. Luego, con la fundación de la Liga Nacional de Fútbol, en 1921, su popularidad se terminó de consolidar.
Ahora bien, aun en sus épocas más doradas, que llenaron estadios y encumbraron a equipos y selecciones nacionales, el fútbol nunca estuvo del todo solo en la preferencia de los ticos.
A mediados del siglo pasado, con figuras como Tuzo Portuguez, Luis Portela, Isaac Marín y Álvaro Rojas, el boxeo llenaba gimnasios y solía compartir con el fútbol las páginas de los principales periódicos del país, así como las transmisiones de radio.
En las décadas siguientes surgieron nombres como Humberto Aranda, Hanna Gabriels, Bryan Tiquito Vázquez y, recientemente, Yokasta Valle y David Medallita Jiménez, cuyas peleas y títulos internacionales mantienen vivo el interés de cientos de aficionados al deporte de los guantes.
¿Alcanza eso para que el boxeo sea el segundo deporte del país? Aunque algunas de las peleas o jornadas boxísticas que se realizan hoy en el país cuentan con una buena difusión en los medios de comunicación y mueven una cantidad considerable de espectadores —a la pelea de Yokasta contra Ramandeep Kaur, celebrada en el 2024 en el Estadio Ricardo Saprissa, asistieron 8.000 aficionados— patrocinadores y dinero, la escasa frecuencia de estos eventos impide que se desarrolle una industria con la fuerza necesaria para coronarlo indudablemente como el segundo deporte del país.

Pasión compartida con los migrantes
El béisbol también vivió una época de gloria en la que compartía protagonismo con el fútbol. Impulsado inicialmente por la construcción del ferrocarril al Atlántico y las bananeras, este deporte tuvo su mayor desarrollo con la construcción del Parque Antonio Escarré (1944, hoy Estadio Nacional de Béisbol), que incluso llegó a ser sede de un Campeonato Mundial.
En las décadas posteriores, equipos como Hopec, Gulf, Limón, Glidden, Fertica, Santo Domingo y la UIA llamaron la atención de la prensa, patrocinadores y miles de aficionados, incluidos migrantes cubanos, dominicanos, venezolanos y, en especial, nicaragüenses.
Sin embargo, hoy el béisbol parece lejos del protagonismo de antaño. Luego de siete años de inactividad, la Liga Nacional Mayor de béisbol regresó en enero del 2025, y aunque pareciera tener potencial de crecimiento, gracias a una robusta liga menor y una numerosa afición local y migrante (en especial fuera del Valle Central), la poca asistencia a los partidos y la escasa difusión en medios de comunicación nacionales le impiden tener la exposición y los ingresos de otras disciplinas.
“Tenemos que comportarnos como una industria del béisbol, no solo ir a jugar un domingo de manera recreativa; estamos hablando de un deporte de alto rendimiento. Si queremos buenos patrocinadores, hay que dar buenos espectáculos y eso es lo que estamos buscando”, aseguró Adrián Alfaro, presidente de la Federación Costarricense de Béisbol, en la inauguración del torneo, el año anterior.
No obstante, el pasado 10 de mayo, la gran final de la Liga Mayor 2026 entre los Toros del Norte y los Tigres de La Carpio se jugó casi a gradas vacías, con nula presencia de patrocinadores y sin más difusión que las redes sociales de la propia Federación y una página especializada en béisbol.
El candidato de siempre
Si hay un deporte en Costa Rica que, históricamente, haya compartido (y competido) la popularidad con el fútbol, ese es el baloncesto. Introducido en 1905 en el Liceo de Costa Rica, se practicó de forma informal en los colegios antes de registrar su primer partido oficial en 1922, y aunque la formalización llegó con la creación de la Federación Costarricense de Baloncesto (Fecoba) en 1937, para entonces ya llenaba páginas de periódicos y gradas en los gimnasios.
La popularidad era tan compartida que incluso clubes como Orión, La Libertad y Gimnástica Española tenían al mismo tiempo equipos en fútbol y baloncesto. Esos quintetos, junto con los representantes de colegios y selecciones nacionales (en masculino y femenino), marcaron una época dorada del básquet, que se extendió hasta finales de siglo.
“En los años ochenta y noventa, se daba una fuerte cobertura al baloncesto en los medios, en cuya liga eran protagonistas equipos como Seminario, Liceo de Costa Rica y Cartago en masculino; o Zepol y Lacsa en femenino, que tenían una gran popularidad entre el público colegial o juvenil”, explicó Calvo.
En el nuevo siglo, el baloncesto ha tenido periodos de una alta popularidad y difusión, que han generado ingresos directos e indirectos por taquilla, patrocinios y transmisión, pero también ha habido épocas de crisis que le impidieron llegar al profesionalismo ni al desarrollo de una industria a su alrededor.
“Este año logramos retomar la transmisión de los partidos de la Liga Superior por televisión, gracias a un acuerdo con TDMás. Eso ha creado un mercado interesante: los jóvenes quieren practicar baloncesto, el sector privado quiere tener presencia de su marca, y más gente comienza a identificarse con los equipos y llena los gimnasios de los ocho equipos que participan en el torneo”, aseguró Mauricio Ortiz, presidente de la Fecoba.
Esa nueva difusión por la pantalla chica, sumada al arraigo local que generan equipos como San Ramón, Seminario, Escazú, Heredia y Limón, y el reciente buen desempeño de las selecciones nacionales, parece haber hecho renacer la popularidad del baloncesto y fortalecido su candidatura como segundo deporte del país. Sin embargo, me temo que la respuesta a mi pregunta está en la misma familia del fútbol.

Lo mismo, pero más pequeñito
A finales de la década de 1970, el auge del llamado “papifútbol” en canchas multiuso, gimnasios o planchés de todo el país heredó un nuevo deporte de cinco jugadores por equipo que rápidamente fue ganando adeptos y popularidad: el futsal.
En las décadas siguientes, su fuerte presencia en barrios, colegios, trabajos y torneos oficiales no solo lo catapultó como uno de los deportes más practicados de Costa Rica, sino que se consolidó como una potencia regional, ganando múltiples títulos internacionales y llevando la Selección Nacional a participar en seis campeonatos mundiales.
Además, desde el año 2000, el futsal forma parte de la estructura de ligas que están bajo el amparo de la Federación Costarricense de Fútbol. Ese apoyo federativo (organizativo y económico) le ha permitido extenderse a todo el país y mantener una alta popularidad, al punto de generar un impacto económico en ingresos por taquilla, patrocinios y, recientemente, derechos de transmisión.
“A partir del 2024, iniciamos con la transmisión de algunos partidos de la Liga Premier (Primera División) de Futsal y los números de audiencia fueron bastante positivos. Ante la buena respuesta, decidimos renovar los derechos de transmisión del torneo, ofreciendo partidos semanales y resúmenes de las jornadas”, explicó Gabriel Vargas, director de contenidos del canal FUTV.
Aunque el futsal todavía no alcanza los niveles de industria que tiene el fútbol 11 -es una liga amateur o semiprofesional en la que la mayoría de jugadores no recibe salario-, cumple con muchos requisitos para ser considerado el segundo deporte del país: transmisiones constantes y una federación con músculo.
Ahora bien, el aficionado que quiere divorciarse del fútbol se pasa al futsal ¿no está cayendo en lo mismo? ¿No hay una disciplina distinta que destrone al “deporte rey”?

Seguir al deportista, no al deporte
Para responder a la nueva duda, recurrí a una voz autorizada. El periodista Luis Diego Sánchez tiene más de un lustro de dirigir La Jornada, la sección deportiva del medio Delfino.cr que da cobertura solamente a disciplinas alternativas al fútbol.
A su criterio, en los últimos años tres deportes han tenido gran crecimiento en audiencia y popularidad en el país, sobre todo gracias al buen papel de varios atletas en Juegos Olímpicos o torneos internacionales: el surf, el atletismo y las artes marciales.
Sin embargo, uno de ellos ha tomado la delantera como segundo deporte.
“A partir del fenómeno global de las carreras, de ligas famosas y figuras importantes, como Sherman Güity o Gerald Drummond, de la cantidad de carreras que hay en el país y de muchas empresas que se han interesado en el patrocinio y la creación de espacios para practicar este deporte, es que considero que el atletismo es hoy el segundo más practicado y que genera mayor interés después del fútbol”, afirmó el comunicador.
No obstante, Sánchez revela un fenómeno que enturbia el panorama para dar un veredicto definitivo a favor del atletismo u otras disciplinas individuales. Cuando se trata de deportes alternativos, “la gente sigue más a la figura que al deporte, y a partir de esa figura es que se da más difusión a la disciplina”.
En ese sentido, no es sorpresa que la popularidad fluctúe según los logros de cada atleta.
En términos de difusión, el fútbol sigue monopolizando la agenda deportiva en televisión abierta, cable y medios digitales. Aunque se observa un crecimiento importante en disciplinas como atletismo, BMX, ciclismo y surf, la mayoría obedece a una transmisión episódica, dependiente de medallas y clasificaciones olímpicas o mundiales que no desplazan la atención del fútbol, ni siquiera en sus periodos de “temporada baja”.
Como apunta un análisis del mismo Delfino.cr, estos deportes “ponen a Costa Rica en la mira” y generan efectos colaterales en turismo e inversión, pero no cuentan con el volumen de exposición cotidiana ni el aparato comercial del fútbol.

¿Cuál es el segundo deporte? Buena pregunta
Muy a mi pesar, pareciera que no existe hoy un “segundo deporte” indiscutible para Costa Rica, sino varios posibles lideratos según la arista que se mire.
Por práctica en el sistema estudiantil, en Juegos Nacionales y carreras oficiales y no federativas, es el atletismo; por presencia como deporte de equipo organizado e industria a su alrededor, es el futsal; por proyección internacional y efectos colaterales en la economía, es el surf; y por la popularidad y atracción de su liga y el arraigo en los aficionados, es el baloncesto.
Y cuando la duda resurge, resuenan también las palabras de Rodrigo Calvo al inicio de mi búsqueda: “nadie va a desplazar al fútbol”. La natación le dio a Costa Rica sus primeras medallas olímpicas bajo las proezas de las hermanas Claudia y Sylvia Poll y aún así está lejos de colarse en la conversación de popularidad, por ejemplo.
Hasta el propio Javier Tebas, presidente de LaLiga de España, me confirmó en una entrevista reciente que la ausencia de Costa Rica en el Mundial ni siquiera despeinará la popularidad del fútbol en el país.
“No hay que victimizarse demasiado. Creo que la contracción se da más a nivel de selecciones que de la liga. Es la Selección la que rompió el corazón de los costarricenses, pero sus clubes, como Alajuelense y Saprissa, siguen llenando estadios; afecta más la autoestima del país que a la industria del fútbol”, aseguró el dirigente nacido en Costa Rica hace 63 años.
Más allá de la autoestima y el corazón heridos que menciona Tebas, el verdadero costo de que el fútbol reine en solitario es lo que perdemos como país. No tener un segundo deporte fuerte nos resta identidad y desaprovecha una oportunidad enorme: el deporte como negocio, como espacio de recreación y como motor de movilidad social ascendente. Aunque suene a cliché, depender de una sola industria termina apagando sueños. En la Costa Rica de hoy, si el talento de un deportista no pasa por el césped y un balón, el país y su engranaje económico hacen muy poco para que sea visto.
