Guanacaste es uno de los destinos más atractivos para muchos extranjeros que buscan conocer la región tropical, y no es para menos; sus playas, comunidades, comercios y demás aristas le valieron un lugar en la lista de los seis mejores lugares para viajar en 2026, hecha por la revista Forbes.
Sin embargo, no todos los extranjeros pisan la provincia con el único motivo de hacer turismo convencional. Actualmente, el turismo médico empieza a tomar forma y asentarse en Guanacaste, aunque todavía tiene espacio para crecer.
De acuerdo con datos del Banco Central de Costa Rica, compartidos por la Cámara Costarricense de la Salud (CCS) el año pasado, esta clase de turismo representa cerca del 13% del total de visitación; es decir, unos 70.000 pacientes cada año que vienen al país, incluso con dos o tres acompañantes.
Los estadounidenses constituyen la mayor proporción, pues son el 83% de los turistas médicos, seguidos de los canadienses, con el 11%. Ese perfil gasta, en promedio, unos $6.600 en su estadía, lo que contrasta con los $1.200 de media del viajero tradicional.
Además, se estima que los ingresos anuales para Costa Rica generados por el turismo médico rondan los $465 millones.
Ahora bien, no hay datos públicos sobre esta actividad en Guanacaste, específicamente. No obstante, Massimo Manzi, director ejecutivo de la CCS, comentó a El Financiero que, de acuerdo con sus cálculos, esta provincia concentra entre un 5% y un 10% del turismo médico nacional.
“Entre las fortalezas de Guanacaste destacan la conectividad aérea internacional, el reconocimiento de la provincia como destino turístico y la presencia de una importante comunidad de residentes temporales y extranjeros, factores que facilitan la llegada de pacientes internacionales y generan confianza al momento de elegir Costa Rica como destino para recibir atención médica”, dice el director.
La odontología es el principal servicio
De acuerdo con el médico Hanzel Larios, fundador de Medi Red Costa Rica, una red de 14 clínicas en la costa pacífica, la provincia aún no se ha consolidado como un destino fuerte para procedimientos médicos complejos, sino más bien de emergencia durante sus visitas. Sus clínicas recibieron 113 pacientes en esta condición el año pasado y, en lo que va de 2026, la cifra alcanza los 88.
Pese a esto, sí identifica un nicho claro dentro de la provincia: la odontología.
A diferencia de otros procedimientos, los tratamientos dentales —como implantes, cirugías o estética dental— sí motivan viajes planificados hacia Costa Rica.
Los pacientes no solo buscan resolver una necesidad de salud, sino aprovechar su estadía para recorrer playas, montañas y otros puntos del país.
Según detalla, una alta proporción de pacientes, principalmente de Estados Unidos y Canadá, organiza su visita con el doble propósito de atender su salud bucodental y disfrutar de un destino turístico después, comúnmente playas.
“Este fenómeno responde, en gran medida, a factores de costo. En países norteamericanos, muchos procedimientos odontológicos no están cubiertos por seguros o son más caros, lo que abre una oportunidad para destinos como Costa Rica”, menciona Larios.
Dicha apreciación es congruente con las estimaciones de la Cámara Costarricense de la Salud, que coincide en que los procedimientos dentales son los más buscados: el 42% de los visitantes extranjeros llegan a Costa Rica por un servicio de este tipo.
Le siguen las cirugías ortopédicas, bariátricas, cardiovasculares, oftalmológicas y oncológicas con un 22%. La medicina preventiva (16%) y las cirugías plásticas (10%) son otros tratamientos con alta demanda.
Desde la práctica odontológica, Daianna Morales, fundadora de clínicas dentales en Playas del Coco y Las Catalinas, confirma que el turismo médico en Guanacaste sí tiene un comportamiento más claro en este segmento, aunque con características propias.
En su caso, la llegada de pacientes internacionales comenzó de forma orgánica desde la apertura de su primera clínica en 2007, impulsada principalmente por la comunidad residente de estadounidenses y canadienses en la zona.
Al inicio, el crecimiento se dio casi exclusivamente por recomendaciones entre extranjeros residentes, pero, con el tiempo, la estrategia evolucionó hacia canales digitales y publicidad dirigida en Norteamérica. Esto le permitió atraer a pacientes que ya no necesariamente residen en la zona, sino que planifican su viaje con el objetivo específico de realizarse tratamientos y dio paso a una forma de turismo médico.
Actualmente, el primer contacto suele darse por consultas en línea, donde los pacientes solicitan información sobre precios y procedimientos. En muchos casos, envían radiografías o antecedentes, aunque la evaluación definitiva se realiza en el país.
“Los precios acá son muy competitivos en comparación con Estados Unidos y Canadá, y eso es lo que motiva el interés inicial”, coincide la odontóloga.
Los tiempos de recuperación son determinantes
Un factor clave para que un servicio médico fomente el turismo, coinciden los consultados, es el tiempo de recuperación tras un tratamiento.
Cuando se realizan cirugías o tratamientos invasivos, los pacientes requieren de varios días y hasta semanas para poder retomar su rutina habitual. Pensar en hacer turismo bajo estas condiciones es casi imposible y ahí está el diferenciador de la odontología.
“Aunque la motivación principal del viaje sea recibir atención médica, muchos pacientes y sus acompañantes aprovechan la visita para consumir otros servicios, siempre que las recomendaciones médicas lo permitan. En procedimientos menos invasivos, como algunos odontológicos, es más común que visiten playas, volcanes y otros atractivos turísticos”, asegura Manzi.
Otro elemento importante para mantenerse a flote en esta actividad es la capacidad de respuesta en tiempos cortos.
A diferencia de otros destinos, las clínicas en la zona apuestan por sistemas que permiten resolver tratamientos en pocos días o incluso en una sola sesión, lo cual facilita que los pacientes puedan continuar con sus actividades turísticas sin interrupciones prolongadas.
Entre los tratamientos más demandados, Morales destacó los implantes dentales, los procedimientos conocidos como All-on-X (que permiten reconstrucciones completas sobre pocos implantes), así como la cosmética dental y los llamados “diseños de sonrisa”.
También solicitan coronas y puentes, tanto en pacientes jóvenes como en adultos mayores, con necesidades distintas pero igualmente orientadas a soluciones integrales.
Un imán para las empresas de salud
El interés de empresas del sector salud por expandir su presencia en Guanacaste empieza a evidenciar el potencial que tiene la provincia dentro del turismo médico.
Desde la perspectiva hospitalaria, Sergio Restrepo, miembro de la Junta Directiva de la Clínica Bíblica, coincide en que Guanacaste aún se encuentra en una etapa de desarrollo dentro del turismo médico, especialmente si se compara con el nivel de consolidación que ya tiene San José.
El representante explica que la reciente adquisición del Hospital San Rafael Arcángel —ahora parte de la red de la Clínica Bíblica— responde a una estrategia de expansión para fortalecer la oferta de servicios completos en la región.
La intención es dotar a la provincia de infraestructura que permita atender tanto a la población local como a los turistas, sin necesidad de traslados hacia la capital.
“La idea es contar con un hospital con emergencias 24 horas, salas de cirugía y capacidad resolutiva en la zona,” indica.
En la práctica, el flujo actual de pacientes extranjeros en Guanacaste se inclina más hacia la atención de eventualidades durante su visita que hacia viajes planificados por motivos médicos.
Guanacaste está en proceso de posicionamiento y, aunque no igualaría a otros sectores como el Valle Central, su contexto turístico lo hace un imán de estas propuestas.
Sin embargo, reconoce que, por ahora, la provincia carece del nivel de infraestructura y especialización necesario para atraer de forma sostenida a pacientes que viajan exclusivamente por procedimientos complejos.
“Es un tema de desarrollo que se irá dando con el tiempo, conforme crezcan los hospitales y la oferta de servicios”, señala Restrepo.
Entre los segmentos con mayor potencial identifica la ortopedia, las cirugías deportivas y los procedimientos bariátricos, mientras que otras áreas como fertilidad o cirugía plástica, aunque relevantes en el país, no forman parte del enfoque principal actual de la red en la región.
La visión desde el sector hospitalario apunta a que el desarrollo del turismo médico en Guanacaste dependerá, en gran medida, de la consolidación de infraestructura, la atracción de talento especializado y la ampliación de servicios, en un proceso que avanza de forma gradual y aún tiene margen de crecimiento.
