Aunque los centros comerciales de formato tradicional —grandes y cerrados— se mantienen como referencias del sector en Costa Rica por su combinación comercial y oferta de entretenimiento, el mercado inmobiliario ha visto como los complejos abiertos, conocidos como plazas de conveniencia o community centers, empiezan a ganar terreno. Aunque pueden variar en tamaño y variedad de comercios, la idea en el fondo es la misma en este tipo de proyectos.
Este crecimiento de oferta comercial alternativa responde a una reconfiguración en las necesidades de un consumidor afectado por el colapso vial, que prioriza la accesibilidad inmediata y los trayectos breves por encima, en ocasiones, de las visitas prolongadas a grandes centros comerciales.
Este auge no es una casualidad, sino el reflejo de cómo se ha movido la población. Según datos de la firma Newmark, entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026, la inauguración de múltiples proyectos de conveniencia, así como también de uso mixto, inyectó una gran cantidad de locales al país, alcanzando un inventario total de poco más de 2,3 millones de metros cuadrados de espacio comercial.
¿Por qué este formato gana terreno entre desarrolladores?
Para quienes invierten y construyen, las plazas abiertas ofrecen una flexibilidad y un control de riesgos que un gran mall difícilmente puede igualar en el contexto actual. Según los especialistas, quienes desarrollan proyectos de este tipo (malls abiertos) pueden ajustar el tamaño original del proyecto, avanzar por etapas conforme se van vendiendo o alquilando los locales, y cambiar la mezcla de comercios rápidamente si las necesidades del barrio varían.
Frank Quirós, director asociado de Newmark, explica que estas plazas son la solución más atractiva y eficiente hoy en día. Su verdadero valor está en el acceso inmediato, lo que contrasta en ocasiones con los grandes centros comerciales, donde se cobra por espacio de parqueo y en algunos casos es más complicado desplazarse a estos lugares por el tráfico.
Bajo esta lógica, las plazas se están convirtiendo en una extensión de la comunidad. Los especialistas explican que el comprador de hoy busca optimizar el tiempo, ser autónomo y encontrar lo que necesita en un mismo punto.
En otras palabras, el cliente valora poder parquear su carro directamente frente al negocio, hacer un mandado o un pago rápido y regresar a sus asuntos sin tener que pagar parqueo, validar tiquetes, caminar por pasillos largos ni subir gradas eléctricas. También busca evitar exponerse a gastos no contemplados en su presupuesto.
Esta mentalidad práctica transformó por completo el tipo de negocios que vemos en estos lugares: las plazas abiertas buscan comercios con visitas recurrentes durante toda la semana. Por eso, los supermercados pequeños, las farmacias, los cajeros automáticos, las clínicas, los gimnasios e incluso los espacios de coworking son más comunes de ver en estos formatos.

La migración fuera de San José
Esta tendencia ha tomado mucha fuerza en los cantones de la periferia de la Gran Área Metropolitana (GAM), como Alajuela, Grecia, Cartago y Paraíso, además de zonas turísticas e industriales en el Pacífico y el norte del país. Poco a poco, estas zonas que por mucho tiempo estuvieron “desatendidas” empiezan a diversificar su oferta comercial.
César Guerrero, analista de mercados de Newmark, explica que la apertura constante de zonas francas, industrias y centros corporativos fuera del centro de San José movió a la población y el dinero hacia los alrededores. En estas regiones, las familias y los trabajadores buscan vivir y comprar cerca de sus empleos, lo que dio vida a economías locales que antes estaban bastante desatendidas por las grandes cadenas.
El crecimiento de este modelo es notable. Al cierre del primer trimestre del año, las plazas de conveniencia reportaron una desocupación de apenas 7,54 %. En el sector inmobiliario, cualquier cifra menor al 10% se considera un mercado saludable y con alta demanda. Además, el interés por estos locales ha elevado los precios de los alquileres, colocándolos con el tercer precio por metro cuadrado más alto de todo el sector comercial en Costa Rica.
Los proyectos que vienen
Este movimiento seguirá activo durante el resto del año con aperturas importantes. En La Guácima de Alajuela, la empresa Bambú CR abrirá el centro comercial El Encuentro. Este proyecto incorporará 70 locales diseñados para resolver la falta de servicios básicos en una zona que creció a paso firme alrededor de parques industriales y logísticos.
César Soler, director de El Encuentro, señala que el objetivo es que las personas resuelvan la mayoría de sus necesidades diarias en un entorno cómodo y cercano, haciendo que el proyecto sea una parte natural del día a día de la comunidad.
Por otra parte, fuera de la GAM, Corporación Lady Lee avanza en la construcción de Plaza Ventu Solarium en Liberia, Guanacaste, planeada para abrir en el segundo semestre de 2026. Ubicada frente al Aeropuerto Internacional, tendrá 40 locales, zonas verdes, restaurantes al aire libre y un hotel AC Hotel by Marriott de 140 habitaciones enfocado en ejecutivos y turistas. El proyecto está diseñado para aprovechar el clima de la provincia y conectar a los vecinos con el flujo de viajeros.
“Con este proyecto buscamos ofrecer un espacio abierto, moderno y accesible, que combine comercio, gastronomía, entretenimiento, servicios y hospitalidad en una ubicación privilegiada de Liberia”, indicó Marcela Vega, directora de la división inmobiliaria de Corporación Lady Lee.
El panorama comercial en el país demuestra que el éxito de un negocio ya no depende tanto de las estructuras tradicionales de centros comerciales. La descentralización del empleo y la necesidad de ganarle tiempo al tráfico consolidaron a las plazas de barrio como el modelo con creciente rentabilidad y que se apega a la realidad vial que hoy vive Costa Rica.
A pesar de este acelerado giro hacia la cercanía, el panorama comercial de Costa Rica demuestra tener la madurez y el espacio suficiente para la convivencia de todos los formatos. Si bien las plazas abiertas conquistan la rutina del día a día, el mall tradicional o regional center no ha perdido su vigencia; por el contrario, se mantiene firme como el auténtico “rey de su categoría” cuando se trata de ofrecer experiencias masivas, entretenimiento a gran escala, cines y ese componente social y aspiracional que los formatos de conveniencia, por su naturaleza práctica, no buscan replicar.

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